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Faro sin mar..

lunes, 30 de septiembre de 2013

Correcciones de vida y versos



No me encuentro más ridículo
que cuando hago correcciones 
porque nunca supe que es lo correcto. 

Vida se escribe con v
pero la de mucha gente que amo,
la mía misma,
se ha construido tantas veces con b 
y hasta no nos han dejado ejercerla
que el acierto ortográfico
es una mentira narrativa. 

Lo correcto sería publicar un libro en blanco
pero ni soy tan puro
ni sé mentir tanto.
 



© Mariano Crespo





                            

                        

Cotidiana




Desde que te conozco 
he variado mis prioridades domésticas. 

El paraíso ya se reduce a mi segunda residencia.



© Mariano Crespo 






                        
                             





                                      

Miserocardio



No tener corazón 
es regocijarse cuando a un niño
le explota el globo....

No tener corazón 
es creer que quien no trabaja
irremediablemente es  vago.

No tener corazón 
es vomitar una respuesta 
para todos los conflictos:
No es mi problema.

No tener corazón 
es mirar al lado inverso de las lágrimas,
de las angustias ajenas. 

No tener corazón
es estudiar como afecta a la bolsa
una declaración de guerra.

No tener corazón 
es convertir en alegría privatizada
la nacionalización de la pena.

No tener corazón 
es que te corra lodo
por las pútridas venas.

Pero padece una grave contraindicación;
el más cruel y mortal de los infartos
del que no se apiada ni el que lo padece, 
es el de sin cardio 
-carencia de corazón-.

© Mariano Crespo



                                       

domingo, 29 de septiembre de 2013

Mascota



No es siempre lo que parece.


Nunca he tenido mascotas
pero he vivido con mujeres que la tenían.

Mas de una vez me acecha la duda
de quién de los dos era su amor
y quién su animal de compañía. 


© Mariano Crespo




                          


                          

viernes, 27 de septiembre de 2013

La deslealtad de los dioses



No grabes tu declaración de amor 
en árboles de hoja caduca.

No pienses en día laborable
excepto en casa de lluvia.

No brindes por el dolor del mar
con copas de vinagre.

No tomes la palabra el primero
en los silencios de hambre.

No persigas cometas 
en cuarto menguante. 

No deshojes margaritas
si careces de interrogantes.

No intimes con la miseria
sin vocación de miserable.

No calles ni pío 
si no te lo suplica un ángel. 

Y, sobre todo, hijo mío,
no prestes un beso a nadie.
Un beso si no es regalado se pudre.

No recojas basura del cielo
ni hagas religión de los males

y rézate a ti mismo 
cuando precises ayuda
porque los dioses no son leales. 


© Mariano Crespo





                         

Nada que perder



El principal miedo 
de estos animales frágiles 
que somos los humanos
es a perder lo que tenemos. 

Es un pensamiento 
que me sirve de consuelo 
cuando no tengo nada
o estoy muerto. 


Es sólo entonces cuando me río del miedo
y dejo a deber la carcajada.


© Mariano Crespo





 
(Del poemario inédito "EL RUBOR DE LA CEREZAS")






                                       

jueves, 26 de septiembre de 2013

El desamor es una abstinencia


Todos los que hemos transitado 
fijos o interinos por la tragedia 
sabemos que el despido y el tiempo
la convierten en comedia. 

Salvo en el amor.
Cuando se devuelve el rosario de la madre,
el desamor es siempre una ponzoña
que no te deja recordar los instantes agradables. 

Las cofradías de despechados sacan al cristo sangrando
y no hay domingo de resurrección en la ermita del odio. 

El amor es una adicción sin piedad
porque cuando falta la dosis, la abstinencia
borra de tu corazón todas las risas de la amapola.
 




© Mariano Crespo




                                   

                       

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Frágiles



Rara vez amamos bien
por vez primera 
a la mujer que nos ha hecho añicos los esquemas.

El miedo paraliza y no deja improvisar. 

La dama que vemos debajo de su vientre
inhibe la libido y nos da por conversar.

Eso es, en sus orígenes, el sexo oral.


© Mariano Crespo




                         

                         

martes, 24 de septiembre de 2013

Física



La física solo entiende de física 
como esos conversadores de un solo tema. 
La física fuera de sus lindes
es mentecata, sosa, mema. 

La diferencia entre una caricia y una bofetada
no está en la velocidad y potencia del impacto.

En lo que difieren es en  los efectos del amor 
o de la amargura sobre el uso del tacto.

En la perdida de la distancia
que acerca o aleja el respeto.


La física solo constata que cuando se llora, 
por la ley de la gravedad, la lágrima desciende al suelo 




© Mariano Crespo
 

(Del poemario inédito "EL RUBOR DE LAS CEREZAS"





                             

lunes, 23 de septiembre de 2013

El poder desconocido



Cuando en el mundo existían 
libreros, reparadoras de medias
con su bombilla tan cinematográfica,
cuando los zapateros 
cuando los ebanistas
y las chamarilerías
y el pipero que vendía tabaco suelto
conocía tu nombre y la salud de la abuela.
Cuando no había yonquis pero si practicantes
y el pulgar servía para viajar gratis
en coches con generosidad de arcén

En ese tiempo remoto 
los departamentos de información informaban, 
los de asistencia técnica y social asistían,
los de reclamación, escuchaban y ofrecían disculpas.

Ahora todo eso se han convertido en frontones
para que la pelota no golpee a los jefes
y te vuelva a ti la cara. 

Ahora no te roba un carterista
llamado Mauricio 
sino una agrupación de alias llamada mercado
que tiene muchos caras pero carece de rostro.

Hubo un tiempo que llamabas por teléfonos
y hablabas con mujeres amables 
de carne y hueso que podrían llamarse Maribel 
y no con componentes con el nombre en una etiqueta.

Hasta en la dictadura, en los tiempos del maestro armero,
había un mínimo resquicio para vivir,
hablar y hacer las reclamaciones.

Aunque sea estéril creo en el derecho al pataleo.

La cúspide de esta pirámide es la estupidez
que conduce a la destrucción 
pero perfectamente estructurada. 

En cualquier glorieta
erigirán una estatua al poder desconocido
y llevarán flores de plástico
en alguna triste fecha.



© Mariano Crespo






                         

domingo, 22 de septiembre de 2013

Paradoja



Cuando joven,
mi profesora de literatura hispánica,
doña Elena,
me enseñó que la seducción
era un arte que se ejercía pausado

y que la lentitud y el sosiego eran sus aliados.

Por las noches de los sábados,
a la inmensidad chicas por las que me sentía atraído,
a las que propondría matrimonio
con tal de conocer el sabor de sus labios,
-y no digamos su orografía
y la existencia real de las palabras
que buscaba en el diccionario-

huían precipitadamente con los que tenían moto.

Si amo a Cortázar, García Márquez, Borges, Onetti
Vargas LLosa, Donoso y tantos maestros
se lo debo a los reiterados suspensos en el ritmo de la seducción.

Los peatones somos de natural gafotas e ilustrados
y con una historia sentimental que no precisa apuntes.  



© Mariano Crespo




                     

Sueño de clase alta


Estaba en una recepción con gente 
que vestía como tipos de clase alta
los que cuando no llevan corbata llevan raqueta

aunque luego descubrí que se desnudaban 
desclasadamente. 

Se servían canapés minimalistas 
con nombres como del magín de un de pintor abstracto
o bautizados por un poeta ebrio.

El que me parecía que sabía a chorizo 
se llamaba inversiones de riesgoA mi me gusto especialmente el de queso
al que bauticé como "Ubres y cuernos".

La gente comenzó a comentar sus gustos
entre los que predominaban las colecciones. 
Yo, como el aristícrata de Berlanga, dijo un banquero 
me regocijo en una de pelos de pubis 
con el nombre de la propietaria. 
Las más eran sofisticadas:
figuritas de jade, 
primeras ediciones de clásicos,
edelweis de variadas nieves,
muebles de época,
pintores cuya sola firma es un plan de pensiones,
originales de poetas,
elefantes de oro y diamantes. 

De repente 
todos se volvieron hacia míporque los camareros no opinan. 

Tuve un momento de duda estúpida
como cuando me da por decir la verdad,
así por las buenas
sin atenerme a las consecuencias.  

Mentí:
Colecciono fracasos. 

Mi respuesta tuvo éxito 
porque la burguesía decadente
tiene un sentido del dolor
perfumado de ingenio.
Hasta hace poco se batían en duelo
por un adjetivo fuera de contexto.


Gracias a esa salida frívola
conocí esa noche como se desnuda una dama
cuando ama en las cuadras
y el desconcierto cuando huelen Chanel las yeguas.

Me desperté y supe que jamás podría asistir
a ese tipo de recepciones.

Cómo explicar
 
que solo he coleccionado billetes de autobús
con número capicúa.

Cómo explicar que Molotov es el único cocktail que conozco.



Cómo explicar que de safari solo he ido al zoológico
y que a los polvos
mejor que por la nariz
los busco morada en el coño.


A mi edad es sumamente difícil hacerse un perfil respetable
sobre todo cuando se tiene más empatía por el servicio
que por estos intelectuales de Jorge Javier Vázquez.


© Mariano Crespo



                         

                            

                          

Premio



Muchedumbre en pie. 
Fervor en los aplausos.

El Silencio derrota al estruendo.
Algún murmullo.

Voz entrecortada: 

Cuando era niño soñé con un momento como este.
Ahora sueño con ser aquel niño que lo soñaba.
Las ciudades nunca son como las postales
pero los pequeñas quimeras palían la pesadilla.

Resido en la perpleja dicha de un perdedor cuando gana.


Ha merecido la pena llegar a poeta
para saber que todo rima con nada
y en cada profecía malvive un profeta.

© Mariano Crespo
 




(Del poemario
inédito "EL RUBOR DE LAS CEREZAS")





                                           

                                          

sábado, 21 de septiembre de 2013

Anuncio



Voy a poner en los diarios un anuncio
para alquilar el alma de algún prójimo
o al menos una habitación
con vistas a otra perspectiva del mundo
a nuevas nieves y nubes, niebla y sol,
otros trino de otras aves 
y a otra blasfemia u oración.


Tengo miedo a un patio de butacas imaginario
que bostece y abandone el salón
sin poner siquiera el marcapáginas.
sin doblar la esquinita de arribe en donde concluyó. 

Este desasosiego de haber dicho todo y nada.
Este pánico a la repetición. 

Busco vida alternativa 
intercambio vida interior,
abstenerse monjas y carniceros,
no importa raza ni religión.
Sexo, cualquiera que no sea de ángel,
soñador de profesión.


Este desasosiego de haber dicho nada y todo
esté pánico, este vértigo,
a no conmover al lector

No es vanidad lo que está en juego,
es que no amo más oficio que generar la emoción.


© Mariano Crespo





                         
 

Libre albedrio



Resulta prudente preguntar a las personas por su necesidad.

Es mentecato donar lo que nunca se va a usar.

Regalar bañadores en una playa nudista.
Lanzar flotadores a quien se pretende ahogar.
Obligar a aprender oraciones al blasfemo.
Poner el freno a un planeta que vive de girar.


A aquellos con vocación febril de esclavo
no enseñes a escribir o sueñen con la palabra
LIBERTAD. 


El despotismo, necio, religioso o ilustrado
es una querida
que ni te quiso, ni te quiere, ni te va a amar.


Amarrar a la vida a un lúcido suicida
 
es la conducta más aberrante de un dios criminal.

© Mariano Crespo 



(Del poemario inédito "EL RUBOR DE LAS CEREZAS")




                              

El amor altera el orden


Como metódico pasivo

se le podía definir.

Uno de esos hombres 
que hace lo que señala la agenda
que le escribe la secretaria
en ese lenguaje 
que la confianza hace jerga. 

No se te olvida algo,
le reprochó su mujer
entre las sábanas.

Pasó la noche desvelado
y repasando los compromisos
comprometidos en la agenda.
Todo los programado estaba completo. 

Ella no quiso darle más vueltas.
Ya lo pensaré mañana.

El fin de semana fue tenso. 

El lunes, la secretaria,
gesto compungido,
mirada baja, 
pidió disculpas. 

En la página del pasado sábado 
había olvidado escribir "cumplir". 

Las persona enamoradas
tienen lapsus imperdonables. 

Ella, junto a la máquina de café,
se perdonó a si misma
porque el olvido es una buena coartada.

© Mariano Crespo
 




          (Del poemario inédito "EL RUBOR DE LAS CEREZAS")









                                     

viernes, 20 de septiembre de 2013

Cirujano




Hay oficios que propician reacciones mecánicas.

Él era cirujano y llegó al atardecer a casa.
Ella abandonaba el domicilio con una maleta roja,
un vestido negro y una mirada gris.
No era cirujana pero iba a extirpar un órgano.


Adiós, doctor.
No te llamo por tu nombre porque la confianza

ya te la perdí hace años.

La puerta se cerró como se clausura una época
o cae un telón sin público ni teatro.
 

El se derrumbó sobre el sillón.
Miró el reloj con suma atención

y dirigiéndose a nadie
susurró con voz teñida de desolación:


Hora de la muerte, 19,38. 

© Mariano Crespo



                        

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un mundo caro





Hacen falta zapatos mentirosos
para que los pies no huelan a verdad.

La sinceridad en el relato de los pasos
es tediosa como las aventuras de un no nacido
.
Hay mujeres que sacaron bandera blanca 
antes de declararme la guerra
por no haberme dejado follar. 

Fuii amigo de un mafioso
porque decía que era el único que se atrevía
a decir lo que pensaba sin dejar de masticar.

Todo hombre oculta una mujer que oculta un secreto.

Las mujeres cuando lloran 
suelen haber tenido un gran motivo para reír
o lo que es peor para soñar. 

No debería hablar de cosas que no entiendo
pero de vez en vez me da por decir de mí.

Un día voy a llorar en privado
para general conocimiento 
y murmuración. 

No triunfé en el amor 
porque nunca se gana en lo que tiene final. 

De joven creía que venía de un mundo raro.
Ya mayor me enfrente a la realidad.

Vivo en un mundo caro 
y que extravió la caridad. 

© Mariano Crespo






                              

Dignidad



                           A Maribel Vargas Calero

Los que creen en la trascendencia
confían en que haya medallas 
para los que tuvieron dignidad. 

La dignidad recompensada no es dignidad.
Dignidad es la ropa interior del espíritu
bien lavada y sin mostrar.

La dignidad es amputarse los dedos
para disimular los agujeros del calcetín. 

La dignidad es arte por inútil. 

La dignidad es la teología de lo civil.
La dignidad se consigue no se otorga.


Intentaré morir con dignidad
con la certeza de que nadie 
va a llamarme para felicitar mi actitud moral. 

La dignidad es un traje con lamparones
pero con una rosa en el ojal. 

© Mariano Crespo 




                         

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Recuerdo


25 años habían pasado.
Cinco lustros.
Más de 8 trienios
25 almanaques y 275 uvas de fin de año.

Las manos acariciaban el custodiado ajuar.
25 años con tres partos, dos abortos 
y cuatro perros enterrados a la vera del corral.
Aquel cortejo por la ventana
ese temblor de la primera noche,
la mirada en el techo
y el desgarro en el vientre
y ese primer año
que en las casas vacías
el viento de media tarde te hace llorar.
Por qué le llamarán bodas de plata. 

¿A que no te acuerdas de que día es hoy?

El día que se murió la tija Justa.
Quince años haces.
Como nevaba, la ostia. Casi ni la podemos enterrar.


© Mariano Crespo




martes, 17 de septiembre de 2013

La gelidez del sol




Conocí una ciudad tan fría
que las madres sacaban los bebés a las plazas
los días de huelga de nubes
para que el sol cogiese color y calor.

Un lugar con un sol tan frío
como la mirada de un adiós.

Tan frío, tan frío, tan frío
como tu beso de Judas en el congelador.

Si al menos me hubieras dicho no.

 


© Mariano Crespo



                   

                      

Costes



Nada es gratuito
ni el tibio sol del otoño
ni la terquedad del moscardón
seduciendo a las cortinas
como un acróbata fanfarrón.
 

Todo tiene un precio,
las aburridas farolas de la noche,
la despreocupación de las aceras
el miedo a que el silencio te desvele
las pisadas en la escalera
la nota que nadie te mete por debajo de la puerta
el retrato que se da la vuelta
las trampas del solitario
el inquilino de la nevera

la lata privada de mermelada 
de albaricoque que un día 
fue tan dulce y ahora es tan huraña.

No necesito precisar a estas alturas
que el precio impagable es el gratuito.

La sabiduría puede que consista
en conocer con quien se contraen 
las deudas que no se tasan.
La dignidad es ese estilo por el que no te rebajas


© Mariano Crespo
 





                         

Fragilidad




Compañeros y compañeras,
soy un ser muy frágil para la Revolución. 

Creo que no me derrumbaría una huelga de hambre
pero una de besos y abrazos
sería mi destrucción

© Mariano Crespo




                           

El tío Tino



Qué decirles de mi tío Celestino
que por cierta no le pudiera molestar.

En el pueblo fue la oposición de dios. 
Nadie creía en él.
Todos los niños le buscábamos.

Paisanos jurarían que no dijo una sola verdad en su vida. 

Yo prometo que nunca he visto unas mulas
tan felices como con las que iba a trabajar.

Al caer la tarde 
me dejaba llevarlas 
a abrevar al pilón.

El mismo
en el que, como con jefe de los solteros,
ponía a remojar
a los incautos forasteros
que no pagaran la patente
por llevarse una mujer del lugar.

Me hice mayor en una procesión de San Roque
en que los hombres llevaban por oración
si mi tío había catado hembra
o estaba a cala y cata como un melón.


No he dormido tan feliz
como en el camastro de la cuadra
cuando alguna vez le convencí. 

Ha pasado el tiempo 
y creo que la lección 
que, sin pretenderlo,
me legó en herencia mi tío
es la convicción de que la gente
estudiamos para no ser feliz. 



© Mariano Crespo





                           

lunes, 16 de septiembre de 2013

El viento del odio



Los marinos odian los cumpleaños de Eolo 
porque sopla las velas y hay tempestad.

Los transeúntes odiamos nuestros deseos
porque son suicidas con asiduidad.

Hay mujeres que odian a mujeres
y palabras que a sus sinónimos desean eliminar.

Hombres hay que dispararían a otros hombres
porque la envidia activa la ansiedad. 

Hay odios porque a algunos espejos
les fabrican sin piedad.

Hay odios porque la leyenda
es más atractiva que la verdad.

Hay odios porque prometimos un río
y solo conseguimos el mar.

Hay odios tan miserables 
como que el éxito no case con la felicidad. 

Hay odios que unen familias
para toda la eterna interinidad.

Hay odios que odian a odios. 
Eso es llamado lealtad. 

El odio es, que broma macabra, un amor sin desarrollar.
 

© Mariano Crespo