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Faro sin mar..

sábado, 25 de julio de 2015

Manual de últimos auxilios


No grabes tu declaración de amor 
en árboles de hoja caduca.
No pienses en día laborable
excepto en casa de lluvia.
No brindes por el dolor del mar
con copas de vinagre.
No tomes la palabra el primero
en los silencios de hambre.
No persigas cometas 
en cuarto menguante. 
No deshojes margaritas
si careces de interrogantes.
No intimes con la miseria
sin vocación de miserable.
No calles ni pío 
si no te lo suplica un ángel.
Y, sobre todo, hijo mío,
no prestes un beso a nadie,
no recojas basura del cielo
y rézate a ti mismo 
cuando precises ayuda
porque los dioses no son leales.

© Mariano Crespo


jueves, 23 de julio de 2015

Oficio


                        "Nunca sabes el pasado que te espera"
                                                             Proverbio cubano

Mi madre me enseñó el oficio 
de poner los brazos en paralelo.
Ella colocaba entre mis brazos la madeja
redondeaba el ovillo usando mi balanceo. .
Yo, en el ir y venir de la lana,
y de sus grande pechos
aguantaba el picor en la nariz
e hilvanaba ideas
para despistar al tedio.
Reiría la gente si conociera
que cuando sentado a escribir,
ni me bajan de la cabeza
ni me suben del vientre 
las palabras de los recuerdos,
pongo los brazos en paralelo.
me pica la nariz,
y el ovillo de mi vida se desmadeja
porque soy poeta pendiendo de un hilo.
Es cuando escribo redondo, de corrido, 
y me salen versos del pasado
nacidos de un futuro de oficio.


© Mariano Crespo

miércoles, 15 de julio de 2015

Sky Line


En Nueva York conocí a un madrileño
que me confesó, en una cena con neoyorquinos,
que lo que más le gustaba de Madrid era el puerto.
Alabé su gusto 
y brinde a su salud,
-con vino madrileño de Logroño,
California, o Burdeos-
bendiciendo que, en la capital de una civilización,
uno podía inventarse una biografía
y hasta diseñar su ciudad de nacimiento.
Eran otros y hermosos tiempos 
en donde perderse,
reinventarse,
era una posibilidad, no un sueño.
Hay noches en que se me aparece 
la línea del cielo 
del Parque del Oeste
con el Mediterráneo detrás, sereno.

© Mariano Crespo


domingo, 12 de julio de 2015

Divorcio


Es una bobada

pero no logro recordar

que ropa llevaba puesta 

la mañana en que me divorciaba.


Me acuerdo de que no vino la tuna

ni me tiraron arroz

a la salida del juzgado

ni había parientes

ni siquiera alguien que nadie conoce

y se cuela. 


Qué quieren que les cuente.

Es un acto sin rito.

El juez no dice con solemnidad:

ustedes ya no son nada.



Si sucede

que, como cuando sales de una cárcel,

-y el ejemplo es una mierda-

te dicen que se ha abierto una puerta

pero tú, al contrario, sientes que todas

las puertas están cerradas.


No te ponen

ninguna joya que sitúe

a la gente sobre tu nuevo estado

pero, como cuando sales de la cárcel

-y el ejemplo es una mierda-

hueles a perro abandonado.


Es una bobada

pero no logro recordar

que alguien escriba un poema

cuando clausura un sueño.

Y no sé si fue un jueves

o un martes de lluvia,

sí que tomé un taxi

porque que en el metro se percatan

de la perplejidad y la tristeza

y no quería exponer el alma.


Es una bobada

pero cuando sales de la cárcel

-y el ejemplo es una mierda-

no sabes como estando libre

puedes arrastrar tanta condena.


© Mariano Crespo

jueves, 9 de julio de 2015

Aproximación


Soy grafólogo,
tengo conocimientos 
de propagandista de quimeras
y en un curso sobre guardar la ropa,
aprendí a nadar de espaldas
para ver las nubes 
y oler a la las hembras. .

Ejerzo de heterosexual
y creo más en la pareja 
que en la escalera de color.
No malgasto en sexo barato 
pero por un beso de amor
y una mirada con doble fondo
si hay que morir, mato.

Me fascinan las luces de neón
las tiendas de variantes y ultramarinos,
el olor del vientre en flor
el cine raro francés 
y el teatro argentino.

Me emociono con el circo,
la cadencia de negros y gitanos
y el fútbol elegante 
de los que por falta de furia
calientan el banquillo.

Puedo concebir un planeta 
sin azul y cuadrado 
pero no sin poetas 
postre, niños,
e insubordinados.

He sido camarero,
vendedor de cursos de inglés,
portador ilegal de muertos, 
nacionalista periférico 
y concursé con una vaca 
en un certamen de pechos.

Tengo cierta
tendencia a la traición ética de tribu. 
Estoy por pensar 
que me apuntaré a los otros. 
si alguna vez llegan al poder los míos.

Ay, amor, esa leal sospecha
para confiar más en mis pasos
que en mí mismo,
de renunciar a la doctrina
cuando me lo pide el instinto.


© Mariano Crespo

sábado, 4 de julio de 2015

Parnaso


(A los amigos y amigas que logran ver las estrellas desde la bodega del barco)

Hace muchos años viviendo en una isla 
me encontré con un vecino del barrio 
mientras el viento desarbolaba bares y barcos.

Nos comentó a mí y al vaso de ginebra 
-mirándonos como el que se sujeta a un mástil-
que era difícil ser sublime en la miseria,
que cuando se instala la necesidad 
en la casa donde habitó la belleza 
se apaga hasta la vela del deseo 
y se sofocan los gritos nocturnos de fiesta.

Me viene a la memoria cuando bebo con poetas 
y veo que del mapa del tesoro hay menos nuevas 
que de la incineradora de delirios sólidos,
que hay una multitud para una sola maleta 
y para el viaje a Ítaca siempre hay tormenta.

Me rehago de un primer momento de tristeza 
viendo que ninguno abandona la faena 
y para que les agarren las rosas 
se llenan el vientre de tierra. 

Y tienen la elegancia de dejar propinas 
en verso cuando demandan a cuánto asciende 
una ración de dudas y un vaso largo de agua.

En el parnaso solo se llora 
las noches mágicas en que se presenta una obra.

© Mariano Crespo