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Faro sin mar..

sábado, 26 de diciembre de 2015

Poesía amorosa


¿Qué es la poesía amorosa? 
                             ¿A partir de qué es cursi? 
                                                        ¿Es inútil?

No sé qué decir,
como cuando me preguntan por dios los niños.

Soy de esos materialistas dialécticos 
                    que se echan a perder con un beso.

© Mariano Crespo


viernes, 18 de diciembre de 2015

Lucía


                                   A Joan Manuel, por tanto

Acaso seré yo solo 
el bobo que da vueltas a la idea 
de ir a la comisaria 
a poner una denuncia 
a las muchachas 
que me robaron besos
con nocturnidad y alevosía.
Acaso seré yo el único 
que sueña que las detienen, 
las vuelvo a ver 
y reinciden en el delito 
pese a que rehicieron su vida.
Acaso seré el elegido 
para que del disco rayado de Serrat
se fugue conmigo Lucía.


© Mariano Crespo

jueves, 17 de diciembre de 2015

Vuelo


·…y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. "
Oliverio Girondo

                           Para Julia, que ama este poema

Un estado de emergencia 
comienza con que me sorprenda 
de alas cruzadas 
la jornada festiva 
que inauguras
descruzando las piernas.


© Mariano Crespo © foto de Pedro Arnay

martes, 15 de diciembre de 2015

Carta a los editores



Hay una cosa
que ignoran ustedes,
mis respetados editores,
y que, honestamente,
debo poner sobre la mesa:
una gran parte de la gente
para la que escribo
está muerta.
Ustedes deben conocer
que los cadáveres
son muy malos clientes,
como yo no ignoro
que, con mucha probabilidad,
leen a otros autores.
También debo decirles
que escribo para gentes
que no abren un puto libro
que beben hasta el delirio
que hablan solos por las calles
que son sabios en el fútbol
y que, algunas de ellas,
comparten mi oficio
pues alquilan lo más íntimo
por un precio de miseria.
Esta es una de esas noches
en que podría ponerme a pensar
que este oficio nuestro es una mierda.
Pero no he venido aquí a llorar
porque, por encima de estas menudencias,
les voy a entregar un original
que como siempre que me hago añicos
me parece una obra maestra.


© Mariano Crespo

jueves, 10 de diciembre de 2015

Escalafón

                       

Eran los años 60
y en las pausas del juego 
de aquel grupo de niños, 
en que yo era el más tímido,
se discutía sobre nuestra importancia
de una manera indirecta
porque, por tener poco, 
no teníamos ni biografía. 
La conversación llegaba a su fin
cuando el más atrevido explotaba:
pues, mi padre es Franco. 
Y el silencio incrédulo 
de los demás le daba el triunfo,
porque Franco y la guardia civil 
eran asuntos que procuraban miedo 
hasta en los faroles de los juegos.

Era este siglo,
y, por la prensa y redes sociales,
había poetas que se jactaban 
de su editorial y de sus amistades
de sus reseñas y galardones, 
del arma de instrucción masiva
que sería su próximo libro
si acaso lo publicaban. 
Yo era el más tímido
pero hoy he reunido fuerzas
para decir que un día del siglo XX,
toda una mañana de primavera, 
platiqué con Mario Benedetti 
en su casa de Madrid 
y me invitó a una cerveza.
Hablamos de su infancia 
en el colegio alemán 
porque solo por la niñez 
se llega al alma del poeta. 


Y recibí una lección
de una vida entera
de exiliado de la jactancia, 
de extrañado a la soberbia, 
que es una patria vacua
a la vez que repleta. 
Y lo digo yo 
que, como se puede constatar
pertenezco a ella.
Pero sí, amigos, 
yo platiqué con don Mario, 
durante toda mi carrera 
de aprendiz de poeta,
que se redujo, 
en Madrid, 
a una mañana intensa
cuando el cumplía 82 años 
y yo una antigua promesa.


© Mariano Crespo

martes, 8 de diciembre de 2015

Enciclopedia en mis volúmenes

Ahora
que los niños 
saben de la vida por las consolas.
y tienen virtuales hasta los tedios,
no sé que escribirán los poetas del mañana
sin aquellos mis tesoros 
almacenados en la inopia,
en las batuecas,
en las musarañas de mi infancia,
cuando estaba empadronado en la luna,
concretamente en su cara oculta,
la misma que amo en los santos,
en los héroes y en las damas.
.
Aquel

patrimonio,
del niño ausente que aun parezco,
y que en el diván de su cabeza 
fue almacenando como ave de rapiña
los países de manchas en el techo,
la mirada entreabierta por las puertas,
las arrugas en la mano del abuelo. 
el miedo al paje real con tu correo,
la muerte y las sombras de la noche, 
los primeros borrones del cuaderno,
la cara pegada al cristal de los tranvías,
la gallina que viajaba en cajas de galletas, 
los trenes que circulan por aceras, 
los brazos en cruz, de rodillas, en el patio. 
el aroma de la ropa y los membrillos,
el silencio de cuando rondan los serenos,
lo que sale por el pito y no es orina, 
las noches de radio de galena, 
la desazón por sisar para comprar cromos,
el miedo a que te peguen los matones, 
las papeletas de la rifa de los bares. 
la fragancia a pecado mortal de las mujeres, 
las lagrimas que coleccionan las almohadas
el que no eres inmortal, lo intuyes y no lo sabes.
Esas
cosas que nadie me conoce
y son el esqueleto de mi espíritu, 
La rúbrica real de mi firma falsa.
El ánima de cañón del revolver 
que me sigue perdonando el tiro de gracia.
Esos
contenidos tan insoportables,
esa enciclopedia en mis volúmenes 
que llevan las cosas etéreas como mi alma
y los secretos de cuando contaron hasta veinte
salieron a a buscarme siendo un niño
y encontraron a este viejo actor que me suplanta.

© Mariano Crespo
© Fotogafía de Fran Lorente, Arte final 
Mercedes deRueda

sábado, 5 de diciembre de 2015

Preludio


Por lo común hacemos las cosas como las fieras 
y, más tarde, buscamos una explicación teórica
al comportamiento de nuestro salvaje evolucionado.  
La cobertura del homo sapiens 
para creer que no merece la jaula
y es el rey de la creación o el “boss” de su desguace.


Sin embargo, con la edad, 
el camino da más placer incluso que la llegada,
el senderito conduce a lugares que ignora el arcén.

Nos pone más a tono
la descripción en verso de los tres deseos
 
que la vulgar aparición del hada. 

Yo, a estas alturas del declive, sin embargo, 
gozaría, describiendo, caricia a caricia, 
duda a duda, lengua arriba, lengua abajo, 
explicarme durante la extensa jornada 
en que se abren flores y cavernas,
todo aquello que deconstruiría con tu cuerpo
si tuviera el talento de llevar la teoría 
del arte al escenario de la charca.

O sea, ser el animal que se mueve
por aquello que despreciamos
y nos hizo especie superviviente.


Mirarte a los ojos, y escuchar,
en un susurro con alma de orden: 
Procede.
Déjate guiar a donde el vientre te lleve.

Y, como el fuego sueña que arde, que la vida arda
y como quema que nos queme.

© Mariano Crespo


martes, 1 de diciembre de 2015

Mudanza



               "Un escritor es alguien que con unos muebles hace un árbol".
                                                                                             Anne Sexton

                 A  Carmen Maroto, a quien robé la cita de este poema.

Saqué con cuidado 
las camas, las alfombras, los cuadros,
los muebles, los libros, el frigorífico,
la ropa, las fotos, las polillas, 
la escobilla del baño, 
esos miles de trastos, de pequeños detalles 
que ni sabías que estaban 
pero que ocupan tanto. 
Cuando concluí, 
deposité mi memoria 
en el recipiente adecuado 
de los residuos urbanos.
Por fín, esquivando la mirada
feliz de los vecinos carroñeros, 
pude montar la casa vacía 
sobre una nube y me fui tras las montañas
a un sitio al que dicen Curiosidad,
en el que se vive sin referencias
y se nombra las cosas señalando.
Ahora puedo escribir mi propio plagio.

© Mariano Crespo