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miércoles, 4 de julio de 2012

Carta





 Hoy, 2 de Julio de 2012,
amor, te escribo,
para decirte con palabras
lo que saben los chopos
las adelfas advierten
y tu conoces.
Te lo escribo
para que lo toques y lo beses:
TE AMO.

Ese era el motivo de la presente
además de comunicarte que sin tu piel
me siento tan desabrigado
como eso montes
que se están quemando.

Espero tu regreso.

Tu espacio guarda todavía tu perfume
y me piden razón de ti los pájaros.

Dos besos te mando
uno por lo que te deseo, para tus ojos,
y otro, por lo que añoro tu voz, para tus labios.


© Mariano Crespo Martínez



                      

                          

martes, 3 de julio de 2012

La luna ya no es lo que era




Albergo desde hace muchos años cautela
sobre la discreción de la luna.

De siempre me ha ensombrecido una desconfianza
sin motivos sobre los que saben demasiado.

Y ahí reside el problema.

Quién no ha llorado a su tenue luz sus penas.
 
Quién no ha dicho las verdades a su cara.
Quién no la ha hecho testigo
de secretos inconfesables.
Quién no ha jurado por lo más sagrado,
en sus morros.
que no volvería a enamorarse.

Yo he llegado a dejar por escrito que
que hay cosas que la luna y yo solo sabemos.

Cuando empieza la desconfianza, malo.

La luna ya no es lo que era.

No suelo rendirme ante los celos
pero ya nada ha sido igual desde lo suyo con Neil Armstrong.
 

 © Mariano Crespo Martínez


                  

Orgullos




Contemplé festejar a los gays su orgullo de serlo.
Los obreros solíamos hacerlo los primeros de mayo.
Allí he llevado a mis hijos para que sepan a que palo juego.
Son hermosos los orgullos que molestan la soberbia del Poder.

Son orgullos públicos que comparto.

He dado en preguntarme en privado
de qué estoy orgulloso
y llevo un largo tiempo
pensando,
contemplando un viejo album de fotos,
dudando entre derrotarme con el llanto
o recomponerme,
encender la pipa
y sentarme a escuchar un tango.
 

© Mariano Crespo Martínez 


                 

                   

domingo, 1 de julio de 2012

Poesía social




Tengo ganas de hacer pis
y no me deja la señorita.

La poesía social,
la rebeldía en verso,
no nace del utilitarismo,
de darle rima a la conciencia,
de robarle pureza a un género
como un bastardo admitido.

Nace como germinan los poemas de amor
para sembrar ese terreno baldío de la soledad y el desamparo.

Nace como un silencio que se desgarra.

Nace como un grito grita.
© Mariano Crespo Martínez 



               

Destinos





 Si a mis 16 años
hubiera tenido la posibilidad
de que apretando < y el número 3
surgiese un corazón en el cuaderno de una chica,
hubiera sido de ciencias y no de letras.

Quizá no habría memorizado a Neruda,

a Quevedo, a Cortázar a Lorca.
Tal vez hubiera renegado de bohemios y lunáticos.

Invadir, con versos por munición,un corazon ajeno
fue mi vocación formativa.

En el esfuerzo de seducir a otro
he encontrado la ruta para no ser infeliz
cuando con la soledad convivo.

Los caminos conducen a sus intereses que,
por extraño que parezca,
son a menudo más provechosos que nuestras intenciones.
© Mariano Crespo Martínez



                      

La libertad (II)




 Una vez fui a visitar a un preso.

Durante mi vida han sido muchos los presos
 que han venido a mi casa
o yo he sido su huesped.
en habitaciones sin rejas.

Uno se convirtió en mi segunda padre.

Su principal lección es que estar fuera de la prisión no es ser libre.

Que la libertad no esté prisionera en mi cabeza fue su legado.
 

 © Mariano Crespo Martínez
    



              

La inocente infancia



 El suicidio perfecto
se podría consumar de niño
cuando piensas:
ahora me muero
y les jodo la cena.


Todos llorarán compungidos:
 
por qué no dejamos ir al niño,
con lo poco que nos hubiera costado.

Y ahora, fíjate, muertecito.

De mayor me maté varias veces y no ha importado ni un comino.


 
© Mariano Crespo Martínez