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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Caballero



Caballero andante de mis soñadas veredas.
Señor que bajo la lluvia logras ver las estrellas.
Marinero de lunas cuyo barco no deja estelas.
Príncipe cuyo corcel transita al trote mis venas.

Amigo mio, no detengas la música que baila el planeta
y sostén en mi mirada el cristal del zapato de Cenicienta.
 

 © Mariano Crespo Martínez


  
                  

Señoritos


 
Todos los homófobos
tienen una tarjeta de presentación:
yo tengo un amigo gay.

Con mi experiencia de hijo de portero
sé que todos los señoritos
son buenas personas
dan al servicio un puro por Nochebuena.
 

 © Mariano Crespo Martínez



                 

Vacuo éxito

 

Si usted sale a la calle con el propósito de asesinar un sueño
tiene más probabilidades de éxito
que aquel que busca una vacuna contra el desaliento.

El éxito, las más de las veces,
es vacuo como una idea sin contornos ni verbo.
 


 © Mariano Crespo Martínez




                       

Niebla

 


Continuamos avanzando entre la niebla.
Hemos puesto a un ciego de guía.
Es el único que no tiene miedo a extraviarse.

Algo dentro de mí me empuja a detenerme,
una voz que insiste en que esta es la hora de los prudentes.
 


 © Mariano Crespo Martínez



                     

lunes, 3 de septiembre de 2012

Salud



 
Estar enfermo es dividir la humanidad
en dos grupos equivocados.
Los que tienen salud
y yo que estoy malo.
Los que tienen salud son felices.
Yo la he perdido ergo soy un desgraciado.

Para estar enfermo y, si es posible, curarse
o vivir de espaldas al enemigo interno
hay que desterrar esa errónea frontera.
Los que tienen salud son tan dichosos o tristes
como tú pero sin fiebre ni dolorosas limitaciones.
Los que tienen salud, lloran, están desamparados,
los hay pobres y solitarios.
Hay gente con salud que es fea, sin talento
y que no distinguen un crisantemo de una orquídea
una sonata de Chopin de Paquito el Chocolatero.
Hay gente con salud que se deleita
con la cruel muerte de un galgo
y no llora con el nacimiento de polluelos.

Hoy digo estas palabras para enviar un beso
a las personas sin salud.
Para decirles que soy uno de ellos
porque los que morimos en alguna ocasión,
por siempre estamos enfermos.
 

 © Mariano Crespo Martínez



                    

domingo, 2 de septiembre de 2012

Cisnes y patitos feos




 Por qué no podría ser
ese honesto señor
que me ocupa el magín
con su pereza.
Un caballero con batín
que lee El Quijote,
en edición de piel,

derramado una chaise longue
y bajo un retrato de caza
tradicional inglesa.

 Por qué no colocaré la renta
en valores seguros
y antes de los manjares
bendeciré la mesa.
Por qué no luciré
un escudo heráldico
y un servicio
de porcelana chino
para compartir el te
con una meretriz de lujo
ama dominante y alemana
que me golpee con una fusta
y me zurre con clase la badana.

Será porque uno es uno mismo
y unos valores que no son un adorno
son una seña de identidad
un camino propio.
 

 Es una cuestión de clase
pero no de su clase de pose,
es mas complejo y sencillo:
es mi clase de vida
y la de los míos.

De tal manera que cuando imagino
a un padre de esa guisa,
de esa estirpe nobiliaria,
tengo la certeza
de que me ha desheredado
y en la mansión
tengo prohibida la entrada.

Y me invade una alegría,
estúpida si quieren,
por estar de este lado del río
en que tanto se padece
y la miseria no es una palabra
que mendiga en misa,
es una muerte que mata y no muere.

Pero la vida fluye
no es un estanque pútrido.
Y la alegría nos visita
a la misma hora
que a su casa el tedio.

No tenemos cisnes de adorno en las casa del patito feo.

© Mariano Crespo Martínez




               

Usurpadores de palabras



 
 

Los asesinos sin prestigio en el oficio
utilizan un arma ajena para un crimen propio.

Los dioses perdonan cualquier carencia de talento
pero no olvidan la insolencia en el agravio
de aquellos que para insultar usen citas de otros.

Un usurpador de palabras
al sur del rio del Parnaso
tiene la reputación de un tahúr
o un ladrón de caballos.

 © Mariano Crespo Martínez