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domingo, 18 de noviembre de 2012

Cuando la moral fabula


 

En la eficacia  moral de las fábulas
tenemos una palpable muestra
de nuestra escasa fe en las personas.

Se hace decir a un cerdo, una zorra o una rata
aquello a lo que no se presta tiempo
ni atención en boca humana.

Que este pensamiento es una majadería
no deja de restregármelo
cada día un gorrión con sotana.

 Albergo mis dudas pero no tengo estomago
para polemizar con un pájaro
tan volado, ungido y sabio.

Por demás, es terrible herir el ego de las aves.
Una primavera le dije que un secreto
me lo reveló un pajarito.
Y se volvió indignado al nido.

Al cabo de un mes tuve que admitirle
que mis confidencias estaban seguras
en él como en una tumba.
No lo dudes, como en un camposanto, dijo.
A mí jamás me han tenido que gritar:
¡Cierra el pico!

A nadie causa sorpresa
la confidencialidad de los pájaros,
la guardada compostura de las zorras.

y el sacrificio hasta la inmolación de las ratas.

Ahora que el gorrión está rezando su oficio,
les digo que las fábulas, como las religiones,
tienen un sobrevalorado prestigio,
se ven venir sus borrones,
no se trazan con brocha fina.

Cuando el escritor duda de la inteligencia ajena
hace narraciones con trampa y moralina.

Aunque la propaganda nos procure cuartos
a los pregoneros,
ninguno logra disimular la pena.

© Mariano Crespo Martínez




                

                      

sábado, 17 de noviembre de 2012

Mensuras


 
 
La velocidad del desencanto es similar a la de la penumbra.

La velocidad del silencio se cuantifica
en un laboratorio a temperatura resignación.

Lo que no somos capaces de abarcar
es la velocidad de la velocidad,
la pausa en que detiene el vuelo un poema.

Tu derramada mirada es su unidad de medida
y es variable como todas las cosas fijas.


 
© Mariano Crespo Martínez




                

viernes, 16 de noviembre de 2012

Reivindico que hagan algo por nada.

 
 
 
Con la vana esperanza de que las nubes
descarguen apacibles gotas de un sol
benigno.

Con el deseo pueril de que manzanas acarameladas
se lleven los políticos a la boca, echando al olvido
micrófonos y huecas palabras.

Con el gusto de que tus labios me besen
sin pretexto,
fuera de contexto
y dentro de un desorden establecido.

Favor imploro,
ruego,
a quien corresponda la autoría de este absurdo
guion,
que deje de ser todo tan previsible,
que las modelos no duerman con patanes,
que con los miles de usos que guarda una palabra
no sea de su agrado
el vacuo
o el que hiere.

¡Que se vayan!

Que las distraídas musarañas se enumeren.
Que haya necesidad urgente de puñetas.
Que haya abundancia de culo transitable.
Que las sartenes esperen con espárragos.

¡Que se vayan!

Porque como no se empiecen a extraviar los imperdibles
cualquier día se nos va a espantar la bestia
que nunca se debió salir de madre.

Admitido que bajo los adoquines
no existe arena de playa ,
no me resigno a que nos amarguen el azúcar,
a que pongan el velo de su opacidad
sobre el brillo que llegó a alcanzar nuestra mirada.
No nos cobren plusvalía por la vida.
Hagan algo por nada.


No. No nos toquen más las campanas
para proclamar que no tienen ideas.
Dejen de meter cizaña,
cerebros privilegiados,
que cada ocurrencia suya nos cuesta un cadáver.

Reivindico que, huérfanos de salvadores y rescates,
a los náufragos no nos impongan el naufragio.

Déjennos a nuestra suerte.
Tantas veces nos hemos desahogado que el mar ya nos respeta.
 

 © Mariano Crespo Martínez



                   
                

martes, 13 de noviembre de 2012

Cerrado por HUELGA GENERAL 14-N


Tú, amor, la lógica del embrujo



-….
- Belleza
- ….
Salud
-…….
Complicidad.
- …..

Camino.
-……
- ...roble, majadero,
azul cobalto, vamos a ver,
trece rosas, Dolores, Tetuán, zalamero,
ave, pecas, querer es poder…

Palabras clave para un buscador de biografías de amantes.

La pregunta, amor, tú eras,
inocente de la trama.
La respuesta ,
amor,
eras tú y la investigaba.

Transitar cogidos de la mano
por esta pausa de la nada
que llamamos vida,
-porque es única, la nuestra-
cuando es una porción
cienmillonésima de un fragmento
de sueño del gran enigma.
Una lógica sin creación.
Del cerebro universal,
un leve pensamiento.
Una atracción fatal
entre polos adversos.

Cobijándome de las insolentes olas de las respuestas
en el puerto, amor, de tu pregunta.
Explorando juntos, con el azar y la razón,
para alcanzar a conocer el laberinto.
No importa la salida.
Tú y yo, amor
somos carne de tramoya.
La vida es el recinto.

La historia, un largo reparto.
Un índice de difuntos,
la constatación de su parto.

Amor, va a ser causa de fortuna
conservar la extraña fe en lo que no creemos
Preferimos la comedia a lo trágico.
La ciega fidelidad a lo que no vemos.
De la que adjuramos, los lunes de luna,
por descreer en algo, no nada va a ser mágico.

Las montañas se mueven y, pese a los antivirus,
hay brujas en la red
que nos dan protección.
al maleficio,
ocultas en bits,
verrugas, escobas
y corazón de silicio

Yo ignoro todo lo que hablo pero tú conoces sus conjuros,
el vértigo que se enamora cuando divisa el precipicio.

 

 © Mariano Crespo Martínez





                      

domingo, 11 de noviembre de 2012

Regreso al presente



 Ponme, amor, la mano en la frente.
yo pondré la fiebre.

El murmullo del mar
lo tengo en la caracola.
He aprendido a cuidar niños y ancianos.
La lección más dificil ha sido saber cuidarme.

Al regreso de este viaje sin postales
me gustaría que los perros que he tenido
ladrasen de alegría al oler mis caricias muertas.
Poco más.

Entreabrir las ventanas
que me regalaron los ruidos de la calle del olvido
y a los amigos que lleguen recordarles
que en esta casa las puertas no se cierran
nunca y menos cuando llueve.

Al regreso de ningún viaje
me gana un cansancio de insomnios.´
No deshago equipaje alguno,
tan solo este cuaderno de notas
que llevo entre las orejas
y que es tan inoportuno
como la conciencia de derrota
tras cada efímero número uno.

La maleta llega vacía de los sueños
que dejé en prenda en cada peaje
Privada de los besos e historias rotas
que no saque de la casa de empeños.

Ayer mismo, parece que fue ayer mismo
cuando hubiera cambiado a ciegas
mi cromo favorito por plantar un árbol,
                                                       un libro,

                                                         un hijo. 

 © Mariano Crespo Martinez




                   

sábado, 10 de noviembre de 2012

El pasado es un dios para muertos

 



Cuando has cumplido los suficientes años como para tenerte piedad.


 Cuando te llega el amor como autobuses a los que subes sin tener billete.

 Cuando cuentas los misterios dolorosos del recuerdo de tu lado negro.

 Cuando piensas que para querer de verdad a alguien hay que conocer sus recovecos.

Ya no ves en blanco y negro.
En bueno y malo.
No hay dios y diablo.
Has dejado de ser un niño
al que se diseña un universo
que le oculte los miedos.

Cuando para que ames a una nación te cuentan sus leyendas.

Cuando impiden a la piedad viajar fuera de tus fronteras.

Cuando las miserias de tu tierra son una propaganda extranjera.

Cuando ya no subirías a trenes en marcha que te lleven fuera.

Entonces eres un niño
nacionalista,
con bandera,
con dios,
con enemigos,
con dogmas,
con fronteras.

Sé feliz,
o sea,
ignora los valores de los que has abdicado.

Cosas nimias,
como la libertad,
la verdad,
la duda,
o la belleza.

Que los muertos le tengan mucha fe al dios pasado
solo es prueba de que las tradiciones son una rémora.


  © Mariano Crespo Martínez