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miércoles, 5 de diciembre de 2012

El anillo del contrato


La carne es la que se amolda
porque la alianza no viene como anillo al dedo.

Creo que es el aniversario de algo importante,

la duda me asaltó el domingo con arma blanca.

Me enoja abandonar días de biografía en objetos perdidos
cuando el calendario tiende una emboscada.

Dejé pasar dos autobuses inquietando al recuerdo.

Perdí un tercero.
2 de diciembre.

Hoy he ido a reclamar la marquesina que olvidé en el sombrero.


Había un juez y bastantes invitados.

Luego una nebulosa de veintitantos daños
con sus meses y días correspondientes.

Una hipoteca sobre un techo
que es, al igual que el deseo, oscilante en intereses.

Cuentan las crónicas rosas que comieron perdices
y, como colofón, fue el llanto y el crujir de dientes.

En el libro del registro
pusieron otro sello.
Una muesca nueva marca la diferencia
entre lo útil y lo bello.

Transcurre la arena en el reloj digital del campanario.

La libertad son tiempos felices con algunas cuentas pendientes.
Es lo que comparten el matrimonio y los bares.
Una resaca insoportable
y la nausea por confundir con amor el trato entre clientes.



© Mariano Crespo Martínez



                      


                             

La lluvia empapa las preguntas


Cuando dejas de ver la vida como un concurso,
ganar y perder se conjugan como llover,
de manera impersonal.

Desconoces la pregunta de la única respuesta que te interesa.


Yo lluevo,

tú nievas,
ella me besa.

 
© Mariano Crespo Martínez





               
                                      

martes, 4 de diciembre de 2012

Fruta en mi otoño


El enojo
no se hospeda en tu mirada.

Huésped del manzano
que en mi otoño vienes a casa.

Fruta con fruta 

húmeda, doble blanca,
blanca doble.


Sencilla, clara,
con porte noble,
espejo del alma.

No eres una palabra matizada,

eres roja, nunca colorada.

Roja de rojo,

bocado de roja manzana,
corazón que abriga,
roja lana.

El enojo no se hospeda en tu mirada.
Madura y sabrosa.
Nunca vana.

¡Ojo! pasa una mujer apasionada.
Corazón de manzana.


© Mariano Crespo Martínez




                    
               

lunes, 3 de diciembre de 2012

Recortes



Ser sublime puede ser cotidiano y sencillo.
Prescindir del aperitivo y comprarse un libro.

Un civismo ínfimo y tierno.

Un torpedo en la línea de flotación
del cateto y miope concepto del ahorro
que poseen las aves de rapiña y el Gobierno.


Las luces de navidad son gastos prioritarios en la Administración.

Los dineros para cultura la eliminación de un gasto superfluo.


Al hombre que lee le basta y sobra

con la temblorosa llama de una vela
para que se ilumine sinuosa la cabeza.

La velocidad de la luz no es más bella que la pausa de Rayuela.


 
© Mariano Crespo Martínez




             
                 

sábado, 1 de diciembre de 2012

La herencia




De imagen y semejanza de dioses,
los hijos de dioses presumen.

Mas los mejores barros,
sin las manos artesanas,
no son la buena cerámica.


Los dioses no tienen apellidos.
El nombre les abre puertas y cierra las ventanas.

Los dioses hacen bastardos a sus hijos.


Nosotros y el sol,
al contrario que su padre,
les reconocemos.
 
El árbol de la ciencia tiene más corteza que certeza
e ignora los misterios, la magia y lo improbable.

En los corrillos de dimes y diretes de cualquier calle
dicen que la genética ni cree ni reza.


El ADN es un árbol genealógico
peligroso de observar, rencoroso y ciego.
Eso me cuentan los ahorcados,
mis hermanos de la estirpe de Caín
y el desorden que rige este trasiego.
La omega puede ser el principio además del fin.

Predicaron "quod natura non dat, Salmantica non praestat"*
y era la disculpa eclesiástica
para enseñar el conocimiento
no como un camino iniciático
sino como un dogma
que en su interior oculta un secreto.

El ADN vive ajeno de  la cultura,
del saber que va de mano en mano.
La civilización frente a la barbarie de natura.

No sabe de la escalera quien no contempla el pasamano.

No, ese ácido no es profético.
Nos pronostica un alzheimer
pero no unas Memorias de Adriano,
el desoxirribonucleico.


© Mariano Crespo Martínez


(*) «Lo que la naturaleza no da, Salamanca no presta». Dicho popular utilizado en el tiempo en que la Universidad salmantina era un referente de conocimiento.



                

Father and son






¿A ti te gustaría que las fotos hablaran?
Las fotos hablan, hijo.

¿Y qué te dicen?



© Mariano Crespo Martínez
© fotografía de Héctor Crespo.






                  

          

viernes, 30 de noviembre de 2012

Como Ulises, iluso





El tiempo ha transcurrido por mis equivocaciones
como por un terreno abonado.

Ítaca es una excusa para llamarse Ulises o Mariano.

Para ser patrón de una botella, beber un sueño
o dejarse llevar por un barco.
Poner el rumbo a lo iluso y a lo sabio.

Ni la atómica ni la eólica, ni la hidráulica.

Ni convencionales ni alternativas.
Ni ciento en la mano. Volando.

La única energía que me ha puesto en marcha

ha sido conocer que alguien me estaba esperando.



© Mariano Crespo Martínez