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lunes, 24 de diciembre de 2012

El hombre invisible




Alguna vez soñé
con ser el hombre invisible.
(casi siempre, es triste decirlo,
para hacer cochinadas
sin ser reconocido).

Los sueños, puñeteros, se cumplen.
En todos los sentidos.

Ahora, la pesadilla concluye
con que ataca
la orquesta tu música
y las muchachas,
cuya belleza te estremece las piernas,
parecen no verte.

Y tú estás ahí, tarareando la letra,
solo, en el centro de la pista,
esquivando a las parejas
para que no tropiecen con una sombra que se te parece.


© Mariano Crespo Martínez





               

domingo, 23 de diciembre de 2012

Tu destino se llama como tú






Ni en odios ni en amores
nada es casual.

Los malos pagadores y perdedores
tienen ceguera de causas y efectos
viven de espaldas al libre albedrio
para el bien y el mal.


Lo que acecha tu corazón tiene buenos asesores.

Tu destino se llama como tú, como yo el mío.

Y lleva nuestros apellidos.



© Mariano Crespo Martínez







             
                           

sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuando el candor se nubla



La belleza oculta un cementerio.

No es imaginable mayor traición,
- con el atenuante de ignorancia del misterio-
que la perpetrada a la promesa de amor eterno
camuflada en el candor en retirada
                                                      del beso
                                                           primero.


Cuando el candor se nubla

regresa el ángel a su vulgar vuelo de efímero pájaro.



© Mariano Crespo Martínez


   

                

martes, 18 de diciembre de 2012

El pueblo en que levantaré mi casa.




No tengo casa, pero llegaré a tenerla.

Como me parece vulgar empezarla por el tejado
la he comenzado por el pueblo.

Una villa en la que mi mente ya está empadronada
y que tiene más de lo que precisa un hombre con mis vicios y costumbres.

Juzguen ustedes.

Hay un escudo señorial que si lo acaricias brota la amapola del olvido.
Hay un campanario con nido de cigüeña instalado en mi reloj.
Hay un guardia de farmacia repartiendo libros de Vallejo.
Hay una torre inclinada al paso de las muchachas en flor.
Hay un cura, dos curanderos, tres brujas y un tele-club.
Hay una noticia que corre de boca por vacante de pregonero.
Hay una princesa consorte casada con el concejal de cultura.
Hay palacio de Justicia con juez de aquí paz y después gloria.
Hay un cementerio a la espera infructuosa de su muerto inaugural.
Hay vecinos bárbaros que lloran en el cine y los bautizos.
Hay una brigada de hombres-bobos que se transforman en sabios por luna llena.
Hay una general en huelga y un cabo de puesto sin cuartel.
Hay una virgen –dicen las malas lenguas- sin romería.
Hay una víbora de boca venenosa pero no muerde y es forastera.
Hay un astronauta empadronado que nos cae por Nochebuena.
Hay un sota, un caballo y un siete de copas trabajando de carteros.
Hay niños, rifas, paloduz, rio, lagartijas, cromos, chapas, peonzas y ranas.
Hay vacas lecheras y vacas que prefieren tomar café.


Hay un cronista oficial de la villa
que es quien esto firma y rubrica.


© Mariano Crespo Martínez
Del pemario
"Bailando con Charlie Parker y otros secretos voluntarios"


                      http://www.casadellibro.com/libro-bailando-con-charlie-parker-y-otros-secretos-voluntarios/9788492848485/2034553

lunes, 17 de diciembre de 2012

Confidencias con mi sombrero





"Atrévete conmigo.
Soy joven.
Tengo mucho deseo que perder."

"Bajo la lluvia equivocada"
VANESA PÉREZ SAUQUILLO


Cuando anochece en las pupilas,

al cobijo del fuego sin chimeneas,
mi sombrero  me confiesa,
con voz ebria
y gesto indiferente

que se cuenta la feria como le va a cada uno en ella,

que, diga lo que diga la gente, va donde quiere
Vicente,

que no son iguales las maneras que los modos,

que hermosa no es ni parecido a bella

y que, para concluir, nunca llueve a gusto de todos.


Mi sombrero cuando bebe se pone obvio.


Yo, que no soy de disputas sin precio,

le miro a las alas y, con gesto de aprobación, asiento.
Alguien que vive en mi cabeza no puede ser un necio.


Pero tan solo en lo de la lluvia estoy plenamente de acuerdo.

Es común hacernos responsables de ello
a los que residimos en las nubes,
pero el asunto es de complicado arreglo.


Los dioses que saben de esto
hacen sordina a los rezos.


Es improbable que caiga la fortuna en cada casa
porque tocamos a un pueblo por cada tonto por ciento.


Lo que resulta vulgar para ti,
a mí me sobrepasa
y me lleva al estremecimiento.


Santos hay que coleccionan blasfemias
e incluso algún santo benéfico
pero el santoral, amigo mío, no es neutro.


En el mismo lecho o idéntico
lo que a algunos da placer
a otros les germina cuernos.

La cuestión no es ser o no ser,


La cuestión es ser Caín o ser Abel.


Ser de curso legal o venir del estraperlo.


A la mujer del Cesar no le basta con ser perversa
y se acuesta con un notario
para levantar acta y parecerlo.

Lo que es verdad a la inversa
no se sostiene al derecho.

Cuando el dolor os da tregua llega la ruina al farmacéutico.

Solo dicen que hay unanimidad de criterio,
y sobre una biblia no haría juramento,
en las reuniones anuales de vecinos del cementerio.

Algunos están en el duelo
mientras hay quien pone el cazo.


Alguien yace en el suelo para que otro levante el brazo.

Ahora que, feliz y con tiza,
soy tonta risa y estoy tonto,

estaré provocando
algún ardor de estómago.


La muerte me aguarda sin prisa.
Por más que relojes impíos
proclamen que ya es muy tarde
la he convencido de que, para mí, es demasiado pronto.


Luego digo te quiero,
cuando quería decir buenas noches
y susurrando le pido
un beso a mi sombrero,
que se deja llevar
porque ya, hace un buen rato, cayó (y calló) rendido.




© Mariano Crespo Martínez



              

          


          

                    

Propósito peruano




"Y el último hombre dijo:
— El momento más grave de mi vida no ha llegado todavía"

                               "Poemas Humanos" CESAR VALLEJO



¿Tiene usted una meta?


Llevo años estudiando para saber
                                                      mirar.

Cuando aprenda a escribir
                              quiero ejercer

          el oficio
                        de poeta.

Cuando aprenda a descifrar,
                                     a leer,
                                       a volar la cometa.

No aparte de mí esta cáliz, César.


© Mariano Crespo Martínez




               
                      

domingo, 16 de diciembre de 2012

Nana para convocar al sueño



La espuma del mar y las caracolas
fueron en el principio.


En siguientes jornadas nacieron
las algas, los peces y las sirenas
que crearon la palabra
y los tiovivos de las verbenas.


Vinieron los viajeros,
los barcos,
los puertos
y las luciérnagas.

¿Dónde está eso?

En nuestro pensamiento
un instante antes de que llegue el sueño.

¿El mar es tan viejo?

Las olas,
dice el marino, son las arrugas
del mar.

Son las del marino, yo pienso.

Subido a una banqueta
con voz de profeta
digo que, cuando el cansancio le asalta,
el tiempo se refugia,
con la cadena acurrucada,

en los relojes de bolsillo
del pantalón de faena del poeta,
bajo su delantal de dependiente de ultramarinos.

El cansancio es marrón con brillo
y con pelaje duro y erguido
para limpiar las manchas del olvido.

El cansancio, digo, es un cepillo
para la ropa de los domingos.

El cansancio convoca al arenero
que cierra los ojos
para el inicio
de la sesión de noche en el cine del sueño.

La espuma del mar y las caracolas son un precipicio.



Mi mente es una barca a la deriva
en busca de dueño.



© Mariano Crespo Martínez