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miércoles, 9 de enero de 2013

La mirada limpia


"Y, ahora,
perdonadme, señores,
que interrumpa este cuento
que les estoy contando
                                      y me vaya a vivir
                                        para siempre
                                 con la gente sencilla".


               "Oda a la Crítica". PABLO NERUDA



Contrajo las fiebres de la misericordia
y dio por mirar a todos con el filtro de la piedad.


La infección le aniquiló las células
de la primera persona del singular.
Se le desarrolló el germen de la elegancia
y la bacteria que mina la prosa hasta lo esencial


En el delirio surgieron nítidos hechos y objetos.
balbuceaba qué, cómo, dónde, cuándo y por qué.
Hablaba con pausa, respeto y distancia,
Narraba sin opinar como un notario de la realidad.


Búsquenle en la fila  del desempleo. 

Ni en diarios, televisiones, ni radios, decir la verdad
entra en el perfil de sus pregoneros.



© Mariano Crespo Martínez






                

martes, 8 de enero de 2013

La guerra cotidiana



Cuando oigo hablar de independencia,
como cada día estoy más loco,
me acuerdo del divorcio.

Casí siempre uno se hace independiente para depender de otro.


Hay quien abandona el alcohol gracias al porro.
Puedes cambiar el caballo por metadona.
La boina por un gorro.
El PP por el PSOE.
La rana por un sapo.
El Corte Inglés por Mercadona.


En Londres había una pintada:

Si tienes 20 años fuma hierba,
si tienes 40 bebe whisky,
de ambas maneras sirves a la reina.



Si ya te han engañado. Si ya posees cuernos.
No olvides que los toros saben que libertad es no entrar al trapo.


La indepencia es una guerra cotidiana sin fecha concreta en el calendario.



© Mariano Crespo Martínez





                        

lunes, 7 de enero de 2013

El arpa del olvido



               "Del salón en el ángulo oscuro,
                de su dueño tal vez olvidada,
               silenciosa y cubierta de polvo,
                                         veíase el arpa."

            Rima VIII.
GUSTAVO ADOLFO BECQUER


Hay un ángulo entre las dos puertas.
Un ángulo, a su pesar, testigo
de cuando ambos pasan a su mundo
o comparten el mismo destino.

El cree que es un ángulo recto.
Lo dudo.


Conoce la asimétrica simetría del deseo.
La perfección de lo imperfecto.
El material de desecho con el que se elaboran lo sueños.
La frialdad exacta para que nazca la nieve.
La hora cero.



No se lo cuentes.
Mejor que ignore la crueldad
de ser el ángulo muerto
en donde la vida sucede
a ciegas, con impunidad,
y el tiempo se detiene
por la ley de la levedad.


Porque llueve
o porque no llueve.



El arpa que es un piano desahuciado del mueble,
un instrumento de mudos, indios y calles
esta en el ángulo muerto de olvido leve
releyendo a su viejo amigo Becquer.



La geometría tiene espacios
de olvido para que te asalte
esa música que,
aun teniendo el alma helada, te conmueve.


©
Mariano Crespo Martínez
© fotografía
Mercedes de Rueda




                 

domingo, 6 de enero de 2013

Acompañando al fin del mundo que estaba borracho




                         "Apoyado en la barra
                     contemplo el fin del mundo"


                       "Los gramófonos rubios"
                 del poemario "Especial para Cócteles".

                     RODOLFO SERRANO

                                          A Paqui y Daniel, por tanto.



La mujer de tu vida te ha dejado por un funcionario del amor.
Deseaba un tedio fijo y dos polvos extraordinarios al año.

Uno por navidad y el otro, al borde del mar, en verano.

El otoño es la estación de tu saldo bancario.

Retiro fue tu estación favorita del suburbano.


Vives en un bajo y sueñas con ser astronauta
o cualquier otro oficio en el que no estés obligado
a estar en el planeta en el instante rastrero
en el que se encuentra el cadáver
de un bebé entre las basuras del vertedero.


Uno de esos instantes en que un gordo millonario
compra un Tiziano por lo que ahorra en un despido de esclavos.


En principio,
el fin del mundo,
es asquerosamente cotidiano.


En eso coincidimos tu ausencia
y mi sombra con una copa de más en cada mano.



© Mariano Crespo Martínez







                                

Otoño



                                    "Por aquella palabra
                          de más, que dije entonces, trataría
                                 de dar mi vida ahora".


                 "Sobre el imposible oficio de escribir",
                 del poemario "Somos el tiempo que nos queda".
                 JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD.




Hemos enfundado la escopeta.
Eso es todo.



Y el recuerdo
de aquellas mujeres que amaron la demencia de nuestros ojos.

Además.



© Mariano Crespo Martínez



                

sábado, 5 de enero de 2013

La generación mas preparada de la historia







“Siempre he sospechado
que la amistad está sobrevalorada.
Como los estudios universitarios,
la muerte o las pollas largas."

Cuatro amigos. DAVID TRUEBA


Cuando en las tabernas se fumaba,
en los tiempos remotos de cerilleros y camellos.


Cuando en los cafés había pianos
y orquestas de señoritas.

Cuando en los bares estaba prohibido blasfemar,
y ofender al régimen.


En esos tiempos que te digo
cuando la ordenanza multaba
a "blasfemos, borrachos y mendigos".


La gente era aburrida, conversaba y posaba sobre la mesa libros.

Esa gente llevaba tatuada la palabra libertad
en la clandestinidad de su mirada.


La última vez que hice botellón
con calimocho y petas
estaba en un campamento militar.


Odiaba sentirme un sujeto de masa
e intenté escapar por todos los medios
lícitos y prohibidos
de aquella macrofiesta uniformada.


Hoy la gente se reengancha
en fiestas, en las que si alguien lleva un libro,
puede ser detenido por la seguridad privada.


Cada generación tiene que hacer su musculatura social
y eso conlleva no vivir en casa de papá
y huir de la sombra individual a donde más ruido haya.


Es en las épocas difíciles, no en las cómodas,
en las que la imaginación se eleva.


Toda técnica nace de la precariedad,
nos decía Borges a los que queríamos ser poetas,
pero es algo que vale para cualquiera.


Ser joven no es una licencia perpetua para ser manejado e idiota.


Algunos lo saben,
y por eso tengo esperanza en el mestizaje entre gladiolos e ideas.


Cuando veo acampadas
y asambleas
y megáfonos
y no DJ de aquí y de afuera.


Son brillos fugaces que me semejan brotes de primaveras.



© Mariano Crespo Martínez





                 
                        

Nadie es profeta en su tierra



Tenía un poder sobrenatural,
Eso nadie lo duda,
excepto el señor cura
y el enfermero de salud mental.


Incapaz de ver la lluvia contemplaba
con naturalidad y parsimonia
como el vapor del agua
creaba un mapamundi de nubes.


En el lado opuesto de la noria.
él ya bajaba cuando tu subes.

Coleccionaba augurios y alguna profecia.


Claro que, como el marmol y la madera,
que nunca desvelan la estatua que llevan dentro,
jamás dijo esta boca es mía.
Hermético como un buho y discreto como un espía.


En el hostal, frío sobre la aun templada cama,
le econtraron ahorcado.
Con una breve nota para el juez en un catón gastado:
Mi mamá me ama.


Más entonces, ante el pasmo colectivo,
aquel fiambre de ultramarinos,
tornó a su condición de ser vivo.


Tras un respingo se quitó
la soga y pidió una menestra.
Se colocó con parsimonia el sombrero
y demandó la cuenta.


En la comarca proclamaron que, a esa hora de tercia,
se oscureció el cielo y se rasgó el velo del templo.


Los cuartos del pregonero
convirtieron el runrún en silencio.


Se negó su poder verdadero
en la iglesia.
en la mezquita,
en la sinagoga.


Amigos, no pongan en solfa esta historia bendita
porque, si creen solo en lo posible, hay vacante una soga.



© Mariano Crespo Martínez