"Prefiero el jnfierno, el infierno es mi lugar preferido" Geoffrey, protagonista de "Bajo el volcán" MALCOLM LOWRY
Llegué al Village con un presidente jovial llamado Jimmy Carter y el planeta era menos globalizado pero más habitable.
Llegué al Village cuando estrenaban "Hair" en el cine se fumaba maría con entrada de club y vi la película con una pareja de novios en las que ambos eran hombres.
Tom, mi amigo Tom, era uno de ellos y moriría años más tarde de una enfermedad que entonces no tenía nombre. Ahora, como algunas corporaciones, por siglas se la conoce.
Una enfermedad que asesinaría a mi hermana Elena y a tantas flores marchitas prematuramente que encontraron el infierno por los atajos del cielo, en las vías de transmisión de un tren con el maldito destino del expreso de medianoche.
Conocí a Diane Keaton y me saqué en Washington - una capital cateta por donde da la vuelta el aire- una fotografía sentado en el muslo de Einstein que me tomó a regañadientes un policía negro que custodiaba a don Alberto o al cosmos que a sus pies parecían cagaditas de paloma en un falso cielo.
Comprendí que fue Vietnam paseando dos hora entre muertos por Arlington. Vi el edificio Watergate con los teléfonos aun pinchados y subi a las torres del recién inaugurado World Trade Center sin saber que estaría en su velatorio ni que la CIA pagó a Bin Laden.
Vi la tumba de George Armstron Custer y la de John y Robert Kennedy.
Fumé marihuana en Central Park y vi el Guernica que aun no había vuelto y a unos hispanos reclamaban su regreso proclamando el expolio y vendiendo unas chapas: "soy bilingüe, bicultural y orgulloso de mi raza".
Dos de cada tres de sus hijos han colocado a un ciudadano negro en la Casa Blanca.
En el Metropolitan, y a esto viene esto que cuento, visité una exposición de Pompeya y me sentí bajo el volcán como Lowry.
Luego volví a Hispania, mi pueblo. Les dije que venía de la capital del imperio.
Ahora lo extraigo del recuerdo cuando el mundo va a cambiar de signo y esto es un inventario de la caída de un modelo.
Estamos bajo el volcán y aun no sé si eso es malo o bueno.
Me sube del estomago un vómitopor estafa que disimulo con los amigos porque sé que la mirada desolada es un lujo que los que padecemos la historia la orden de permitirnos tenemos cancelada.
Confieso que he mirado, con la atención de un búho de la periferia del mercado y he procurado no ser una maleta en este viaje con el billete prestado.
En este viaje al paraíso que resultó un fraude y que solo lo aprendido en el trayecto ha justificado
"Mi memoria equidista de un espacio donde no estuve nunca: ya no me queda sitio sino tiempo". "Doble vida". JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD
El primer amor no se olvida comola tabla de multiplicar.
Y tal parece que sabemos, no sé si para bien o para mal, como empieza este tinglado con la ignorancia bendita decómo va a acabar.
Al igual que borradores de novelas pergeñamos varios finales con la complicidad del azar pero el libro del amor concluye cuando el editor pierde la paciencia y clausura el tiempo de crear.
El tiempo de las cerezas.
La memoria de los cerezos conserva la huella del amor puro y del nocivo como de la primera vez que tocó el mar.
La primera vez creemos que es breve y definitivo pero cada nueva cosecha, con entusiasmo gramatical renovado, conjugamos en presente el irregular verbo primaverar.
"Es inútil que duerma. Corre en el sueño, en el desierto, en el sótano. El río me arrebata y soy ese río. De una material deleznable fui hecho, de misterioso tiempo"
"Heráclito". JORGE LUIS BORGES
Este oficio de proteger gacelas con los cazadores al acecho.
Este oficio de jardinero. al oeste del Edén. En la orilla izquierda del cielo.
Este oficio de pastor apacentando retratos de antepasados, sacándoles a comer al prado. Y conocer a cada uno por su andar y sus manías en blanco y negro de ocupar su propio marco.
Este oficio de bautizar en mi Jordán a las cosas que nombre ya tenían con un nombre nuevo. No llamar pan al pan pero que a pan sepa cuando lo muerdo.
Este oficio de intimar con el viento hasta que te peine el pensamiento y te desenrede la dudas del cabello.
Este oficio de conocer todos los precios y deslindarlos del valor que les confiere respeto.
Este oficio de estar a dos velas iluminando el altar para velar la agonía sin madre del cordero.
Este oficio de mañanas de niebla y tardecitas de paseo.
Este oficio de cuidar de que no le falte escarcha al invierno. Este oficio de proveedor de sueños con un carretillo destartalado y viejo.
Este oficio con tanta vocación y escaso conocimiento.
Este oficio de retratar lo que no veo.
Este oficio de colocar flores frescas en tu pelo.
Este oficio sagrado de no cansarse de mirarte que compartimos mi placer y la rutina del tiempo.
Este oficio es una bendición que ni elegí ni merezco.
El día en que suicidaron a Marilyn Monroe entró en el diccionario del horror la palabra narcótico, y en la historia universal de la infamia el primer presidente católico.
El día en que suicidaron a Marilyn Monroe los hombres solitarios durmieron más solos.
El día en que suicidaron a Marilyn Monroe fue un pequeño paso en el crimen, pero para la humanidad fue el inicio de una nueva era.
La impunidad cantada por Frank Sinatra y el Gobierno mundial de la Mafia en Las Vegas.
Neil Armstrong no lo sabía, porque iba a estar en la inopia o en la luna como yo en clase de filosofía. Todo el sueño de los 60 fue una impostura.
El día en que suicidaron a Marilyn entre todos los Kennedy el FBI y la CIA mis padres ahorraban para un pisito y no captamos la profecía.
"Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero". François Marie Arouet, VOLTAIRE
Vamos a ver si tomáis nota, chavales.
Un ilustre científico ha proclamado a los cuatro vientos que se podría acabar con el cáncer mediante la investigación oportuna pero que los laboratorios necesitan amortizar lo invertido en sus patentes. Es lógico, son muchos dividendos y puestos de trabajo.
Yo, sin ser un experto en estrategia militar, os señalo que con una megabomba se acaba antes una guerra. Es una verdad incuestionable. Pero no es la ética lo que frena su uso, sino porque se queda sin salida la venta de armamento ligero. Y es riqueza y creación de empleo.
Esta es parte de la lógica que demuestra que somos una especie evolucionada con una inteligencia capaz de enriquecerse arruinándose.
Y el que se atreva a mencionar a Voltaire en un examen me va a volver a ver la cara en septiembre.
"Hoy los
avances del conocimiento del mundo y las capacidades de su manipulación
exigen una moral adecuada y bien articulada. Los valores éticos
fundamentales siguen siendo válidos, pero la inoperancia de los otros
valores en la sociedad pone en duda la utilidad de la moral al uso. Éste
ha sido posiblemente, el camino que se ha seguido para llegar al
amoralismo actual. Muchos han denunciado la pérdida de la moral, pero
hoy es el saber científico el que nos alerta de lo grave de esta
"desmoralización"".
"El genoma para peatones".ANTONIO LÓPEZ CAMPILLO
La camisa violeta con manchas de cera. La cuaresma y el Duero dejando niebla en los meandros y en la carretera. ¡Señor que todo lo habitas el jardín del genocida y mi sucia celda!
¡Señor, ten misericordia de la hoguera que no quema, de la brisa con aliento a guerra, del jardín del cerezo sin cerezas!
Una noche de estas te negaré tres veces porque si existes no me das señas porque si no existes para qué esta farsa y porque me asoma el deseo de hembra me llama desde el manzano la manzana.
Señor, de la neutralidad que asusta. Un espectador de esta tragedia temería que un día tuviera que rendir cuentas.
Por eso, entre otras razones, niego tu existencia.
Si la aceptara no querría ser cómplice de una burla esperpéntica de tan alto coste.
No quiero ser sagrado quiero ser persona.
Mañana dejaré el templo, su eco y su tibieza.
Vine aquí a buscar cobijo para la noche sin saber que la noche puede ser eterna y que la luz está dentro de uno, no en la intemperie de fuera.
Me degradaré de naturaleza.
Renunciaré al privilegio para ponerme al servicio de la libertad. Rechazo la vieja moral impuesta y me acojo a una nueva ética.
Sin dar razón de mis actos mas que a mis semejantes y al planeta.
Me voy sin obtener la respuesta a la pregunta que albergaba: ¿El hombre es un fin o un medio? La pregunta que desde Kant nos atraviesa y desvela.
Si soy un fin cojo el timón de mi nimia existencia. Si soy un medio que lo sea de un cosmogónico trayecto del caos a la belleza.