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martes, 22 de enero de 2013

Mirándote a los ojos mienten los boleros




            “No cabe otra explicación, vida mía,
                   no le des más vueltas, sencillamente
            se nos subió el amor a la cabeza”

“Febrero” del poemario "Palabras para conjugar tu nombre"

                         FRANCISCO MORA

                  A don Manuel Pérez de Merlo, un caballero.


Sabes, amor, ya cumplí la edad de los boleros.

Te sienta bien el violeta ciñendo el canon de mi deseo.

Los nardos están secos en la guía de los teléfonos.

Mis años ya tienen aledaños y una melodía por día.


Me siento tan feliz en este asqueroso charco
que se me está licuando el alma y tengo rostro de sapo.


El mono desciende de mí y yo del árbol.

Soy insecto entre las flores
y por los alerones del tejado soy pájaro.

Pan caliente leo entre horas
y vino blanco.

La tarde me regala el olor de los naranjos.


Los boleros hacen lo que no siempre logran los tahúres,
mienten mirándote a los ojos.
Así que si te roban un beso no te apures,
tan solo es el comienzo de los daños
porque te van a dejar el corazón para despojos.




Sabes, amor, los boleros han cumplido mis años.




© Mariano Crespo Mártínez







                        

lunes, 21 de enero de 2013

El infierno que hallaron los buscadores del cielo




"Prefiero el jnfierno, el infierno es mi lugar preferido"
                 Geoffrey, protagonista de "Bajo el volcán"
                             MALCOLM  LOWRY

Llegué al Village con un presidente jovial llamado Jimmy Carter
y el planeta era menos globalizado pero más habitable.


Lleg al Village cuando estrenaban "Hair" en el cine
se fumaba maría con entrada de club
y vi la película con una pareja de novios
en las que ambos eran hombres.


Tom, mi amigo Tom, era uno de ellos
y moriría años más tarde
de una enfermedad que entonces no tenía nombre.
Ahora, como algunas corporaciones,
por siglas se la conoce.

Una enfermedad que asesinaría a mi hermana Elena
y a tantas flores marchitas prematuramente
que encontraron el infierno por los atajos del cielo,
en las vías de transmisión de un tren
con el maldito destino del expreso de medianoche.


Conocí a Diane Keaton y me saqué en Washington
- una capital cateta por donde da la vuelta el aire-
una fotografía sentado en el muslo de Einstein
que me tomó a regañadientes un policía negro
que custodiaba a don Alberto
o al cosmos que a sus pies
parecían cagaditas de paloma en un falso cielo.


Comprendí que fue Vietnam
paseando dos hora entre muertos por Arlington.
Vi el edificio Watergate
con los teléfonos aun pinchados
y subi a las torres del recién inaugurado
World Trade Center
sin saber que estaría en su velatorio
ni que la CIA pagó a Bin Laden.


Vi la tumba de George Armstron Custer
y la de John y Robert Kennedy.

Fumé marihuana en Central Park
y vi el Guernica que aun no había vuelto
y a unos hispanos reclamaban su regreso
proclamando el expolio
y vendiendo unas chapas:
"soy bilingüe, bicultural y orgulloso de mi raza".

Dos de cada tres de sus hijos
han colocado a un ciudadano negro en la Casa Blanca.


En el Metropolitan, y a esto viene esto que cuento,
visité una exposición de Pompeya
y me sentí bajo el volcán como Lowry.


Luego volví a Hispania, mi pueblo.
Les dije que venía de la capital del imperio.


Ahora lo extraigo del recuerdo
cuando el mundo va a cambiar de signo
y esto es un inventario
de la caída de un modelo.


Estamos bajo el volcán y aun no sé si eso es malo o bueno.


Me sube del estomago un vómito por estafa
que disimulo con los amigos
porque sé que la mirada desolada
es un lujo que los que padecemos la historia
la orden de permitirnos tenemos cancelada.


Confieso que he mirado,
con la atención de un búho de la periferia del mercado
y he procurado no ser una maleta
en este viaje con el billete prestado.


En este viaje al paraíso que resultó un fraude
y que solo lo aprendido en el trayecto ha justificado



© Mariano Crespo Mártinez






               
                   

domingo, 20 de enero de 2013

La memoria de los cerezos




              "Mi memoria equidista de un espacio
                   donde no estuve nunca
:
         ya no me queda sitio sino tiempo".

                                                "Doble vida".

               
JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD



El primer amor no se olvida como la tabla de multiplicar.


Y tal parece que sabemos,
no sé si para bien o para mal,
como empieza este tinglado
con la ignorancia bendita de
cómo va a acabar.


Al igual que borradores de novelas
pergeñamos varios finales
con la complicidad del azar
pero el libro del amor concluye

cuando el editor pierde la paciencia
y clausura el tiempo de crear.



El tiempo de las cerezas.

La memoria de los cerezos
conserva la huella del amor puro y del nocivo
como de la primera vez que tocó el mar.



La primera vez creemos que es breve y definitivo
pero cada nueva cosecha,

con entusiasmo gramatical renovado,
conjugamos en presente el irregular verbo primaverar.


© Mariano Crespo Mártínez



          

                

                   

sábado, 19 de enero de 2013

Currículo brillante (con brillantina)




Cuando comenté que me iba a doctorar en alcantarillas
toda la familia cambió de conversación y mutó a rostro pálido.


Ahora pasan afables y sumisos por mi despacho.
Que usen gafas oscuras creo que es por un problema oftálmico.


© Mariano Crespo Mártínez







                        
                            

viernes, 18 de enero de 2013

Oficio de elegidos sin mérito


 

"Es inútil que duerma.
Corre  en el sueño, en el desierto, en el sótano.
El río me arrebata y soy ese río.
De una material deleznable fui hecho, de misterioso tiempo
"

"Heráclito". JORGE LUIS BORGES


Este oficio de proteger gacelas
con los cazadores al acecho.


Este oficio de jardinero.
al oeste del Edén.
En la orilla izquierda del cielo.


Este oficio de pastor
apacentando retratos de antepasados,
sacándoles a comer al prado.
Y conocer a cada uno
por su andar y sus manías en blanco y negro

de ocupar su propio marco.


Este oficio de bautizar en mi Jordán
a las cosas que nombre ya tenían
con un nombre nuevo.
No llamar pan al pan
pero que a pan sepa cuando lo muerdo.


Este oficio de intimar con el viento
hasta que te peine el pensamiento
y te desenrede la dudas del cabello.


Este oficio de conocer todos los precios
y deslindarlos del valor que les confiere respeto.


Este oficio de estar a dos velas
iluminando el altar
para velar la agonía sin madre del cordero.


Este oficio de mañanas de niebla
y tardecitas de paseo.


Este oficio de cuidar de que no le falte escarcha al invierno.
Este oficio de proveedor de sueños
con un carretillo destartalado y viejo.


Este oficio con tanta vocación y escaso conocimiento.


Este oficio de retratar lo que no veo.


Este oficio de colocar flores frescas en tu pelo.



Este oficio sagrado de no cansarse de mirarte
que compartimos mi placer y la rutina del tiempo.



Este oficio es una bendición que ni elegí ni merezco.



© Mariano Crespo Martínez







                              

jueves, 17 de enero de 2013

Los 60




El día en que suicidaron a Marilyn Monroe
entró en el diccionario del horror la palabra narcótico,

y en la historia universal de la infamia
el primer presidente católico.


El día en que suicidaron a Marilyn Monroe
los hombres solitarios durmieron más solos.


El día en que suicidaron a Marilyn Monroe
fue un pequeño paso en el crimen,
pero para la humanidad
fue el inicio de una nueva era.


La impunidad cantada por Frank Sinatra
y el Gobierno mundial de la Mafia en Las Vegas.


Neil Armstrong no lo sabía,
porque iba a estar en la inopia o en la luna
como yo en clase de filosofía.
Todo el sueño de los 60 fue una impostura.


El día en que suicidaron a Marilyn
entre todos los Kennedy el FBI y la CIA
mis padres ahorraban para un pisito y no captamos la profecía.



© Mariano Crespo Martínez






                   
                      

Lección sobre la ética de los mercaderes



"Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero".
François Marie Arouet
, VOLTAIRE


Vamos a ver si tomáis nota, chavales.


Un ilustre científico ha proclamado a los cuatro vientos
que se podría acabar con el cáncer
mediante la investigación oportuna
pero que los laboratorios necesitan amortizar
lo invertido en sus patentes.
Es lógico, son muchos dividendos y puestos de trabajo.


Yo, sin ser un experto en estrategia militar, os señalo
que con una megabomba se acaba antes una guerra.
Es una verdad incuestionable. Pero no es la ética
lo que frena su uso, sino porque se queda
sin salida la venta de armamento ligero.
Y es riqueza y creación de empleo.


Esta es parte de la lógica que demuestra
que somos una especie evolucionada
con una inteligencia capaz
de enriquecerse arruinándose.


Y el que se atreva a mencionar a Voltaire en un examen
me va a volver a ver la cara en septiembre.



© Mariano Crespo Mártínez