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martes, 12 de febrero de 2013

Con mi sangre por tinta



              " Et nous alimentons nos aimables remords,
             Comme les mendiants nourrissent leur vermine..."
                        "Au lecteur", Les Fleurs du Mal
                           CHARLES BUDELAIRE


                          "Al mismo tiempo que leo
                            el verso en que recrea Baudelaire
                            la imagen de una serpiente
                            que baila sobre la punta de un palo,
                            alguien le dice a alguien al oído
                            esa frase que siempre quiso oír
                            para sentir por una vez
                           el estremecimiento ante el abismo del futuro..."
                 "París, librerías de viejo" Escaparate de venenos
                              FELIPE BENÍTEZ REYES



Pude soportar perder la fe en el partido.
Llevo con pesadumbre estar en el bando de los depredadores.
Jueves hay en que la orfandad de un dios me produce fiebre.
Releo mis pecados en la timba de los perdedores
cuando el croupier está muy bebido,
repasa la tabla de los panes y los peces
y multiplica gato por liebre.


Sentimiento de culpa.
Sentimiento de culpa.
Sentimiento de culpa.
Las tres caprichosas islas
que eligieron llevarme a una cosa desierta poeta.

Desde este maldito archipiélago
en donde cuido mis remordimientos
os remito mis gladiolos rojos,
mis monólogos como extintas estrellas,
con mi sangre por tinta
en redentoras botellas.


© Mariano Crespo Martínez







                             

lunes, 11 de febrero de 2013

Maná, miel, manzana, ambrosía, veneno...



Madrid, a más de 800 días de mi refundación,
Febrero de 2013


Mi amada amiga.


Mi fascinación por ti es extraña.
Intento desordenar el mundo, o sea me explico.


El encanto de algunas mujeres reside en dejarte con las ganas.


Hay preguntas que nos seducen
porque, coquetas, nos extrañan cada día de sus respuestas.


Lo inalcanzable es la obsesión
de quienes pasan por el deseo de puntillas,


En este estado demente de las cosas.


Que estoy feliz, pleno, desencantado de conocerte,
quería decirte.


Sobre la pregunta, amor, ya sabes la respuesta.


Llegué para comerme el mundo.
Maná, miel, manzana, ambrosía, veneno.
No renuncié a ningún señuelo.



Carezco ya de ese hambre, amor,
pero me devuelves voraz al apetito cada vez que.




© Mariano Crespo Martínez






                             
                              

domingo, 10 de febrero de 2013

Años




Aprendes bastantes cosas.


Algunas útiles como callar.


Otras inútiles como estar callado.


Aprendes, de acuerdo, lecciones del calendario.



No he logrado aprender a que esperarte no se me haga tan largo.




© Mariano Crespo Martínez



    




                           

La vida (un esbozo de acuarela)




Venimos al mundo con un zurcido y nos vamos con un roto.


Nunca es grato recordar a qun nos abrió los ojos
- la inocencia es un prado verde a la sombra de un álamo-
e inquieta la intuición del candidato a cerrarlos.


Una mirada rica como un plato repleto de fruta madura y fresca.
El reposo entre el espanto.
La vida es este descoserse y hacerse jirones.
Mientras tanto.


© Mariano Crespo Martínez








                                
                                

sábado, 9 de febrero de 2013

Contrapesos para la imperante tristeza del imperio del tedio




No es cierto que entre los derechos humanos
se encuentre la trascendencia.


Tampoco es vedad que cada niño venga
al mundo con un pan bajo el brazo.


La bondad es de memoria efímera
frente al elefante recuerdo del agravio.


La frágil belleza propende a los añicos
como el candor cuando la pasión colorea los labios.


Causa pena el que nuestro empeño
en conquistar lo sublime sea tarea vana.


Los días en que me someto al desaliento
no son admitidos en una semana noble.


Días en que espero que me redima la noche
y cuando cae la tarde retorna la mañana.


Existe la posibilidad de que no fuéramos inscritos
en tiempo y forma en el libro de los sueños.


Que nuestros pesares sean merecidos
porque pertenecemos a la estirpe de los malditos.


Y como la noria regresemos enfebrecidos
siempre, por siempre, al mismo sitio.


Hemos aprendido la diferencia entre ganar y no perder.
Poco más hemos aprendido


Pienso en la torre de un campanario sin campana.
Pienso en quién nos robó el nido.

Puede que la vida sea en esencia un sinsentido.


En días como hoy mi balanza necesita contrapeso.
Algo así como tu mirada o el mapa de la palma de tu mano
ofreciendo al vientre un viaje al Sur inesperado.


Algo así como la Capilla Sixtina miguelangelándome el techo


Algo poco sobrio y, por ello, necesario,
como que Bill Evans lleve al delirio al enjuto mueble del piano.


Y que salga el sol por la quimera.


O algo así.


Como si la risa riera.


O me respondieras sí
a la pregunta que jamás te hiciera,


© Mariano Crespo Martínez






                         

viernes, 8 de febrero de 2013

Como un ensayo



No creo que sea una racha.
Van muriendo los amigos cercanos.
El reloj biológico está dejando hueco en la foto de mis afectos.
Soy coetáneo de los muertos.
Podría retomar una tertulia en el cementerio.


Y da un poco de vértigo
porque cada despedida se va pareciendo a un ensayo.

Y da como un frío de entretiempo,




© Mariano Crespo Martínez







                             

jueves, 7 de febrero de 2013

Esa patria roja



"Sueño y trabajo nos costó saberlo:
ternura es patrimonio de los rojos.

Pero los rojos, Claudia,
en estas noches bárbaras,
sólo somos tú y yo."

"Epigrama"

JAVIER EGEA

Cierto es que viajamos con diligencia
hacia un lugar llamado pereza.


Cierto es que no llegaban a una centena
los buenos libros que habíamos leído
y habíamos aprendido a carraspear
y decir contexto.


Más cierto es que nos bebimos todas las madrugadas
y por eso hablamos con autoridad
si escupimos vinagre cuando el sol es de garrafa.

No se puede negar que nos besaron
menos veces de las que recuerdan
nuestros embusteros labios.


Y que abrimos mas la bragueta
en los urinarios públicos
que en las alcobas de las damas.


Nos acusan de que tuvimos conversaciones en verso
y tengo que reconocer que la rima fue nuestra jerga.


Nos amamos de esa manera masculina,
cuando jóvenes, sin apenas rozarnos.


Pero aun lloro de risa
cuando recuerdo nuestra amistad de color juerga.

Cierto es que viajamos con diligencia hacia un lugar llamado pereza.

© Mariano Crespo Martínez