"Despues de que Kafka la hubiera superado, la frontera de lo inverosímil quedó sin policiás, sin aduaneros, abierta para siempre".
La frontera de lo inverosímil ya no está vigilada.El telón MILAN KUNDERA A P.M.B.que ama el realismo hasta el delirio.
Cuando Luis Bárcenas, el conocido insecto, se despertó una mañana, después de un sueño intranquilo, sobre su cama, convertido en un ciudadano dilecto, advirtió que la lectura de Balzac, Flaubert o Proust era un conjuro literario de inmediato efecto.
Comprendió que si elevaba su talla moral empequeñecía su seguridad, tras contestar al teléfono. Tenía boca, Podría decir verdad. Luego, era infinitamente más molesto.
"Hoy estoy más contento porque monto un caballo de veras".
Cada cosa, cada cosa. "La destrucción o el amor" VICENTE ALEIXANDRE
A Iñaki.
Hoy te me has colado en el recuerdo como vienen a la memoria los gatos cuando la gatera hace recuento de los pelos dejados.
A diferentes revoluciones, militamos en el mismo partido, amamos a las mismas mujeres, de distintas maneras, compartimos el mismo piso, las vistas mismas, la misma cama.
Bebimos vino en el único vaso y hasta esta tarde de invierno no he comprendido porqué te quiero tanto como me resultas un extraño.
Fuimos la breve conversación en la zona de tránsito de aeropuertos
Los últimos clientes en la cantina de los trenes expreso.
No apagamos la luz en el cuarto de los sueños ni pusimos el cártel de se traspasa por fracaso.
Sencillamente, no regresamos.
Tú hiciste un pacto sellado en tiempo con el éxito. Yo meafilié al destino sencillo de un barrio.
Ya ves, tan juntos, tan lejanos.
Nos citamos en todos los puentes ignorando, lo que conocen los ríos, que los puentes son de paso.
Salió a la luna trajeado de asco como para otra jornada adicta a las rutinas por la vía intravenosa que el corazón lastima.
Hiere más la desolación que las espinas.
Noregresó a su casaaquellanoche.
No hay constancia de denuncia.
Una acera permisiva.
Una palabra acertada como casi nunca.
Los muebles del desamor apeteciendo de urgencia una mudanza.
Olvido de contar hasta cien antes de arrancar las bragas al misterio como aconseja el catecismo del cobarde.
Una mujerresueltaa arrojar los flotadores por la borda, ahogada por la seguridad y el te lo juro que no vuelvo.
Hay un lugar de calles boca abajo. en donde el amor es innombrable.
Un incendio con dos pirómanos y dos víctimas de esa serpiente de aquella almeja que huyen de la tienda de congelados en cada luna llena.
En la vida a veces suceden imprevistos que justifican la palabra extraordinario y le brotan apasionadas rosas rojas a la fecha más gris del calendario.
Todo parece como si sucediera que notas humedad de lengua en una oreja, y en el boulevard de tu entrepierna un ángel toca el arpa por si tienen a bien pagarte el billete al cielo.
"Pero, como si fuera uno de aquellos que hace ya tanto tiempo de todo tuvieron que huir, incluso de su patria terrenal, adquiero la certeza de mi definitivo exilio en el tiempo.
"En esta eterna visión" del poemario "Caminante que perdió su guía" DANIEL OLMOS
La primera lección que aprendí contigo es que desarrollo la fea costumbre de huir cuando siento el deseo intraterrestre de ser invadido.
Lo que ignoraba es que el amor galáctico no descarta a fugitivos.
" Et nous alimentons nos aimables remords, Comme les mendiants nourrissent leur vermine..." "Au lecteur", Les Fleurs du Mal CHARLES BUDELAIRE "Al mismo tiempo que leo el verso en que recrea Baudelaire la imagen de una serpiente que baila sobre la punta de un palo, alguien le dice a alguien al oído esa frase que siempre quiso oír para sentir por una vez el estremecimiento ante el abismo del futuro..." "París, librerías de viejo"Escaparate de venenos FELIPE BENÍTEZ REYES
Pude soportar perder la fe en el partido. Llevo con pesadumbre estar en el bando de los depredadores. Jueves hay en que la orfandad de un dios me produce fiebre. Releo mis pecados en la timba de los perdedores cuando el croupier está muy bebido, repasa la tabla de los panes y los peces y multiplica gato por liebre.
Sentimiento de culpa. Sentimiento de culpa. Sentimiento de culpa. Las tres caprichosas islas que eligieron llevarme a una cosa desierta poeta.
Desde este maldito archipiélago en donde cuido mis remordimientos os remito mis gladiolos rojos, mis monólogos como extintas estrellas, con mi sangre por tinta en redentoras botellas.