viernes, 22 de febrero de 2013
La huida
"Todo lo que necesitas para una película
es una pistola y una chica"
Jean-Luc Godard
"Al otro lado de la puerta
alguien te está llamando.
No
abras, tú no vaya a abrir
por más que insistan.
Busca
primero entre las últimas
llaves abandonadas:
apresúrate a usar
la que cierra
la boca".
TRETA PARA ACOSADOS del poemario
"Somos el tiempo que nos queda"
JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD
Habrá un historiador oficial pagado con lagartos
que escriba en papel timbrado con aves de rapiña
la historia oficial del cuartel en que los furrieles eran los ideólogos.
Habrá un silencio de románico en incienso
que envolverá en polvo los archivos confidenciales
protegidos por gabardinas que envuelven fantasmas
con un nombre que no es su nombre.
Alguien quizá
contará los gritos
la huelga de ideas
la epidemia de hastío
la peste perfumada de magnolias
con las que un imperio
oculta la agonía pútrida de los sueños.
Que yo busque refugio en la clandestinidad de mis libros
y en el jardín de la higuera del ocaso
será tan irrelevante para el escriba
como mi efímero paseo por un reloj prestado.
Nadie sospechará que el sabor de tus labios
y el espejo piadoso de tus ojos
fue el orden tierno que me ayudo a discernir en el caos
entre lo verosímil y lo cierto
entre la verdad y las múltiples máscaras del engaño.
Cada cual esconde sus drogas
y su revólver de munición de orquídeas
para no evadirse como nos ordenan a diario.
Fugarse es un verbo del que no admito el imperativo.
Tú, amor, quédate con la copla
mientras un beso nos cubre la boca.
© Mariano Crespo Martínez
jueves, 21 de febrero de 2013
Barbieri, yo y otros gatos
Ser sencillo,
siempre sencillo.
Simple, nunca,
Simple no es ni el dios verdadero
ni el sabio impostor es sencillo.
Tres sillas no son un tresillo
y el sencillo coño no es un simple agujero.
La vida es sencilla no simple, como su origen primero.
De ella,
como del último tango
en París se entiende todo.
Todo, salvo el argumento.
© Mariano Crespo Martínez
miércoles, 20 de febrero de 2013
Un apunte de definición
Qué clase de poesía haces tú, papa.
Héctor está en esa edad de los hijos
en que demandan respuestas que no tenemos con el aire ausente -en la inopia decían mis maestros-
de no interesarles en absoluto lo que contestes.
Yo hago poesía intimista, hijo, - improviso- .
.....
La poesía intimista
es aquella en la que conoces por el nombre a todos tus lectores.
Ah, bueno, eso está bien.
Yo estoy en esa edad de los padres
en que empezamos a reírnos de las cosas tristes.
© Mariano Crespo Martínez
martes, 19 de febrero de 2013
Qué se espera de un proyectil
Qué se espera
de nuestro comportamiento al cumplir ocho años.
Poco, apenas nada,
como la ausencia mortal que separa tu pecho de mi cara.
Los límites los pone una avalancha de miedo
disfrazada de prudencia
cuando los años trasforman la rosa de la experiencia
en las espinas de la valla del jardín de las delicias.
Amor mío,
yo también estoy sujeto a los límites.
No me pienso morir en este siglo.
Puede que me muera en el pasado siglo
de un tiro a la puerta de casa como John Lennon,
de un concurso oficial de tiro al blanco
como John Kennedy
o de una sobredosis
de margaritas como Janis Joplin,
de desamores como Marilyn,
de corcheas como Charlie Parker.
En este siglo no me muero,
lo siento
no me parece elegante
dejar a medias tantos proyectos.
Sería un cadáver fuera de tiempo
y de reproches repleto.
Voy a comprarme una pandereta.
Tengo que aprender a tocar la Marsellesa
(himno, no señora de Marsella)
y chino por correspondencia.
Seré el primer profesor de sardana
en Venus (no el monte, el planeta).
Necesito sacarme el carné de conducir por la izquierda
ahora que está proscrita la ética.
Apunto a la vida como solamente tiemblan
los hombres en la juventud de los cincuenta.
o esas mujeres de tres juventudes,
la de los hijos,
la de los nietos,
y esa ajena que es la propia.
Soy feliz.
Soy un viejo payaso
que ignora que ya tiene arrugas
la pelota roja que le cubre la nariz
y el sombrero tiene canas.
La felicidad , triste es decirlo,
se erige con ignorancias voluntarias.
Cuando la herida del conocimiento ya ha hecho cicatriz.
En esta etapa en que me da pereza tener pereza,
solemnemente me aburren
los posibilistas que leen páginas de bolsa
de espaldas a la flor del cerezo
y la aventura por venir de la presumida cereza.
Qué se espera
del comportamiento del hombre con fortuna
cuando cumple la edad de complacerse en tu belleza.
Tengo tanto proyectos que no soy una persona
soy un proyectil con dos piernas.
Qué se espera de un proyectil
que no sea seccionarte el corazón
o reventarte la cabeza.
© Mariano Crespo Martínez
El rincón de lo miserable
Inútil intento el de reducir la memoria de los mapas
ahora que soy solo explorador de la cartografía de tu cuerpo.
Poco práctico no transitar por aquellas calles.
Casi ridículo condenar al olvido algunos libros,
o cambiar de conversación cuando algo converge,
roza,
brota, emerge,
asalta,
cae.
No crees en ella pero existe.
Hay una conjura en tu cerebro
para hacerte tornar al rincón de lo miserable.
Ese ámbito de holín, moho y vinagre,
en donde solo es posible acurrucarse
y aguardar a que sea la última,
por piedad,
ocasión del destino para mostrar,
infame,
que no eres el predilecto de la belleza,
no, siempre lo sospechaste, pero ahora lo sabes.
Y que hay manchas que no salen.
Inútil intento el de reducir la memoria de los mapas,
más lúcido ser el explorador de la cartografía de tu cuerpo.
Ningún explorador sale impoluto
de un trabajo tan hermoso como lúdico y sucio.
© Mariano Crespo Martínez
lunes, 18 de febrero de 2013
El limbo de los sentimientos
Hay cosas que no tienen posible segunda mano
y -mezquina suplantación- tampoco segundos labios.
La efímera saliva caducaría rumbo a otro destinatario.
Bien es cierto que recibí afectos que eran para otro
pero siempre en el momento
-inoportuno, cierto-,
pero viví la impostura en directo.
Dónde guardar un sentimiento ya donado.
Un banco de sentimientos
es una contradicción en los términos.
En qué rincon nuestro guardamos lo ajeno.
Qué se hace con los besos devueltos que envíamos por correo.
Cómo administramos el deshaucio
del pretérito amor
que nos devuelve los fluidos
ya secos de la pasión por mensajero.
Los testimonios de primaveras pútridas.
Esas fotos, de cuando enredados, partidas por el medio.
El limbo de los sentimiento ni justo es, ni es de los justos.
El sitio de aquellos que se les negó la muerte.
El corredor de los sustos.
Ese lugar, tras la frontera, de gente sin nombre
y poemas anónimos
al que llegaron las vías del ferrocarril
pero el tren descarriló tres pueblos antes del tedio.
© Mariano Crespo Martínez
Descripción desapasionada
De ella me gusta casi todo.
Para ser concreto, preciso, sobrio:
más el todo que el casi.
© Mariano Crespo Martínez
© Tratamiento de imagen TOMAS MONTERO
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