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lunes, 11 de marzo de 2013

Interés



Desconfío, por encima de gobiernos,
de un tipo de persona.


Suele ser bípedo y dice que no le guía el interés.


Es una herencia del catolicismo más cínico.


El interés era pecaminoso.
Todo lo espontaneo era pecado.


No se ha confiaba en el hombre libre para gestionarlo.

Desinteresadamente han hecho un imperio.

Yo tengo interés.
Tú eres una persona interesante.


He dado la vuelta al mundo en globo
para llegar a decirte que me interesas
por encima incluso de los intereses de la usura.


No hace falta que te rebajes
siempre vas estar al alcance de mis deseos.


© Mariano Crespo Martínez




                   

                                     

sábado, 9 de marzo de 2013

El engaño



En aquellos años en que viajaba en los trenes nocturnos
conversaba con hombres y mujeres
que, sin detenerse a pensarlo, confiaban en el destino.


Viajar en un viaje colectivo es un acto de fe:
en el conductor, en las vías, en las máquinas,
en los cielos propicios,
en la existencia de las estaciones,
en que no te van a asesinar mientras duermes,
en que la sopa no lleva veneno.


En las largas charlas de aquellos compartimentos
o en el humo de los pasillos
aprendí a repudiar a los desconfiados.


Esos hombres y mujeres que saben demasiado,
tanto, tanto, tanto que no juegan a vivir
porque en el juego hay tramposos.


Temen en tal grado al engaño que cuando
contemplan la magia buscan el truco del mago,
se casan con mujeres horrendas
o viven aislados.


La vida es admitir la cuota de engaño y disfrutarlo.


Si uno desconfía de las mujeres,
de los amigos.
de la ideas que agrupan,
de los que comparten camino,
es que uno no se fía de sí mismo.

Desde la invención del espejo
el género humano tiene motivos para no fiarse de uno mismo
pero desde que salieron al mercado las gafas con piedad
solamente lo hacen los cretinos


Me he enamorado en mis viajes
de algunos tipos de los que la gente se mofaba
y decían en voz queda, de bueno que es todo el mundo le engaña.

Esos hombres, esas mujeres
siempre eran sabios ejerciendo de estar en la inopia.
Tenían espejo en su casa,
se habían mirado a los ojos y se habían perdonado
-tras la adquisición de las lentes de la misericordia-
ser de la misma raza que aquello que odian.


Los otros entrañan peligro.
Riesgo de contagio,
posibilidad de estafa,
disparo por la espalda.


Vivir es una práctica de riesgo.


La desconfianza es segura como la soledad
del hombre que toca la armónica en el corredor de la muerte.
Y nadie le escucha.

La desconfianza es segura
como el manual del amor propio escrito en paja.



Si nunca te han traicionado
no conoces ni el nombre ni el rostro de la amistad.


La cicatriz más contaminada es la que deja la asepsia.





© Mariano Crespo Martínez




                    

                                         

viernes, 8 de marzo de 2013

Ríos y afluentes


Cuando, con dos amigos, comencé en una emisora cultural
un programa de radio,
alguien, con tanta obediencia
como escaso poder,
me hizo la sutil advertencia
de que habláramos de cultura
y no sacáramos provecho del Pisuerga
como afluente del Duero.

No entendí del todo el consejo
ni la sorna del tono.
Quiero decir que no me dio la gana entenderlo.

Días más tarde, viajando en taxi,
tuve una iluminación profética.
Desde una emisora creada para hablar de dios
bombardeaban al Gobierno.

Y es que dios y la cultura son temas muy amplios
de una extensión geográfica
como el humedal de la verdad,
como el páramo del engaño.

© Mariano Crespo Martínez






                        

jueves, 7 de marzo de 2013

La genética y el aprendizaje





Cuando subes por una escalera que tiene la piedra gastada,
pulida, brillante, bajas a través del tiempo y cada peldaño
hacia arriba es un siglo de menos.


Cuando llegas al final - lo notas porque se toca el suelo-
estás en la cima, en el orígen del árbol
genealógico y te está esperando un antepasado
que se presenta para que sepas si es por parte de padre
o de madre y tener un tema para ir conversando,
tras tantos años de molesto silencio que justifica
diciendo que en los últimos milenios ha estado muy atareado.


Hablar con el primer miembro de la familia
y comer manzanas del árbol de la ciencia del bien y del mal
son los dos momentos más estúpidos en el mundo conocido
y la demostración palpable de que la curiosidad,
amén de pecado, es un vicio nefando
origen tanto de la desdicha
como del conocimiento.

Cada tribulación contiene un grano de orgasmo.


El que ambas fenómenos sean de idéntico desarrollo
ha llevado a muchos individuos a orar a desconocidos
para desgracia de sus rodillas y paz del espíritu.
Las articulaciones y el espíritu viven en mundos distintos.


En el trayecto de la escalera has descendido
desde el grito del punk
al aullido salvaje de las cavernas
y compruebas que la cultura tiene forma de círculo
y ojos de higo húmedo.


Cuando reconoces a tu primer pariente
se te despeja la duda de si el comportamiento
es de origen genético o fruto del aprendizaje.


Entre sudores, Gregor Johann Mendel, despierta
de su pesadilla y vuelve a ordenar metódicamente los guisantes.


Verdes, amarillos, rugosos, lisos.



Pater Noster qui est in caelis.



El prior le tiene advertido que ore más y pierda menos el oremus.



© Mariano Crespo Martínez







                                

lunes, 4 de marzo de 2013

Centralismo



Madrid es la única comunidad autónoma uniprovincial
en la que todos somos de provincias.



Con las vanguardias en los barrios y el gobierno en Atapuerca.





© Mariano Crespo Martínez






                           

                              

viernes, 1 de marzo de 2013

Nocturno de febrero en ausencia de mar y con espejo



Tal vez se espera
que al decir todo lo aprendí en la noche
estamos bebiendo, fumando,
y escalando el monte de Venus sin cuerdas
para llegar al volcán y ponerse encima o debajo.


Todo ese paraíso artificial
que habita en la palabra
bohemía.


Pero hay hostales de habitaciones con vistas
a patios interiores en donde los cadáveres
se arrojan por ver si los angelitos vuelan.


Si como yo te has muerto alguna vez
conoces que en algunos tanatorios no cierran los bares.


Si alguna vez acudes a Urgencias
aconsejo ser el enfermo
más que estudiar desesperación por móvil
en la sala de espera.


Si crees en la épica de las guerra fría
no has ordeñado el miedo y la angustía
en una garita de Artillería.

Si crees que los chistes de Lepe son rancios
no te han vendido de madrugada un ataud con descuentos
para la vida eterna de tu padre
en un pueblo de la sierra.


Todo ese paraiso artificial que habita en la palabra bohemía.
Y no es una cristalería.


Son añicos
de una botella
de lejía,
de amoniaco,
que, por fortuna, está vacía.
O, para tu desgracía, está llena.


No tenía besos para la cena
y he tenido que vender un nocturno de febrero

en ausencia de mar y con espejo.


© Mariano Crespo Martínez






                               

Privacidad



No comparto el pavor,
por el común aceptado,
a dejarme sustraer la intimidad en la red.


No soy partidario de esfuerzos inútiles.
No me pueden robar algo que hace tiempo no poseo
y ya me han privado de lo privado.


Cuando estudié, por correspondencía, para espía,
aprendí que para tener un secreto bien guardado
hay que disipar toda la vida hablando de uno
sin decir esta boca es mía.


El peligro siempre está en casa
como conocen en carne propia
todas las buenas familias, el papado y la monarquía.




© Mariano Crespo Martínez