Tan solo quien me conoce muy adentro sabe qué pena me come cuando no ceno. La misma que me quitó la esperanza de que el ser humano sea, en esencia, noble, sagrado, bueno.
Perdón por el poema, el dolor como la pobreza es un tema obsceno. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
a Orentino porque, sin saberlo, me hizo repensar este poema, El mundo está al revéso soy yo quien vuelto lo ha elegido . A algunos se les antoja extraño que a los 55 daños haya escrito mi primer libro. A mí me lo que me resultaría extraño es cómo poder contar la herida sin la vida, tatuada en la memoria por los años. Admito que la creación brote desde la nada, lo imposible es recrear desde el olvido. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Cada domingo de Ramos suelo estrenar una máscara para que no me reconozcan más tarde, ay, caminito del Calvario. La gente no acepta con naturalidad la amistad con un resucitado. La amistad con un nazareno. La amistad con un gitano. Cada domingo de Ramos estreno máscara en el costado y dedo índice en cada mano. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Desconozco si a ti te ha sucedido. El toparte con una persona que conoce el forro de tu biografía por el lado oscuro y se regocija en escupírtelo en certero salivazo. Todo pasado tiene una persona. Mi problema es que hablo del revés cuando mucho me enfado. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
La calle de los perplejos. La estatua de la desolación. El palacio de los complejos. La chabola de la razón. El cartero llora dos veces. La carta que nunca llega. El dolor que te mereces. El huerto que no se riega. La mentira que coge al cojo. El buzón de reclamaciones. La viga en el propio enojo. Nadie silba las canciones. El centro que no se centra. Nadar y guardar la sopa. El hastío que se te adentra. Beber la última copa La rabia de muerto el perro. El paso que no deja poso. Buen día para un entierro. El anochecer de lo hermoso. La fe que mueve patrañas. La ciencia en la alcantarilla. Vender a saldo las entrañas. Cuidado en perder la silla. El sueño que no se labra. Pinta en bastos la baraja. La muerte de la palabra. Lo fuerte que esta la caja. Una tropa sin bandera. Los niños sin reyes magos. Las rebajas de primavera. La rutina de los estragos. Dan por desaparecido al arte. Todo ahora es para luego. Ten cuidado en no quemarte. No hay incendio sin el fuego. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Cuando suena Charlie Parker mi madre hace gachas con la harina de almorta y las divide en hileras de caballitos para papá, mamá, el abuelo Pablo, la abuela Elena y mi niño. Cuando suena Charlie Parker un adolescente se afeita un desordenado cañizal que le surge por encima del humedal sin estrenar y sin barro en donde le sonrojará un dí a un furtivo beso y escucha: Marianín qué haces tanto rato en el baño. Cuando suena Charlie Parker dejo de ser el hombre que en una misma primavera quedó dos veces huérfano y enterró con tanto dolor su propio corazón por poderes como aquella vez que le mandaron arrojar vivos aquellos gatitos, solo ojos, al turbio Rí o Duero. Cuando sueña Charlie Parker a mí me viene el sueño y luego quedo en el sueño y, de últimas, me vence el sueño y me duermo. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Si pensáramos los días impares. Si amáramos los días de sol. Si fuéramos invisibles los jueves. Si estuviera prohibido morirse con lluvia. Todo sería tan previsible y tan imprevisto como el temblor de tu sexo para mi sismógrafo. Y añado: alguien te comería a besos, como yo pretendo ahora, aunque esté prohibido y nublado. No estamos hechos, amor mío, para lo que con nosotros están haciendo. © Mariano Crespo Martínez VIDEO