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domingo, 31 de marzo de 2013

Déjà vu



Continúa la batalla
después de perdida la guerra
del derecho a la intimidad
contra la tecnología
a base de prohibiciones
con la legislación
por neutral y falsa moneda.


Ahora el grito (el último grito)
está puesto en el cielo
contra las gafas que graban.


Cuando se legisle adecuadamente
para que no se vendan
ya habrá lentillas
que además de grabarte
te estén dando de estreno
en los cines y las comisarías.


El problema es que no nos queremos enterar
de que hemos perdido una guerra
y que la cosa está entre ganar con la cabeza
o empezar a perder otra guerra nueva.


Lean a George Orwell.
Me conforme con que lean.
Lean lo que quieran.
No está prohibido leer
en teoría,
pero, en lo concreto,
llaman cambio de hábitos a lo que se prohíbe sin decreto.


© Mariano Crespo Martínez






                               

sábado, 30 de marzo de 2013

Obsceno dolor


Tan solo quien me conoce muy adentro
sabe qué pena me come cuando no ceno.


La misma que me quitó la esperanza
de que el ser humano sea, en esencia, noble, sagrado, bueno.



Perdón por el poema,
el dolor como la pobreza es un tema obsceno.


© Mariano Crespo Martínez 






                              
                             

Currículo


a Orentino porque, sin saberlo, me hizo repensar este poema,

El mundo está al revés
o soy yo quien vuelto lo ha elegido.

A algunos se les antoja extraño
que a los 55 daños haya escrito mi primer libro.

A mí me lo que me resultaría extraño
es cómo poder contar la herida
sin la vida, tatuada en la memoria por los años.

Admito que la creación brote desde la nada,
lo imposible es recrear desde el olvido.

© Mariano Crespo Martínez






                             
                               

jueves, 28 de marzo de 2013

Domingo de estreno


Cada domingo de Ramos
suelo estrenar una máscara
para que no me reconozcan
más tarde,
ay,
caminito del Calvario.


La gente no acepta con naturalidad la amistad con un resucitado.
La amistad con un nazareno.
La amistad con un gitano.


Cada domingo de Ramos estreno
máscara en el costado
y dedo índice en cada mano.


© Mariano Crespo Martínez






                             

miércoles, 27 de marzo de 2013

Encuentros en desfase




Desconozco si a ti te ha sucedido.


El toparte con una persona que conoce
el forro de tu biografía por el lado oscuro
y se regocija en escupírtelo
en certero salivazo.


Todo pasado tiene una persona.
Mi problema es que hablo del revés cuando mucho me enfado.


© Mariano Crespo Martínez






                              

Títulos sin poema


La calle de los perplejos.
La estatua de la desolación.
El palacio de los complejos.
La chabola de la razón.


El cartero llora dos veces.
La carta que nunca llega.
El dolor que te mereces.
El huerto que no se riega.


La mentira que coge al cojo.
El buzón de reclamaciones.
La viga en el propio enojo.
Nadie silba las canciones.


El centro que no se centra.
Nadar y guardar la sopa.
El hastío que se te adentra.
Beber la última copa


La rabia de muerto el perro.
El paso que no deja poso.
Buen día para un entierro.
El anochecer de lo hermoso.


La fe que mueve patrañas.
La ciencia en la alcantarilla.
Vender a saldo las entrañas.
Cuidado en perder la silla.


El sueño que no se labra.
Pinta en bastos la baraja.
La muerte de la palabra.
Lo fuerte que esta la caja.


Una tropa sin bandera.
Los niños sin reyes magos.
Las rebajas de primavera.
La rutina de los estragos.


Dan por desaparecido al arte.
Todo ahora es para luego.
Ten cuidado en no quemarte.
No hay incendio sin el fuego.


© Mariano Crespo Martínez






                              

martes, 26 de marzo de 2013

El sonido del pájaro




Cuando suena Charlie Parker
mi madre hace gachas con la harina de almorta
y las divide en hileras de caballitos
para papá, mamá, el abuelo Pablo,
la abuela Elena y mi niño.


Cuando suena Charlie Parker
un adolescente se afeita un desordenado cañizal
que le surge por encima del humedal sin estrenar y sin barro
en donde le sonrojará un día un furtivo beso
y escucha: Marianín qué haces tanto rato en el baño.


Cuando suena Charlie Parker
dejo de ser el hombre que en una misma primavera
quedó dos veces huérfano y enterró con tanto dolor
su propio corazón por poderes
como aquella vez que le mandaron arrojar vivos
aquellos gatitos, solo ojos, al turbio Río Duero.


Cuando sueña Charlie Parker
a mí me viene el sueño y luego quedo en el sueño
y, de últimas, me vence el sueño y me duermo.


© Mariano Crespo Martínez