Páginas

miércoles, 24 de abril de 2013

Gata y araña



Qué difícil lo hacemos.
Llamamos presentimientos al poso
de besos con sabor a fracaso.

Dejamos el corazón en reposo
por un letal por si acaso.

Somos nuestras fobias en olores,
nuestras filias en aroma, en el vaso
la esencia del vino en viernes de dolores
donde somos la buena muerte en paso.


La procesión de nuestra padre, el orgasmo.



Nunca supimos a qué huelen las nubes
pero hemos conocido el hedor de las compresas usadas.


Los patios de vecindad
están más próximos a las alcantarillas 

que a las orillas de las hadas.

Si no has pasado el rato
estudiando la estrategia de la rata
te faltan seis vidas para nacer gato.


Los arañazos en la espalda son siempre de gata.
Esa mujer que gime, saca las uñas y araña.


© Mariano Crespo Martínez






                            

martes, 23 de abril de 2013

OVNIs




Fui hijo de porteros.
Conozco lo que es estar arriba y abajo
y no confundo el Wall Strett del libre mercado
con el mercadillo de El Rastro.



La portería es un chiscón en el suelo
y se duerme en una buhardilla
en un alto tejado bajo
que queda a varias atmósferas del cielo.


Este país, con mal de altura,
confunde a menudo buhardillas con áticos
y aves de rapiña con Objetos Volantes No Identificados.


© Mariano Crespo Martínez





                             
                             

lunes, 22 de abril de 2013

Crepúsculo



Díganme a quién le importa la hora
si ninguna certeza nos aguarda.
Cuando hasta las previsiones no están previstas.


La lucidez crepuscular
que ilumina el ocaso no la alcanza la aurora.


© Mariano Crespo Martínez






                             

domingo, 21 de abril de 2013

Lejanías



Puede que, a lo peor,
contemplado en la distancia
sea tan despreciable
como esas cosas que me espantan.


Sucede que, para mi bien,
no me diviso en la distancia
porque, cuando me acuesto, me quito las gafas.


© Mariano Crespo Martínez





                              
                             

sábado, 20 de abril de 2013

Coleccionistas



Amigos tengo que coleccionan blancos
en el mercado negro.

Amigos tengo que coleccionan sellos,
ranas, novias, fotos de cine, prospectos,
elefantes, cromos, despedidas, billetes de metro.


Modestamente,
he iniciado hoy una colección de recuerdos
pinchados con un alfiler como mariposas
que no vuelan y se empolvan en museos.

Abre mi muestrario
la añoranza de mis dedos

por cuando soñaba con un país libre,
próspero, culto, ilustrado, alegre,
de niños que jugaban sin deudas ni miedos.



Amigos tengo, ay, para mí provecho
que me muestran en su surtido de afectos.


Plomizos tiempos estos en los que se colecciona plomo.




© Mariano Crespo Martínez





                               

viernes, 19 de abril de 2013

Cálculo y trayectoria



Hay cosas que tengo en cuenta.

Aunque soy de letras
no me da lo mismo ocho que ochenta.


© Mariano Crespo Martínez




                     

jueves, 18 de abril de 2013

Ars Amandi





Procedo del erotismo
de los que miraban de reojo
la pantorrilla negra
de las mujeres de negro velo.


 Me he dejado la vista
de costurero morboso
enhebrando agujeros.


Escrutando por las ventanas.


Atesorando bajo del lecho
un burdel de papel
con mujeres en blanco y negro
con tarifas a precio de imprenta,
servicio urgente
de unos gametos
clandestinos,
como unos genitales
de los servicios secretos
en donde uno evacua
la pasión,
junto a los excrementos.


Esa ignorancia deja culpa,lax

lastra el placer con un peso,
pero también genera un gusto
morboso por el misterio.


Los curas ignoran
que una playa nudista
es la tumba del sexo,
como una carnicería,
como la consulta de un ginecólogo,
como un pase de modelos
anoréxicas y pálidas
procedente del campo de exterminio,
cenizas del deseo.


A las mujeres
las visten modistos que se excitan
con hombres y crean
muñecas de cera
y recortables en pliego.
A veces las visten con corbata,
y un día las pondrán un bigote
de pega sobre los labios
de la cara
como lo dibujan
sobre los labios
húmedos y escondidos
del tesoro sin archipiélago.


Una mujer es una caja fuerte,
que cuando está abierta
no sustraes el dinero.
Adivinar la clave,
deshojar el misterio,
derrotar al desaliento,
encontrar la palabra adecuada
en prosa o en verso,
sostener miradas que deslumbran
eso es, para mí, el sexo.


Luego la culminación
es la parte animal,
una gimnasia de Venus,
necesaria como los finales felices,
pero triste porque los desenlaces
son previsibles.


Lo imprevisible, lo mágico,
es crear el argumento.


Leonard Cohen, Bukovski,
Nobokov, Romero de torres,
Lawrence, Aute,
Felllini, Berlanga,
Lewis Caroll,
Henry Miller,
Aristófanes,
Eduard Fuchs,
Bocaccio,
Daniel Defoe,
Pierre Louis,
Margarita de Valois,
Francisco Delicado,
Quevedo,
Henry Fielding
y, tantos otros,
comparten
estos pecados inconfesables,
aquellos vicios solitarios,
esos santos lugares.

© Mariano Crespo Martínez