Unas ramas verdes me han brotado como al olmo centenario de don Antonio Machado. Parece como si me mirases o este sol tuviese a bien hacer milagros. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Uno de lo s asuntos que me fascinan de las viejas costumbres del Derecho es cómo la gente juraba decir la verdad, toda y nada más que ella, sobre un libro de leyendas. Poner a un dios por testigo es una impertinencia. Semeja una invitación al perjurio. Los romanos, más coherentes, menos soberbios, se agarraban los testículos. Tengo por uso desde este criterio pagano dar má s peso al juramento sereno de una mujer por sus hijos, fruto de su carne rota y partida, que al apasionado de un guerrero por dioses fruto de sus necesidades. © Mariano Crespo Martínez
VIDEO
No cotizaba, por evidente, en las casas de apuestas que el amor nos hincaría el diente de la derrota sin remedio. Despreciaban la terquedad ardi ente de tu corazón con muescas y mi obstinada capacidad para el asedio.Contra pronóstico mi expediente me concede un privilegio. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Qué difícil lo hacemos. Llamamos presentimientos al poso de besos con sabor a fracaso. Dejamos el corazón en reposo por un letal por si acaso. Somos nuestras fobias en olores, nuestras filias en aroma, en el vaso la esencia del vino en viernes de dolores donde somos la buena muerte en paso. La procesión de nuestra padre, el orgasmo. Nunca supimos a qué huelen las nubes pero hemos conocido el hedor de las compresas usadas. Los patios de vecindad están más próximos a las alcantarillas
que a las orillas de las hadas. Si no has pasado el rato estudiando la estrategia de la rata te faltan seis vidas para nacer gato. Los arañazos en la espalda son siempre de gata. Esa mujer que gime, saca las uñas y araña. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Fui hijo de porteros. Conozco lo que es estar arriba y abajoy no confundo el Wall Strett del libre mercado con el mercadillo de El Ra stro. La portería es un chiscón en el suelo y se duerme en una buhardilla en un alto tejado bajo que queda a varias atmósferas del cielo. Este país, con mal de altura, confunde a menudo buhardillas con áticos y aves de rapiña con Objetos Volantes No Identificados. © Mariano Crespo Martínez
VIDEO
Díganme a quién le importa la hora si ninguna certeza nos aguarda. Cuando hasta las previsiones no están previstas. La lucidez crepuscular que ilumina el ocaso no la alcanza la aurora. © Mariano Crespo Martínez VIDEO
Puede que, a lo peor, contemplado en la distancia sea tan despreciable como esas cosas que me espantan. Sucede que, para mi bien, no me diviso en la distancia porque, cuando me acuesto , me quito las gafas. © Mariano Crespo Martínez VIDEO