Uno de mis mejores amigos es heterosexual. Una de mis mejores amigas no es lesbiana. Trabajo por ser menos homófobo de lo corriente y porque, con su cuerpo, cada cual haga lo que le venga en gana, no lo que espera la gente.
Viva la libertad. Mueran los lugares comunes, los tópicos y la intransigencia del intransigente.
Iba a celebrar a la glorieta de la diosa Cibeles cada terrenal derrota.
Cualquier arquitecto conoce que un proyecto de convivencia no se
construye sobre la ruinas de un libro de familia. Eso es metamorfosear de cucaracha a insecto.
Tarareaba tangos en los bares con pianista y en el zoo observaba con envidia como chingaban los chimpancés sin psicoanalista ni remordimiento.
En los semáforos compraba pañuelos de papel como el que va de fulanas o pide asilo en los confesionarios buscando enormes orejas y breves consuelos.
Los días de lluvia exhibía, para los turistas
japoneses, su tristeza por las aceras,
los parques y las zonas de asueto
subvencionado por el Área de Cultura del Ayuntamiento.