Páginas

martes, 11 de junio de 2013

Ojos sobre las cejas



Cada vez que tus ojos me dan la luz larga

y me deslumbran y me ciegan. 



Cada vez que para pensarte de frente

me brotan ojos sobre las cejas.


Cada vez que el jinete grita

y vierte hasta sus seis letras.


Cada vez que un cuerpo se agita

y se extenúa y se derrama.


A espaldas de tu último pensamiento

se despide la noche cansada

cada vez que amanece el despertador muerto

y nada se atreve a sonar nada.


© Mariano Crespo Martínez






                     

La pregunta que buscas en el entreacto



En un entreacto,

cuando me hallo absorto en una dicha sin marco,


me sorprendo pintando el deseo de su origen


sobre un lienzo en blanco. 



Esa necesidad de inventar una flor

recreándome en una fragancia.



Me parezco a aquel que ponía la oreja en el mar

para dar sentido a la inútil belleza

de las caracolas de su infancia.



No tiene más lógica esta fiesta,

a la que nadie nos ha invitado,

que investigar lo preguntado una vez hallada la respuesta.



Los entreactos, a estas alturas de la función,

nos parecen dulcemente hermosos

pero, en concreto, son más largos.



© Mariano Crespo Martínez






                   

lunes, 10 de junio de 2013

Galenos pudorosos



                                    A Gemma, mi amiga de cabecera
                            y para Carlos Crespo, mi asesor en temas de corazón. 



Los que viven de hacerlas

admiten fatal las preguntas.




Desde que le pregunto cómo está,

mi doctora

no me quiere ni ver por la consulta.




© Mariano Crespo Martínez





                   

¿Bailas?




Los poemas son una pista
.

                      Breves prendas descuidadas
             para que te siga tu hada
y perder a otros de vista. 



Las melodías agarradas

                        las borda el acordeonista.





© Mariano Crespo Martínez







                  

sábado, 8 de junio de 2013

Escrutinio





En el periodismo resulta rutinario 


el arrinconamiento entre el polvo

de la palabra elección,


el uso socorrido 


de apuesta.


Esa manía persecutoria

de liebres que padecen los galgos

por alcanzar una meta.



Emboscados por tal emboscada

pasamos la cinta métrica

al tamaño que importa:

el éxito.

Y la fama, su profeta.



Todo lo que nos llevó a la derrota

por efímera que esta sea

es un error a no repetir

y ciego el que no lo vea.


Pero me aplico el maleficio

de la duda

y apostato de la diosa fortuna

como la religión consuelo

del todos a una.


Mi patrimonio se escribe en yerro.

Llamé aciertos a lo que, tal vez, fueron deserciones.

Lo que asumí como errores

pudieron ser elecciones fuera de tiempo

semillas que planté confundiendo estaciones.


El mutable azar, las circunstancias,

no nos eximen del ejercicio de la libertad,

de respirar nuestro propio aire

y, cuando vienen mal dadas,

esperar a otro reparto 
más favorable

sin renuncia de los valores

y sin cambiar de nombre, de novia, de calle.




© Mariano Crespo Martínez





                      

viernes, 7 de junio de 2013

Mujer



Una pausa en los olivos ojos 

en que el segundero del agua


sobre el reloj de la fuente


sabe puntear la guitarra.





Caen los velos

como velas a la deriva.

La luz sonroja los pétalos

en carne viva.



La entrada a mis sueños es un arco de ojiva.


© Mariano Crespo Martínez





                      


                    

Raíces




Si no has pasado largo tiempo a la intemperie

no conoces lo que es echar raíces. 



Expulsamos inmigrantes con la barbarie

con que talamos los árboles más firmes.



© Mariano Crespo Martínez