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domingo, 4 de agosto de 2013

Disfrutar la fruta




A fuerza de compartir lecho 
con las pesadillas
he llegado a conocer un modo único
para no sucumbir al espanto del laberinto.

Excluir por igual la existencia de una salida
como el disfrute febril de su búsqueda.
 



© Mariano Cresp
o





                      

sábado, 3 de agosto de 2013

Ajeno




Hay una delgada línea de desdén 
entre el postulante y el consagrado. 

Primero, en el margen, se apuntan maneras.
Luego, tras el reconocimiento, se está amanerado. 

Sospecho que es cómodo el anonimato 
y buscar tu estilo ajeno al etiquetado.


No es un paraíso el exterior del Edén
pero, del olvido, no eres  desahuciado.




© Mariano Crespo






                         

La paciencia de la fosa




Estamos en capilla

de alguien que anhela nuestra muerte.



La repetida pesadilla

inoportuna

de ser el próximo en la serie.



Nuestra fortuna 


depende de su mala suerte.
 




© Mariano Crespo








                     

viernes, 2 de agosto de 2013

Cinema Verité




Mira, amor,


yo fui devoto


del cine francés y sueco.




Juré guardar la verdad

 
-con la mano sobre Cahiers de Cinéma-

en blanco y negro. 


Me hice socio de un cine club, 
con 31 barbudos y un oscuro objeto de deseo,

en donde 33 era un lleno. 



Llegué a la cama de mujeres
 

con polvo-forum y revisión del ego

 tras un último tango fumado en los divanes.
 



Pero debo admitir que la sinceridad,


como el veneno,


no es segura ni habitable,


puede ser mortal según la dosis,


cuando hiela la mirada,


cuando incendia el aire.
 




© Mariano Crespo







                          

jueves, 1 de agosto de 2013

Mutis



No será el punto final
cuando no conserve ningún vicio 

Cuando nada me saque de quicio. 
¡Esa será la señal!



© Mariano Crespo






                       
    

Reproches



No se desata una sola tormenta
en la que mi sombrero 
no me reproche el no tener paraguas. 

Yo culpo a la lluvia
y el sostiene que es mi mala cabeza 
la que hace difícil la convivencia. 

En las broncas de pareja
los hombres nos sentimos víctimas
del curso de los planetas. 

Los sombreros nos tienen cogida la medida
y están por encima de nuestras pobres excusas.
 



© Mariano Crespo 





                         

Candor en vena



Amé, y amo el recuerdo,
de un ángel enganchado a la heroína
con las alas lastradas por pinchazos. 


Además era adicta 
a la dulzura néctar de las reinas, 
al desprendimiento de las rocas, 
a la espuma del mar
y al sur galope del viento
sobre el asesino caballo que relincha. 

La gente olvida esto
porque la heroína engancha
al que observa además de al que se la pincha,
como pringan por igual los cienos 

Deseé matarla.
La echo tanto de menos. 



© Mariano Crespo