Puedo vislumbrar un mundo sin mujeres,
Yo también tengo
pesadillas
y cielos encapotados como amenazando pedrisco o rayos mercenarios al salario sicario del desamor.
Además cuando pienso en la palabra cochambre se reproduce el fenómeno y lo femenino se esfuma como las ilusiones de los niños y la fragancia de las flores. Ahí en donde lloran de soledad las cometasy la palabra sórdido es un estado del espíritu.
Todo estaba minuciosamente preparado. Nada sujeto a la
improvisación.
Sincronicé mi reloj
con el de Cupido.
Leí a Viagra y tomé
Neruda. Perfumé de Dizzy Gillespie el
salón. Actualicé mi catalogo de reproches a la vida y el inventario de agravios de las mujeres que me hizo añicos el corazón.
Me llegaron noticias de Magallanes cuando solo era
almirante y no había
ascendido a sonda. Tuve la voluntad de alistarme a sus órdenes y dar la vuelta al planeta.
Me faltó coraje.
Nunca anduve sobrado de osadía
y mi repertorio de aventuras
cuando no eran invento tampoco eran verdad.
Bien es cierto que por entonces solo viajaban los perseguidos
y los que no saben respirar sin perseguir.
Hay hombres que rastrean sueños
y otros que los encuentran solo con dormir.
Los que tenían que meter algo en el estomago
y los que tenían que eliminar el tedio de existir.
Yo no tuve valor para alistarme a un suicidio,
ese tipo de aventura con final fatal.
Desconocía que tan arduo es ese viaje como el inverso: Cuando el planeta empieza a darle la vuelta a uno
y no existe freno a esa cruel travesía
porque está narrada en algún lugar.
La diferencia es que el cuaderno de bitácora se
llama poesía.