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sábado, 21 de septiembre de 2013

El amor altera el orden


Como metódico pasivo

se le podía definir.

Uno de esos hombres 
que hace lo que señala la agenda
que le escribe la secretaria
en ese lenguaje 
que la confianza hace jerga. 

No se te olvida algo,
le reprochó su mujer
entre las sábanas.

Pasó la noche desvelado
y repasando los compromisos
comprometidos en la agenda.
Todo los programado estaba completo. 

Ella no quiso darle más vueltas.
Ya lo pensaré mañana.

El fin de semana fue tenso. 

El lunes, la secretaria,
gesto compungido,
mirada baja, 
pidió disculpas. 

En la página del pasado sábado 
había olvidado escribir "cumplir". 

Las persona enamoradas
tienen lapsus imperdonables. 

Ella, junto a la máquina de café,
se perdonó a si misma
porque el olvido es una buena coartada.

© Mariano Crespo
 




          (Del poemario inédito "EL RUBOR DE LAS CEREZAS")









                                     

viernes, 20 de septiembre de 2013

Cirujano




Hay oficios que propician reacciones mecánicas.

Él era cirujano y llegó al atardecer a casa.
Ella abandonaba el domicilio con una maleta roja,
un vestido negro y una mirada gris.
No era cirujana pero iba a extirpar un órgano.


Adiós, doctor.
No te llamo por tu nombre porque la confianza

ya te la perdí hace años.

La puerta se cerró como se clausura una época
o cae un telón sin público ni teatro.
 

El se derrumbó sobre el sillón.
Miró el reloj con suma atención

y dirigiéndose a nadie
susurró con voz teñida de desolación:


Hora de la muerte, 19,38. 

© Mariano Crespo



                        

jueves, 19 de septiembre de 2013

Un mundo caro





Hacen falta zapatos mentirosos
para que los pies no huelan a verdad.

La sinceridad en el relato de los pasos
es tediosa como las aventuras de un no nacido
.
Hay mujeres que sacaron bandera blanca 
antes de declararme la guerra
por no haberme dejado follar. 

Fuii amigo de un mafioso
porque decía que era el único que se atrevía
a decir lo que pensaba sin dejar de masticar.

Todo hombre oculta una mujer que oculta un secreto.

Las mujeres cuando lloran 
suelen haber tenido un gran motivo para reír
o lo que es peor para soñar. 

No debería hablar de cosas que no entiendo
pero de vez en vez me da por decir de mí.

Un día voy a llorar en privado
para general conocimiento 
y murmuración. 

No triunfé en el amor 
porque nunca se gana en lo que tiene final. 

De joven creía que venía de un mundo raro.
Ya mayor me enfrente a la realidad.

Vivo en un mundo caro 
y que extravió la caridad. 

© Mariano Crespo






                              

Dignidad



                           A Maribel Vargas Calero

Los que creen en la trascendencia
confían en que haya medallas 
para los que tuvieron dignidad. 

La dignidad recompensada no es dignidad.
Dignidad es la ropa interior del espíritu
bien lavada y sin mostrar.

La dignidad es amputarse los dedos
para disimular los agujeros del calcetín. 

La dignidad es arte por inútil. 

La dignidad es la teología de lo civil.
La dignidad se consigue no se otorga.


Intentaré morir con dignidad
con la certeza de que nadie 
va a llamarme para felicitar mi actitud moral. 

La dignidad es un traje con lamparones
pero con una rosa en el ojal. 

© Mariano Crespo 




                         

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Recuerdo


25 años habían pasado.
Cinco lustros.
Más de 8 trienios
25 almanaques y 275 uvas de fin de año.

Las manos acariciaban el custodiado ajuar.
25 años con tres partos, dos abortos 
y cuatro perros enterrados a la vera del corral.
Aquel cortejo por la ventana
ese temblor de la primera noche,
la mirada en el techo
y el desgarro en el vientre
y ese primer año
que en las casas vacías
el viento de media tarde te hace llorar.
Por qué le llamarán bodas de plata. 

¿A que no te acuerdas de que día es hoy?

El día que se murió la tija Justa.
Quince años haces.
Como nevaba, la ostia. Casi ni la podemos enterrar.


© Mariano Crespo




martes, 17 de septiembre de 2013

La gelidez del sol




Conocí una ciudad tan fría
que las madres sacaban los bebés a las plazas
los días de huelga de nubes
para que el sol cogiese color y calor.

Un lugar con un sol tan frío
como la mirada de un adiós.

Tan frío, tan frío, tan frío
como tu beso de Judas en el congelador.

Si al menos me hubieras dicho no.

 


© Mariano Crespo



                   

                      

Costes



Nada es gratuito
ni el tibio sol del otoño
ni la terquedad del moscardón
seduciendo a las cortinas
como un acróbata fanfarrón.
 

Todo tiene un precio,
las aburridas farolas de la noche,
la despreocupación de las aceras
el miedo a que el silencio te desvele
las pisadas en la escalera
la nota que nadie te mete por debajo de la puerta
el retrato que se da la vuelta
las trampas del solitario
el inquilino de la nevera

la lata privada de mermelada 
de albaricoque que un día 
fue tan dulce y ahora es tan huraña.

No necesito precisar a estas alturas
que el precio impagable es el gratuito.

La sabiduría puede que consista
en conocer con quien se contraen 
las deudas que no se tasan.
La dignidad es ese estilo por el que no te rebajas


© Mariano Crespo