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viernes, 27 de septiembre de 2013

La deslealtad de los dioses



No grabes tu declaración de amor 
en árboles de hoja caduca.

No pienses en día laborable
excepto en casa de lluvia.

No brindes por el dolor del mar
con copas de vinagre.

No tomes la palabra el primero
en los silencios de hambre.

No persigas cometas 
en cuarto menguante. 

No deshojes margaritas
si careces de interrogantes.

No intimes con la miseria
sin vocación de miserable.

No calles ni pío 
si no te lo suplica un ángel. 

Y, sobre todo, hijo mío,
no prestes un beso a nadie.
Un beso si no es regalado se pudre.

No recojas basura del cielo
ni hagas religión de los males

y rézate a ti mismo 
cuando precises ayuda
porque los dioses no son leales. 


© Mariano Crespo





                         

Nada que perder



El principal miedo 
de estos animales frágiles 
que somos los humanos
es a perder lo que tenemos. 

Es un pensamiento 
que me sirve de consuelo 
cuando no tengo nada
o estoy muerto. 


Es sólo entonces cuando me río del miedo
y dejo a deber la carcajada.


© Mariano Crespo





 
(Del poemario inédito "EL RUBOR DE LA CEREZAS")






                                       

jueves, 26 de septiembre de 2013

El desamor es una abstinencia


Todos los que hemos transitado 
fijos o interinos por la tragedia 
sabemos que el despido y el tiempo
la convierten en comedia. 

Salvo en el amor.
Cuando se devuelve el rosario de la madre,
el desamor es siempre una ponzoña
que no te deja recordar los instantes agradables. 

Las cofradías de despechados sacan al cristo sangrando
y no hay domingo de resurrección en la ermita del odio. 

El amor es una adicción sin piedad
porque cuando falta la dosis, la abstinencia
borra de tu corazón todas las risas de la amapola.
 




© Mariano Crespo




                                   

                       

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Frágiles



Rara vez amamos bien
por vez primera 
a la mujer que nos ha hecho añicos los esquemas.

El miedo paraliza y no deja improvisar. 

La dama que vemos debajo de su vientre
inhibe la libido y nos da por conversar.

Eso es, en sus orígenes, el sexo oral.


© Mariano Crespo




                         

                         

martes, 24 de septiembre de 2013

Física



La física solo entiende de física 
como esos conversadores de un solo tema. 
La física fuera de sus lindes
es mentecata, sosa, mema. 

La diferencia entre una caricia y una bofetada
no está en la velocidad y potencia del impacto.

En lo que difieren es en  los efectos del amor 
o de la amargura sobre el uso del tacto.

En la perdida de la distancia
que acerca o aleja el respeto.


La física solo constata que cuando se llora, 
por la ley de la gravedad, la lágrima desciende al suelo 




© Mariano Crespo
 

(Del poemario inédito "EL RUBOR DE LAS CEREZAS"





                             

lunes, 23 de septiembre de 2013

El poder desconocido



Cuando en el mundo existían 
libreros, reparadoras de medias
con su bombilla tan cinematográfica,
cuando los zapateros 
cuando los ebanistas
y las chamarilerías
y el pipero que vendía tabaco suelto
conocía tu nombre y la salud de la abuela.
Cuando no había yonquis pero si practicantes
y el pulgar servía para viajar gratis
en coches con generosidad de arcén

En ese tiempo remoto 
los departamentos de información informaban, 
los de asistencia técnica y social asistían,
los de reclamación, escuchaban y ofrecían disculpas.

Ahora todo eso se han convertido en frontones
para que la pelota no golpee a los jefes
y te vuelva a ti la cara. 

Ahora no te roba un carterista
llamado Mauricio 
sino una agrupación de alias llamada mercado
que tiene muchos caras pero carece de rostro.

Hubo un tiempo que llamabas por teléfonos
y hablabas con mujeres amables 
de carne y hueso que podrían llamarse Maribel 
y no con componentes con el nombre en una etiqueta.

Hasta en la dictadura, en los tiempos del maestro armero,
había un mínimo resquicio para vivir,
hablar y hacer las reclamaciones.

Aunque sea estéril creo en el derecho al pataleo.

La cúspide de esta pirámide es la estupidez
que conduce a la destrucción 
pero perfectamente estructurada. 

En cualquier glorieta
erigirán una estatua al poder desconocido
y llevarán flores de plástico
en alguna triste fecha.



© Mariano Crespo






                         

domingo, 22 de septiembre de 2013

Paradoja



Cuando joven,
mi profesora de literatura hispánica,
doña Elena,
me enseñó que la seducción
era un arte que se ejercía pausado

y que la lentitud y el sosiego eran sus aliados.

Por las noches de los sábados,
a la inmensidad chicas por las que me sentía atraído,
a las que propondría matrimonio
con tal de conocer el sabor de sus labios,
-y no digamos su orografía
y la existencia real de las palabras
que buscaba en el diccionario-

huían precipitadamente con los que tenían moto.

Si amo a Cortázar, García Márquez, Borges, Onetti
Vargas LLosa, Donoso y tantos maestros
se lo debo a los reiterados suspensos en el ritmo de la seducción.

Los peatones somos de natural gafotas e ilustrados
y con una historia sentimental que no precisa apuntes.  



© Mariano Crespo