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miércoles, 6 de noviembre de 2013

Devoto


No tengo religión, amor, 
pero soy un hombre de fe. 

Creer es comer turrón en agosto
para que te nazca un salvador. 

No tengo religión, amor. 

Pero he rezado a nadie
cuando no soportaba tanto dolor. 

Soy un hombre de fe, amor.
Soy un hombre de amor, mi fe.


Uno de esos cretinos que presentan batalla 
cuando lo razonable es la rendición. 

No tengo religión, amor, 
pero soy un hombre de fe.

Un devoto radical de la santa intuición.
 


© Mariano Crespo




                          

lunes, 4 de noviembre de 2013

Parásito mortal


Aprendí a volar con aves carroñeras
y gracias a este magisterio,
nunca gratuito, 
desarrollé un raro instinto 
para detectar la presencia
cercana de un cadáver 
aunque fuera clandestino. 

He visto difuntos 
en miradas de muchachas 
en cansinos vuelos de cigüeñas
en etiquetas de claveles
en botellas de mala uva
en ujieres de museos 
y en cloacas de cinco estrellas.

Aprendí a volar con aves carroñeras
el día que me libraron del muerto parásito 
que me amarraba a la tierra. 

Si hospedas un  muerto dentro no detectas muertos fuera.

© Mariano Crespo



                         

sábado, 2 de noviembre de 2013

Chaval de sesión continua




En mi barrio no había cines de estreno
ni mujeres con paso a nivel con barreras
pasados los dieciséis años. 

En mi barrio nosotros y los perros,
en los mismos descampados,
desflorábamos amapolas,
aliviábamos el celo.
 

Antes de extrañarme
fui monaguillo en bodas de penalti 
y comencé a beber escondidas
sangre de dios en garrafa
cuando aún era tan solo vino
y mi vida una absurda estafa
a la espera de asesino.
 

En mi barrio 
solíamos estar en pecado 
porque no era bien visto 
ser confidente ni confesor
ni pasarse de listo 
ni hacerse el tonto
ni tener buen olor 
ni llegar tarde ni volver pronto
ni que asomara el dolor.


En el primer año de academia 
aprendí a hacer novillos,
aguantar la tos al fumar,
levantar la falda a las muchachas 
y cuando te calientan la cara
apretar los dientes sin llorar. 

En mi barrio el nivel no lo daba el mar.
Lo daba un coche 
siempre manchado en el asiento de atrás.
 



© Mariano Crespo




                         

                         

miércoles, 30 de octubre de 2013

Mar de la Tranquilidad



El mar de la Tranquilidad
es un paraje 
de la luna
y una piel,
mestiza de gladiolo y chirimoya
en donde deposito simiente
futuro y miel,
cuando llega el tiempo 
tan caliente
de la siembra. 

El mar de la tranquilidad surgió de las conjunciones
de la inteligencia hembra
con damas de corazones.
 

© Mariano Crespo



                          

                         

Plegaria



Dame una cómplice
y si la vida nos persigue

Protege a la vida, si puedes.
 

© Mariano Crespo



                      
                         

La palabra




Cómo explicar en este
cierre de civilización 
que hubo un tiempo
en el que decir 
tienes mi palabra
era más válido que un contrato. 

Quién se apropió 
del valor cambio,
compromiso,
pacto, 
de la palabra.

Quién devaluó el oro al precio de la hojalata.

En el principio fue el verbo.

En el final, la errata.
 


© Mariano Crespo



                      
 

lunes, 28 de octubre de 2013

Promesa



Ahora que es el corazón 
el órgano central de mi partido
y que no escucho cantos de sirena
ni añoro esa treta del tiempo perdido. 

Ahora que no me creo mi propia historia
porque mis trampas me han mostrado
que aquello que llamaba memoria
era, en gran medida, un género literario.


Ahora que cumplo lo que digo,
amor mío,

aun si quemara cada recuerdo
y todo de lo que fui testigo
convirtiera en mudas cenizas,

nunca osaré silenciarte en el fuego del olvido.
 


© Mariano Crespo