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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Interés


Para qué os voy a engañar, 
conozco el engaño. 

He vendido cursos de inglés 
observando con pasmo
que el portero de la finca

gusta de comprar lo mismo para su hijo
que le hice tragar al médico del cuarto. 

Para qué os voy a engañar, 
conozco el engaño. 

Arrojé al olvido mujeres
a las que juré amor eterno
 de un rato.
 

Para qué os voy a engañar,
conozco el engaño, 
he competido con más de cien 
- y a mí me lo han dado- 
por un puesto de trabajo. 

Para qué os voy a engañar,
conozco el engaño,
nací en un pesebre 
y voy para 58 
sin estar crucificado. 

Para qué os voy a engañar, 
conozco el engaño
y para tener consciencia y conciencia
he tardado más siglos que años.

Ahora soy el único responsable de mis actos,
sé cuando digo la verdad 
y cuando me ampara el engaño. 

No soy inocente. 

Para qué os voy a engañar,
hace tiempo que no sé mentirme,
ya no me apaño. 

Para qué os voy a engañar,
si no tengo interés en vender ni comprar nada,
si las alturas me dan vértigo,
si no quiero más de lo que tengo y carezco, 
si no defiendo un escaño. 

© Mariano Crespo




                             
       

martes, 12 de noviembre de 2013

Otoño




En la breve juventud en que fui actor

pedí dolor prestado para mis máscaras.

En la breve juventud en que fui poeta
pedí dolor prestado para mis quejas. 

Cuando me llegó el tiempo de dolor
ni lo representé
ni hice poemas. 

Escribimos de lo que no sabemos. 
Vivimos de experiencias ajenas. 

Necesito este otoño 
para representar esta función de la vida
y sentarme a escribir encima de mi maleta. 
La tinta,
la sangre,
ya es de mis propias venas.

Mi máscara es idéntica a mi cara.


© Mariano Crespo





                        
 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Antigüedad



Me produce tristeza, amor,
esta sensación de conocerte desde antiguo.


Me produce tristeza, amor. 
Los besos, ay, carecen de efecto retroactivo. 

© Mariano Crespo





                     

domingo, 10 de noviembre de 2013

Biografía



Ser alto o bajo,
poco importa. 

Importa tener la ética 
y el cuerpo preparado. 

La estética en alerta. 

Para el día, ay, 
en que tendrás que dar la talla. 

Serán uno, dos o tres.

Nunca muchos
pero uno puede ser demasiado. 

No sabemos la fecha ni la hora. 

No tendremos fiscal, juez ni abogado. 

No hay prójimos, ni historia ni cuentos. 
Todo serás tú o nada.

Solo nuestra conciencia

Hemos venido para en ese momento 
estar a la altura de las circunstancias. 

En eso consiste una biografía, lo demás es apariencia. 

© Mariano Crespo



                      

sábado, 9 de noviembre de 2013

Rio



No hay amores menores
sino asignaturas

No hay amores menores
sino afluentes. 

Hasta que una mujer te desemboca en su mar
y sabes que es estación término,
que te has salido de cauce
que concluyó la escuela
y que a ese amor le huele a sal el aliento
y el pájaro de tu deseo sobrevuela el delta.
 

Y hay una felicidad triste 
como la plenitud vacía 
que sientes al tocar un sueño.
 


© Mariano Crespo




                     
                    

viernes, 8 de noviembre de 2013

Bajo sospecha



Siempre es sospechoso el poeta,
carece de aval y presunción de inocencia.

Busca en los contenedores de basura
los añicos de las grandes certezas
y sostiene la mirada a las serpientes
o las besa dos veces en su bífida lengua,

mientras se encamina erguido 
a la alcoba con vistas a la luna
que habita bajo los puentes. 

Quién se fía de alguien que llora 
con el latido de su cerebro 
y guarda el corazón para un solo nombre
que embriaga de rojo pasión con su riego.
Quién se fía del que paga con palabras
las cuentas pendientes que a la noche adeuda. 


Siempre es sospechoso el poeta
como siempre lo son 
todos los conversos, 
-con versos, perdón-
a una muerte aun sin fecha. 

Siempre es sospechoso el poeta.
Aunque quién confía en alguien libre de toda sospecha. 

© Mariano Crespo





                        

                       

jueves, 7 de noviembre de 2013

Trama



Precavido, 
antes de que lleguen los hielos,
he colocado tu retrato 
en donde, en sueños, tengo una chimenea
y despierto tu hueco perfumado.

Cuando caiga la escarcha 
ya protegerás un rincón cálido, 
a la vera de la luz tenue del invierno, 
junto a Charlie y los libros.
Ese sitio de músicos negros
y poetas blancos.
De húmedos labios y secos lirios.


Luego, como sucede todos los años
cuando te brillan los ojos,
la primavera parpadea
y se maquilla de verde el prado.
 
Y nos libamos los pétalos
para inaugurar el nuevo milagro.
 

Mientras dure la fiesta,
mientras no presientan los amos
y el eje cansado del planeta
lo que abrazados tramamos.
 


© Mariano Crespo