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domingo, 12 de enero de 2014

Leopoldo de Luis







Por mí no pasan los años,

se quedan todos,

se quedan. 


                      Contestaba Leopoldo de Luis
                       a quién quería halagarle 
                       su buena presencia. 

                     Cuando fui a su casa 
                    me faltaban los años 
                  -que también a mí no me pasan,
                    ahora se me quedan- 
                    para entender su tristeza. 

No hago planes para más de unos días,
observaba cuando le emplazabas
para un encuentro 
con sus saberes 
y su lúcida cabeza.

La última vez que le visité 
me recordó que se apellidaba Urrutia 
y el de Luis fue una componenda 
para burlar la censura. 
Tenía apellido de preso y de lucha. 

Cuando uno ve el final 
y va aparecer el reparto
de la película 
deja claro quién es 
y aquello que se le negó
se reafirma. 

Le recuerdo en este 31 de diciembre
mientras leo sus poemas,
en esta edad en que los plazos 
se acortan 
para hacer un deseo 
a larga distancia. 

Quedamos el año que viene,
tal día como mañana. 


© Mariano Crespo


                             


                            

sábado, 11 de enero de 2014

Deconstrucción



Cuando se alcanza el tejado 
se descubre que lo bello,
lo irracional,
lo que una vez soñamos
era acabar la casa por los cimientos. 

A menudo, ya es demasiado pronto. 

© Mariano Crespo



                           

                     

viernes, 10 de enero de 2014

Aprendizaje




Los éxitos
son fracasos sin lecciones. 

Una tregua en el disparate. 

© Mariano Crespo



                           

jueves, 9 de enero de 2014

Triunfo


Sujetos hay que roban

veinticuatro horas diarias

para ver el apocalipsis
 

en primera línea de playa.


                    Por fortuna hay piedras


 
     que nos regalan el musgo los días de lágrimas. 



© Mariano Crespo



                       

                    

miércoles, 8 de enero de 2014

El Cosmos según mi universo



Las cosas de las que más he aprendido
no las puedo contar
dando todo lujo de detalles. 

Mi vida, 
aunque os parezca mentira,
no la adorno para fascinar 
sino la enmascaro en trampas 
para no ser descubierto. 

Mis silencios, ay, 
aquellos pocos que los conocen 
saben de su desgarro
de vísceras y cemento y cables. 

Como los tuyos si aun no has decidido morirte
y paseas a tu cadáver de cuerpo ausente. 

Pese a las apariencias 
un órgano atesora todas las conmociones 
de la música aunque calle. 

Guardo silencios para no avergonzar a los dioses.

Y si no que tengan el valor de bajar
y desdecir las palabras que custodio. 

Os regalo eso que se llama orden. 

Segundos fuera.

En mi caos mando yo.
 

© Mariano Crespo




                     

martes, 7 de enero de 2014

Intenciones




Si no pretendes ofender,
la impertinencia 
está en el oído que escucha 
no en lo que pronuncias. 

Lo que suscribe es la intención
y el tono que es la rúbrica.

Aunque hay ojo que no se inmuta
cuando blasfema o cuando reza, 
el odio y el amor 
no permiten mirada serena.

Mi abuela lo expresaba con más agudeza:
me fastidia el retintín, no que me llamen puta. 

© Mariano Crespo






                             





                     

lunes, 6 de enero de 2014

Limites



Descendiendo 
por esta escalera de subida
no hay sueño más estéril que la cima.

El nivel del mar
es para los peces el techo de la jaula.


© Mariano Crespo