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domingo, 9 de febrero de 2014

Currículo





Pese a su desprestigio,
las tres marías
constituyen mi pasión. 

Amor mío, 
eres mi gimnasia, 
                               mi política 
                                                  y mi religión.


© Mariano Crespo




                                

jueves, 6 de febrero de 2014

Mensaje

                               © fotografía de Mercedes de Rueda




                             
  A Mercedes, que fotografía la ausencia

Cuando uno decide callar
está lanzando un mensaje. 

La arena de la playa 
almacena gritos de silencio 
en botellas 
que no escucha nadie. 

© Mariano Crespo 




                                

martes, 4 de febrero de 2014

Indocumentado




Nadie que me conozca
se explica por qué no tengo coche
careciendo de su permiso de manejo. 

Nunca tuve acreditación para lo que disfrutaba
y constituyó mi sustento. 

Fui a la universidad a adquirir un diploma 
y salí con un vacío enmarcado 
para el salón de la casa que no construí
en aquella cala
donde desembarcaban de noche
los contrabandistas de sueños. 

No ejercí ni un solo minuto 
aquello para lo que me titularon
aun careciendo de talento. 

Cuando te ocupo, princesa, 
me miras con la mezcla de piedad y estremecimiento
con que se ampara a los polizones
y la visita sorpresa
de una inquietante tormenta en un mes de invierno.

No admiten teólogos en mis paraísos
y tú, amor, me guardas el secreto 
de que creo vivir sobre un ADN falsificado
o sospechoso o espía o heterogéneo. 

Quizá por esa certeza efectúas redadas en mi alma
las noches en que tengo clandestino ese suave sentimiento
cobijado en la esquina más oculta
de mis círculos concéntricos.
 


© Mariano Crespo








                                    
 

lunes, 3 de febrero de 2014

Soledad



Hay instantes 
en los que echo de mi cuarto
a un recuerdo 
con cajas destempladas. 

Otros momentos
en los que me recreo, amor, 
con las huellas de tus pisadas.

Hay ausencias que alborotan
y presencias sin sombra que me abrazan.

La soledad es una compañía muy rara,
el tiempo se detiene
y los relojes avanzan.

La soledad es un abrigo que no encuentra su frío. 

La soledad es un beso en espera de destino. 

La soledad es un puente al que no le crece un río.

La soledad es un vacío
de manos en el piano
y una música que embriaga. 

Cuando los suspiros vienen de merienda a casa
y los títulos buscan un poema 
como la lluvia precisa del agua.
 


© Mariano Crespo 




                             

sábado, 1 de febrero de 2014

Poesía




No busquen respuestas en los poetas
porque no son sabios. 

Los sabios deducen,
intuyen los poetas. 

Los poetas besan
y los sabios
se muerden los labios

y enarcan las cejas.

En ocasiones, los sabios 
sueñan como poetas, 
estructuran el sueño 
y hacen una teoría, un teorema.

Es de sabios conocer el origen del fuego
y de poetas sentir como quema. 

Un poeta huye de la ignorancia
perseguido por la vanidad, 
encuentra una señal de prohibido,
y hace a la libertad un poema.

Un sabio busca la verdad,
un poeta la belleza. 

Un sabio busca una respuesta
en donde el poeta halla enigmas
con su luna llena. 

El sabio es la brújula 
y el humilde poeta 
es el viajero de ida y vuelta,
el niño que mira el cielo
el hilo,
el viento
y la cometa.
 

© Mariano Crespo




                                   

viernes, 31 de enero de 2014

Cotidiana eterna




Catorce años
para quince
tenía mi mirada
cuando descubrí lo apacible 
que es el sol del invierno 
mientras atraviesa un membrillo. 

Ese día se completó 
con el hallazgo 
de la fiebre en clase de francés,
los supositorios, el ponche
y unos inquietantes delirios. 

Sigue siendo un misterio 
hoy, con la vista cansada,
este sol del invierno 
y cuándo, cómo, 
y por qué un hecho cotidiano 
se instala en el recuerdo y se transforma en eterno. 


© Mariano Crespo






                             

                                

jueves, 30 de enero de 2014

Libertos esclavos



Si tu reloj tiene segundero
habrás captado 
que fue iluso 
haber llamado 
presente
a cualquier tiempo
pasado. 

De continuo estamos en segundas nupcias
del amor que nos está besando. 
La segunda floración del árbol con nuestro corazón tatuado. 

Nuestro lugar de nacimiento
es un instante embelesado. 

Y llamamos vida eterna
al presente de un reloj que está parado. 

Los besos hacen cicatrices tan hondas, amor,
que tienen el futuro en fuego grabado,
como los hombres libres
son de la libertad esclavos.



© Mariano Crespo