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sábado, 17 de mayo de 2014

Justas



No es triunfador
el que más disfruta 
del placer del juego
sino el que más lo desea.

Mi objetivo no fue dar jaque al rey
sino, seducido por sus movimientos,
tejer una emboscada a la reina. 

Mi tesoro era tu cuello 
y llamaban éxito al collar de perlas. 

Aunque algunos lo desprecian
estar en el lado perdedor 
ni es maldición ni es condena,
tan solo una pura elección estética. 


© Mariano Crespo

viernes, 16 de mayo de 2014

Crónica social en Marte




Qué perseguimos cuando no huimos.

Qué hacemos en los aeropuertos 
cuando ya no hay vuelos. 

Qué miramos en las mujeres 
en el instante en que nos ignoran. 

¿Sabe el buitre que es buitre 
cuando repta por el suelo?

Dónde hay remiendos para los corazones con desperfectos. 

Cuántas veces para de llover en el desierto.

Voy a componerte una canción
aunque en cuarto menguante
no hay concierto.

Hago una apuesta
por hacer a favor de la amnesia
un manifiesto.

¿Por qué?

¿Por qué las jaquecas y la mampostería,
   el estiércol y las perlas auténticas?

Porque sería excesivamente cruel
     confundir las gardenias
        con las zapatillas de andar por casa
el otoño con la alopecia
      las almohadas con las novia
              el rigor mortis con las estatuas
   el sexo con la gimnasia
                                  y el románico con los papas.

Pero yo abogo
           por perder el contexto
                                    y las referencias
Descabalar  las fichas del dominó
                   y volver a repartir la baraja
que no es una desgracia
                  sino una oportunidad de resucitar

una vuelta de regalo en la noria
una bala en la recámara
una reválida sin examen
un principio sin guadaña.
   

Pienso firmemente que 
merece la pena refugiarse en una biblioteca
durante los bombardeos
y tener palomas mensajeras 
aunque no escribas versos.

Pienso y sostengo que 
no se puede dejar en prenda la palabra 
no es de fortuna dar la talla al sepulturero
y no es un mérito figurar el primero
en la lista de condenados al desprecio

Siempre que me siento en un banco de Marte 
me surgen dudas estúpidas 
como si habrá vida inteligente en el planeta tierra
y si así fuera como podré entrar en contacto con ella.


© Mariano Crespo
© Fotografía de Alfonso Brezmes 

martes, 13 de mayo de 2014

Cuando los veranos eran rojos


No hubo tiempo ni para conocer 
si éramos más de mar o de montaña 
cuando ya veraneamos de exploradores
en el parque natural de los deseos.
Aquel coto que dejó de ser privado
y que nos resultó tan familiar
pese a no aparecer en ningún mapa
y tan fácil de transitar sin estar señalizado

No hubo tiempo ni siquiera 
para conocer los terrenos vedados 
y las trampas para incautos 
escoger una canción 
para llorar nuestro fracaso en el futuro 
pensar en nombres para niños y mascotas
o el color de la pintura 
para algún piso en construcción 
en la barriada sin proyectos 
de las efímeras parejas.

No nos engañemos,
sí hubo tiempo.
Sucede que no teníamos en estima los relojes
y solo conjugábamos el presente 
y la primera persona del plural
de ese verbo sin seguridad
y tan seductor como demente.

Cuando los veranos eran rojos
y no había padres en la casa de los padres.


© Mariano Crespo

lunes, 12 de mayo de 2014

Tiempo


Si mis dioses no creen en dios
adónde irán los rezos 
por mi salud y mi cielo
de quiénes velan por mi nombre
y lo susurran en verso. 
Son como regalos 
para un hijo que no tuvimos 
en esas tardes tan largas 
sembrando vientres 
y bebiendo libros.

Los hombres que no fui 
visitan las ciudades que no he visto 
y me envían postales 
para hacerme daño 
las noches en que estoy solo 
y no duermo porque no me fío 
de los sueños. 
Esas ciudades 
a las que querrías llegar 
tras leer la carta del adiós
que creías un hasta luego.

Nunca estás preparado para nacer
y mucho menos para llegar a muerto.

Nunca estás preparado para crecer
pero no te respeta el tiempo
y te despides de esquinas
de vocaciones
de abrazos sin texto 
y palabras sin beso. 
De oficios respetables 
de amigos que cerraron los ojos
y no supe más de ellos
de citas en el olvido 
y proyectos sin cimientos. 

Nunca estás preparado para vivir 
ni para dormir
si has llegado despierto 
al final del cuento. 

Las noches que no morimos
porque no nos fiamos de los sueños. 

© Mariano Crespo

viernes, 9 de mayo de 2014

Dueto



Aprovechando que mañana no hay periódicos

para esta noche tengo prevista la ejecución. 



En el supuesto obvio de que tú recuerdes la letra

y yo no olvide las manos y el piano en cualquier rincón.



Lo único imprescindible en una pareja o dúo


es la voluntad de desafinar sobre la misma canción.



© Mariano Crespo

miércoles, 7 de mayo de 2014

Entre Cortázar o Borges



Durante años, en el siglo pasado, 

mi tiempo se detenía en invierno.



Eran años en que la premura era forastera.



Vivía en una isla y mi corazón era un archipiélago

de amores disgregados en el mismo mar del afecto.


El planeta no era una agitada esfera

y aun creía que iban a ganar los buenos.


Movía el mundo porque tenía una palanca

y ganas de bailar con las muchachas.


La gravedad solo era legal para un tal Newton

y mi mano acariciaba la blanca doble

para cerrar las historias de amor,

las partidas de dominó

y el debate bizantino

entre Cortázar o Borges
.




© Mariano Crespo

martes, 6 de mayo de 2014

Plural


Querida rosa que no llegaste 


a la mano que la lleva a los labios 

queridos libros sin lectores

amadas palabras que nadie siembra

y viñas sin vendimiadores

en esta jornada mi abrazo hermano

es para las cartas extraviadas 

y para las gélidas estaciones

con trenes que nunca llegan

los frigoríficos sin alimentos 

los hangares vacíos 

las cuencas sin lágrimas 

las palomas sin mensaje 

y la mujer que muestra su jardín 

sin nadie que la esculpa en piedra

o la bese hasta que broten flores. 

Queridos galanes en ruinas 

músicos sin partitura

automóviles de desguace 

desnudos maniquís de escaparate

vírgenes sin dulzura 

fotos abandonadas en desvanes. 

Vosotros que estampáis la firma 

en el libro del anonimato 

con la huella del dedo 

y vuestro rostro esculpe 

la efigie en la moneda del derrotado. 

Vosotros,mis prójimos, sois mi plural 

mis singulares ignorados. 

© Mariano Crespo