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sábado, 12 de julio de 2014

Irredento


Hay una edad en que se pueden hacer pocas cosas
sin control médico. 
Por eso cuando me como el mundo 
tomo protector gástrico 
y me vigilo la tensión cuando miro tu retrato. 

Hay una edad en que se pueden hacer pocas cosas
sin que suenen a “déjà vu”, a familiar escalofrío

Pero aun me desarman 

los animales abandonados y los objetos perdidos 

sobre todo si llevan el perfume del dolor de un niño.

Las camas de cartón con la barata compañía del vino 

para espantar el miedo de los que viven sin espejos. 

Las mentiras de los diarios por las que asoma

como en los trajes nuevos la etiqueta del precio.

La niebla en las pupilas de seres con exceso 

de peso en el cajón negro del olvido.

La arrogancia del viento con los castillos de arena

y el sentimiento de fracaso del poemario 

que abandona por no deseado el escaparate del librero.

Hay una edad en las que se pueden hacer pocas cosas

y empiezo a pensar cuándo la pasé 

y por qué no aprendo.
 

© Mariano Crespo

viernes, 11 de julio de 2014

Lugares malditos


En la misma esquina, 
en donde me dieron esquinazo 
y clausuraron veinte años 
o dos décadas 
- según quién lo cuente- 
de todo lo que ofrece morar bajo el mismo techo
cometieron un crimen cruel y múltiple 
que todavía no está resuelto. 

Me viene al trastero del recuerdo
cada vez que hablan de puntos negros. 

De todos los sitios en que me han dejado 
es, para llorar, el menos discreto. 

Lo cuento como servicio público. 

En ese lugar debería haber un vertedero. 

© Mariano Crespo


(*) Plan General de Ordenación Urbana

miércoles, 9 de julio de 2014

Trance


Hay instantes de duración variable 
en que mantengo con una mujer
relaciones intemporales 
quizá porque el amor siempre viaja 
y solo para ser verso se detiene
y en el alfabeto descansa. 

Son los momentos 
en que juego con la niña 
advierto los miedos de la madre
me sorprendo con las rabietas en flor 
de la muchacha que extravió 
el candor y no doma la hembra.
Las ocasiones 
en que se sienta a dibujar la siembra
y los frutales florecen y florece ella,
Las circunstancias 
en que es sabia y maestra 
torbellino, siesta, tormenta, 
marea, volcán barro y cuerda. 

Hay instantes de duración variable 
en donde una caricia 
se prolonga décadas
y creo que a esta mujer recién llegada
la empiezo a conocer 
tanto que me sorprende 
como si no la conociera. 

© Mariano Crespo 
© Pintura de Ramón Casas.

martes, 8 de julio de 2014

Deseo


Ahora que palpo que existes 
o me engaño con esa idea 
me gustaría poder llevarte 
a sitios en que soñé que existieras. 


Al rescoldo de un chimenea
 
en una aldea de Cuenca,


A una iglesia románica
 
en donde presentí que la belleza
se puede conservar en ruinas
entre cascos de cerveza
porque dios no deja de ser un almacén
con los restos de una fiesta.


Ahora que sé que existes
 
levantaré nuestra casa 
en la bóveda del cielo 
cuando se consume la tormenta. 


© Mariano Crespo

lunes, 7 de julio de 2014

Charlas


Con mi padre que era muy parco en palabras
hablo más tras su muerte 
de lo que conversamos durante la convivencia. 
Mi padre era como los mantas
acostumbrado a dar calor sin decir palabra. 
Sin embargo con mi madre hablo menos 
porque ahora que está callada 
la entiendo mejor que cuando su presencia
era una emboscada entre la niebla. 

Conmigo todavía me enfado 
y me suelto alguna reprimenda 
porque no me tengo cogido el punto 
y porque todavía tengo arrebatos 
que no hay dios que entienda. 

Por lo demás, hay gente con la que no hablo 
y no quiero hacerme a la idea
de que reanudaremos la charla 
cuando uno de los dos se muera. 

© Mariano Crespo

domingo, 6 de julio de 2014

Cotidiana


A Héctor.

El mejor negocio que hicimos 
fue a enseñar a leer a los hijos. 

Bajo a la calle, 
tomo café, 
compro con prevención los diarios, 
paseo para desear buen día a los pájaros,
miro con disimulo muchachas y adelfas,
subo a casa, 
entrego a mi hijo la prensa,
le pregunto o me callo,
se calla y me cuenta. 

He llegado a una edad 
en que declararía al mundo culpable
si no se me explica desde la inocencia. 

© Mariano Crespo

viernes, 4 de julio de 2014

Esbozo


Ya me conoces, 
soy un lince para los negocios. 
Escribo libros para regalártelos 
y con los beneficios
de esa estrategia 
endulzo versos en celofán 
con los que envolver caramelos 
para invadirte la lengua
como un ejército de violetas
perfumado de lavanda y menta. 


Ya me conoces,
todo lo que toco 
termina por firmar con tu nombre
rellenar tus vestidos 
y hablar por tu boca. 

Ya me conoces,
Soy muy tuyo para mis cosas. 


© Mariano Crespo