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jueves, 24 de julio de 2014

Sentidos



Yo no creo mucho en eso de mirar a la cara de la gente


porque las palabras que me conmocionaron,


las que me pusieron del revés la piel y los órganos, 


las pronunciaron a oscuras o las escuché por la radio.



Yo no creo mucho en eso de mirar a la cara de la gente
 

pero si no me miro en tus ojos, amor, me vuelvo sordo.




© Mariano Crespo

miércoles, 23 de julio de 2014

Terapia



Que haya gente enamorada 
de los cerebros de la red 
no tiene porqué sorprender 
ni causar espanto. 

Todos los que peregrinamos al psiquiatra 
sabemos lo que es desear 
a quien conoce nuestros bajos fondos 
a la que poda los jardines en que nos metemos 
y tiene datos sin necesidad de cinta métrica
de que somos tan gigantes como enanos.

En la otra esquina del cuadrilátero,
nosotros solo sabemos de ella 
que en nuestros sueños 
nos suplica arrastrándose por el fango 
que la quitemos la ropa 
y que la ayudemos a apagar 
ese incendio que la consume por dentro. 

El tiempo se evapora
hasta en las consultas con vistas
a alcobas y venenos, 
pagamos a la desconocida
y nos vamos
igual de chiflados
y con un nuevo deseo insatisfecho
para la mental colección de huecos
que abrieron las felices perdices 
de nuestros propios cuentos.

© Mariano Crespo

Instinto


                           
      " Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas"
                                                    Arthur Rimbaud 

Empecemos por el principio. 
Cuando se comienza
a derribar las murallas
con los labios
sin trompetas 
ayudado de versos de Rimbaud 
y la complicidad de la ginebra.
Cuando se descorre la falda
o se indaga debajo de ella 
no se busca la rutina 
las huellas de los antepasados 
ni el ADN del candor de las muñecas.

Cuando se rastrean 
las huellas propias 
sobre las trincheras ajenas 
en el minado campo 
de la lencería y la cera 
las noches en que hay sangre
sobre la luna llena 
y duerme la inocencia
el peso de los elefantes
cae sobre la tierra 
que se conmueve 
como una virgen 
ante el rugido de la selva. 

Entonces y solo entonces
te jadeo en el oído 
que empecemos por el principio
y queda todo dicho. 

© Mariano Crespo 
© Dibujo de Julio Santiago

Manifiesto del que tenía una paja en el ojo



No voy a pasar ya una a los espectadores,
a los críticos, a los censores 
y a los catadores de venenos.
A los tantos por ciento de nadie 
y las ovejas que se duermen 
contando insomnes
mientras rumian obviedades
o balan editoriales.
A los beatos del bipartidismo
y a sus fieles maniqueos. 
A los aduladores de vacunas, 
a los fabricantes de semáforos, 
a los devotos de la fe de erratas,
a los artesanos de alzacuellos,
a los que a escondidas se masturban 
con las crónicas de guerra 
y las páginas de sucesos. 

Estoy de observadores de la realidad 
equidistantes y objetivos 
hasta los huevos. 

Esta mañana he pesado a la báscula 
y preparo nuevos actos de insurgencia 
tanto o más lesivos para su modelo
de  tanta viga
 propia y tan poco amor ajeno.


© Mariano Crespo

martes, 22 de julio de 2014

Realización


En la adolescencia 
haces proyectos insensatos 
sobre tu futuro 
del estilo de ser elegante 
como un pingüino 
viajero cual ave migratoria
independiente como un gato
o como las ballenas
dominar los océanos 
alojando incautos marinos. 

Lo pienso a menudo 
ahora que razonablemente 
devoro los cacahuetes que me arrojan 
y miro a las cámaras de ustedes 
con gesto cómico 
para hacer las delicias de los niños. 

Nada te hace más feliz que no traicionarte a ti mismo. 

© Mariano Crespo

lunes, 21 de julio de 2014

Frecuencia Modulada


Era un latiguillo común 
de los que hacíamos radio en los 70.
Chamullábamos algo en inglés 
y añadíamos en estéreo 
"lo que en castellano es algo así como"
y nos lanzábamos a algo semejante
a traducir. 

Así que, amor,
la cosa era como que 
pongo a sonar a Elvis 
con su love me tender, love me sweet
lo que en castellano es algo así como 
te lo voy a comer todo
de principio a fin. 

Nunca supimos mucho inglés en la FM 
pero la censura creía que sí. 


© Mariano Crespo

Intocables


Te escribo 
para decirte 
que no te guardo rencor 
mi sentimiento es frío
como el cadáver 
de un asesino de versos
pero no me permito el olvido
como no olvida el cachorro
la patada y el gemido. 

El rencor no es poético 
como tampoco lo son 
el sarro o los orzuelos.
Te guardo prevención 
y alerta como a las llamadas
de teléfono en la madrugada,
la carta de la muerte del tarot
o las catástrofes de los diarios
manchando la primera plana. 

El rencor no es poético
pero la poesía 
ayuda a vaciar el saco 
ventilar la alcoba 
arrojar lastre 
o evitar la gangrena 
extirpando lo infectado 
de ese tipo poco literario
tornado en kakfiano
que siendo hombre
se convirtió en herida
durante una época 
más larga que cien daños.

Tatuar en sueños 
la palabra asco 
sobre tu piel 
inversa 
que es gusano
y fue hilo de seda 
es un acto de justicia 
que palía 
aunque no arregla.

Tampoco compensa
el tiro por la espalda 
la mala baba 
el secuestro de la belleza 
la usura con los recuerdos 
la orden de residir bajo la alfombra 
como la basura que se oculta 
empadronado en la memoria
del extenso territorio 
que comprende la palabra mierda.

Hay mesías vocacionales
que para redimir 
supuestos pecadores 
los rebozan en miseria
los envuelven para regalo
y los donan con cariño
a directores de cine 
que se recrean 
filmando la agonía
a cámara lenta. 

Aunque no te nombre
para no congregar
al mal sabor de boca 
tengo tu foto pegada 
con chinchetas 
en el tablón de anuncios 
de mis avisos vitales 
en donde reside 
lo que no debo hacer 
a quién no creer 
y por qué ponerme 
en guardia 
cuando alguien me habla 
con el lodo dulce 
de la bondad falsa. 

Te tengo el respeto 
que doy al horizonte,
no me importa que estés 
pero me conforta no alcanzarte,

Tenernos siempre a la vista,
pero ser en esencia intocables. 

No me quiero despedir 
sin agradecerte 
el haberme enseñado 
todo lo que nunca 
debería descubrir
cuando no estuve en guardia,
atento ni preparado.

Que la vida te trate bien,
aunque sea solo 
por su propio amparo. 

© Mariano Crespo