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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Duelo


Ayer me vino al recuerdo tu cara y hasta tu nombre 
y aquel día en que nos disputamos una mujer 
a la caída del plomizo sol de una pasión de verano.
Y también me vino esa rabia 
a destiempo que guarda el pistolero 
por no haberse detenido en un suspiro 
para ser más lento porque mejor muerto que asesino.
Y porque ganar
-lo aprendes tarde-
puede ser el más cruel de los castigos.

© Mariano Crespo


martes, 16 de septiembre de 2014

Tiempos livianos


Amé la frivolidad 
como arma contra tanto cretino 
que se creía más ilustrado 
cuanto más serio. 
Vivía en un país en donde el más triste
era candidato a académico.
Ahora, extendido este culto a lo etéreo,
a lo vacuo, a lo estúpido,
reivindico el rigor, lo sólido, 
la inteligencia cono fondo del ingenio, 
antes de que nos elevemos a la nada
por livianos, por escasos de peso.

© Mariano Crespo


lunes, 15 de septiembre de 2014

Programa de trabajo


Cuando yo nací,
Ángel González ya deliraba los poemas de amor
que yo ahora por dentro escarbo. 
Neruda se hacía llamar Pablo 
y ya vivía,
sin todavía confesarlo.
y Vallejo se había muerto 
para que se cumplieran sus versos proféticos
de aguacero parisino sobre un peruano.
Pero ninguno conoció tus ojos, amor, 
y por eso escribo. 
Esa es mi voz, mi programa de trabajo. 
Mi misión consiste en contar cómo es el mundo, 
cómo se transforma, después de tú mirarlo.


© Mariano Crespo

domingo, 14 de septiembre de 2014

Discurso



Voy a hablar de ti antes que olvide palabras 
o no distinga el orden, las formas y las pausas
y diga lágrima en donde quise decir patria.
Voy a hablar de ti ni bien ni mal 
- a quién le importa mi juicio de valor sobre las rosas- 
Voy a hablar de ti 
para engrandecer la lengua y la comisura de la boca.
Voy a hablar de ti 
y luego voy a callar para pensarte 
y a dormir,
para soñarte
para no perder detalle
y hablar de ti al despertarme.


© Mariano Crespo

sábado, 13 de septiembre de 2014

Frente de guerra



                                          (a Rigoberto Luis)

Mi compañero de cama en el hospital 
ha sido un anciano buen hombre
que se dio un golpe en la cabeza.

Se llama Rigoberto 
y así le nombraba 
hasta que cuando me dieron el alta, 
me intimó sin reproches
que le gustaba que Luis le llamaran. .

Siempre dejamos los mensajes importantes
para cuando no se precisan 
como las buenas obras
y afilar la guadaña.

Fue jefe de mesa en el Casino de Mar del Plata 
luego llegó Videla 
y como no era su apuesta,
ha sido fontanero en España. .

Marché sin preguntarle 
tan siquiera 
en cuál de los dos trabajos 
vio más mierda.

Parece que me afectó el golpe de Luis en la cabeza.

© Mariano Crespo


martes, 9 de septiembre de 2014

Todos los mares, el mar



Estamos llenos de registros. 

Elige de mí 
el que más te convenga
pero después no te arrepientas. 

Recordamos una tormenta 
y un mar
pero todos los mares 
tienen tormentas
y memoria todas las mareas. 

La que ahoga y la que besa
es la misma espuma.

Como la que trae o te lleva.

Estamos llenos de tesoros y de miseria. 
Como los mares
o la mar, 
el oculto nombre del planeta tierra.
 

© Mariano Crespo

lunes, 8 de septiembre de 2014

El observador


Hay mujeres que se dejan besar con pasión
y consienten desprenderse del disfraz 
tras recibir mensajes al oído, 
con la discreción del aliento suave.
Lo he visto desde muy joven
en el barrio, 
en el cine,
en el baile, 
y por las calles.

He dedicado mi vida a investigar esas contraseñas
para acceder desde los labios a los más bellos parajes. 

Dicen que amo la poesía. 
Una manera como otra cualquiera 
de etiquetar este gusto por la palabra, 
las flores ocultas y las llaves.
 

© Mariano Crespo