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sábado, 6 de diciembre de 2014

Detenido invierno


Me gustan los relojes de cuerda 
y el rincón de pensar.
Soy un buen hombre en invierno.
Aunque copio hasta en los exámenes de conciencia 
creo que el mundo viejo tenía valores y no solo caspa.
Me deleito en el trabajo con mimo 
de los artesanos y amo el regateo 
por las cosas sin precio como tu pelo.
Prefiero el original más que las reproducciones
y por eso soy más de hombres que de dioses
Siento ternura por las televisiones rotas 
y las mujeres que lloran en los autobuses,
por el árbol talado y la farola fundida.
Soy un buen hombre en invierno
sobre todo cuando me quito la máscara 
para besar o escribir versos
y retiro la nieve al porche de tu templo.
Me gustan los relojes de cuerda 
para poner en marcha el tiempo 
y que llames a la puerta
para, de esa manera que sabes, detenerlo.

© Mariano Crespo


jueves, 4 de diciembre de 2014

Tráfico


Si tienes alma de poeta o pájaro 
la manera más segura de cruzar la calle
sería volando.

No me llames loco y conduce despacio. 
Los versos, el amor y las migas están en medio del asfalto.

© Mariano Crespo


martes, 2 de diciembre de 2014

El dilema


Al llegar a una cima de tu cordillera
te alberga la duda 
de si pedir perdón 
o ajustar cuentas
.

Es el llamado mal de altura. 
Quizás convenga bajar con premura
y seguir viviendo como si lo supieras todo
o, lo que es lo mismo, como si nada supieras.


© Mariano Crespo


domingo, 30 de noviembre de 2014

Epidemia


Ahora que el éxito
consiste en salir en la foto
con los que tienen éxito
no me extraña que se tenga miedo al ébola
con la creencia de que hasta el talento se contagia.


© Mariano Crespo

sábado, 29 de noviembre de 2014

Economía basura


Si, Noé, en estos tiempos, 
hubiera recibido la noticia 
de un diluvio 
no hubiera hecho un arca, 
hubiera patentado el barro.

Demoliciones y suicidios 
cotizan al alza en la bolsa del despilfarro.

© Mariano Crespo


jueves, 27 de noviembre de 2014

El origen de los versos


Los tedios de estío y las moscas. 
Las tormentas y el escalofrío. 
El sendero laboral de las hormigas. 
Los tesoros escondidos en los charcos. 
Los países de manchas en el techo. 
La fiebre bajo la falda de las niñas. 
La nieve rota por la orina. 
La mirada entreabierta por las puertas. 
Las arrugas en la mano del abuelo. 
El olor de las castañas asadas. 
El miedo al paje real con tu correo. 
La muerte y las sombras de la noche. 
Los tragaluces cenitales y su polvo. 
Los primeros borrones del cuaderno.
La cara pegada al cristal de los tranvías.
El añil en la ropa blanca de la pila. 
La gallina en la caja de las galletas. 
Los polos de hielo con sabor a menta. 
Los trenes que viajan por las aceras. 
La fragancia de pecado de las mujeres. 
Las papeletas de la rifa de los bares. 
La explosión dulce de las gaseosas. 
Las propinas monaguillo de las bodas. 
El castigo de rodillas en el patio. 
El aroma de la ropa y los membrillos. 
Las lagrimas que coleccionan las almohadas.

No sé qué escribirán los poetas del futuro 
sin estos mis tesoros 
almacenados de la infancia
ahora que los niños 
ven la vida en las consolas.


© Mariano Crespo

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Musas


Aspiré a ser buscador de palabras 
de oficio 
hasta que descubrí ser yo
el que por el lenguaje 
era secuestrado.

Ahora soy un ratón 
de biblioteca 
con una gata tras mis pasos.

Con las musas 
- sean mujeres o gatos- 
el único juego posible 
es dejarse ver, 
estar dispuesto,
y disimular que andas necesitado.

© Mariano Crespo