Páginas

domingo, 9 de agosto de 2015

Frecuencia Modulada



Me envía Mario Vilà Montané esta foto que me ha producido un escalofrio, una conmoción hermosa. Está hecha en los estudios de Radio 80 Menorca, de la calle Virgen de Gracia de Maó. Allí pasé - en Radio 80 y luego en Antena 3- unos años de mi vida en los que creo que aprendí el alfabeto de lo que sería después.
En aquella emisora hacía un programa, "Pipas y caviar", un joven melenudo con gorra de turista escoces que no era otro que el propio Mario Vilà. Como en aquella emisora hacíamos lo que nos salía de los mismísimos pues desde Madrid no nos escuchaban podíamos permitirnos joyas como el programa de Mario y algunas otras locuras que hicieron que junto a mis años en Radio Círculo hayan sido los tiempos de radio más libres de los que he disfrutado. Como todos tenemos un pasado, Mario, hermano, amigo, dejó un recuerdo de cuando tu fuiste el batería de aquel grupo que se llamó "los Mitos" allá por los años 60 del siglo pasado. El poema "Frecuencia Modulada" va por ti, Mario y por todos los amigos de aquella maravillosa isla. 




Era un latiguillo común 
de los que hacíamos radio en los 70.
Chamullábamos algo en inglés 
y añadíamos en estéreo 
"lo que en castellano es algo así como”
y nos lanzábamos a algo semejante
a traducir. 

Así que, amor,
la cosa era como que 
pongo a sonar a Elvis 
con su love me tender, love me sweet
lo que en castellano es algo así como 
te voy a comer entera,
de principio a fin. 

Nunca supimos mucho inglés en la FM 
pero la censura creía que sí. 

© Mariano Crespo






sábado, 1 de agosto de 2015

El Comercial


Yo escribía artículos en periódicos de provincias 
soñando que algún día me leería en el Comercial 
el alcalde Enrique Tierno
o algún republicano de café solo y mal genio.
En sus salones me he reunido para organizar actos
culturales, proyectos de programas de radio 
o solo beber tras haberme manifestado contra todos los gobiernos.

He quedado con mujeres para nada concreto 
pues yo ponía la presencia y el revólver, 
pero el disparo siempre corresponde
a las dueñas de los ojos del deseo. 

He entrevistado escritores, 
me he ofrecido a editores con sudor en las manos
y la nuca rígida del que espera un milagro o el cieno, 
he perdido a los chinos 
y he quedado con forasteros 
para iniciar la ruta del Madrid nocturno
o para terminarla en la barra 
preguntando si los servicios seguían en el mismo sitio. 

Soñaba con presentar allí un libro 
con unas gafas compradas 
en la óptica de la esquina
en donde tenían las mejores lentes clásicas 
para las que nunca me alcanzó el dinero. 

Pero han cerrado los dos establecimientos
y me voy quedando sin señuelos 
para ponerme a soñar,
para ponerme a mirar, 
para quedar contigo 
y contarte la historia de aquella mujer 
que perseguía a Rafael Azcona por sus pasillos
o la de aquella chica sin bragas en los versos de Rimbaud
o los que pedían en la glorieta para un bocadillo.

Han echado el cierre al Comercial en verano 
y estoy tiritando de frío,
a la puerta de una ola de calor 
a la que ni vendrás ni yo he ido.

© Mariano Crespo 
© Fotografía de Julián Rebollo. Entrevista a Isaac Rosa.


sábado, 25 de julio de 2015

Manual de últimos auxilios


No grabes tu declaración de amor 
en árboles de hoja caduca.
No pienses en día laborable
excepto en casa de lluvia.
No brindes por el dolor del mar
con copas de vinagre.
No tomes la palabra el primero
en los silencios de hambre.
No persigas cometas 
en cuarto menguante. 
No deshojes margaritas
si careces de interrogantes.
No intimes con la miseria
sin vocación de miserable.
No calles ni pío 
si no te lo suplica un ángel.
Y, sobre todo, hijo mío,
no prestes un beso a nadie,
no recojas basura del cielo
y rézate a ti mismo 
cuando precises ayuda
porque los dioses no son leales.

© Mariano Crespo


jueves, 23 de julio de 2015

Oficio


                        "Nunca sabes el pasado que te espera"
                                                             Proverbio cubano

Mi madre me enseñó el oficio 
de poner los brazos en paralelo.
Ella colocaba entre mis brazos la madeja
redondeaba el ovillo usando mi balanceo. .
Yo, en el ir y venir de la lana,
y de sus grande pechos
aguantaba el picor en la nariz
e hilvanaba ideas
para despistar al tedio.
Reiría la gente si conociera
que cuando sentado a escribir,
ni me bajan de la cabeza
ni me suben del vientre 
las palabras de los recuerdos,
pongo los brazos en paralelo.
me pica la nariz,
y el ovillo de mi vida se desmadeja
porque soy poeta pendiendo de un hilo.
Es cuando escribo redondo, de corrido, 
y me salen versos del pasado
nacidos de un futuro de oficio.


© Mariano Crespo

miércoles, 15 de julio de 2015

Sky Line


En Nueva York conocí a un madrileño
que me confesó, en una cena con neoyorquinos,
que lo que más le gustaba de Madrid era el puerto.
Alabé su gusto 
y brinde a su salud,
-con vino madrileño de Logroño,
California, o Burdeos-
bendiciendo que, en la capital de una civilización,
uno podía inventarse una biografía
y hasta diseñar su ciudad de nacimiento.
Eran otros y hermosos tiempos 
en donde perderse,
reinventarse,
era una posibilidad, no un sueño.
Hay noches en que se me aparece 
la línea del cielo 
del Parque del Oeste
con el Mediterráneo detrás, sereno.

© Mariano Crespo


domingo, 12 de julio de 2015

Divorcio


Es una bobada

pero no logro recordar

que ropa llevaba puesta 

la mañana en que me divorciaba.


Me acuerdo de que no vino la tuna

ni me tiraron arroz

a la salida del juzgado

ni había parientes

ni siquiera alguien que nadie conoce

y se cuela. 


Qué quieren que les cuente.

Es un acto sin rito.

El juez no dice con solemnidad:

ustedes ya no son nada.



Si sucede

que, como cuando sales de una cárcel,

-y el ejemplo es una mierda-

te dicen que se ha abierto una puerta

pero tú, al contrario, sientes que todas

las puertas están cerradas.


No te ponen

ninguna joya que sitúe

a la gente sobre tu nuevo estado

pero, como cuando sales de la cárcel

-y el ejemplo es una mierda-

hueles a perro abandonado.


Es una bobada

pero no logro recordar

que alguien escriba un poema

cuando clausura un sueño.

Y no sé si fue un jueves

o un martes de lluvia,

sí que tomé un taxi

porque que en el metro se percatan

de la perplejidad y la tristeza

y no quería exponer el alma.


Es una bobada

pero cuando sales de la cárcel

-y el ejemplo es una mierda-

no sabes como estando libre

puedes arrastrar tanta condena.


© Mariano Crespo

jueves, 9 de julio de 2015

Aproximación


Soy grafólogo,
tengo conocimientos 
de propagandista de quimeras
y en un curso sobre guardar la ropa,
aprendí a nadar de espaldas
para ver las nubes 
y oler a la las hembras. .

Ejerzo de heterosexual
y creo más en la pareja 
que en la escalera de color.
No malgasto en sexo barato 
pero por un beso de amor
y una mirada con doble fondo
si hay que morir, mato.

Me fascinan las luces de neón
las tiendas de variantes y ultramarinos,
el olor del vientre en flor
el cine raro francés 
y el teatro argentino.

Me emociono con el circo,
la cadencia de negros y gitanos
y el fútbol elegante 
de los que por falta de furia
calientan el banquillo.

Puedo concebir un planeta 
sin azul y cuadrado 
pero no sin poetas 
postre, niños,
e insubordinados.

He sido camarero,
vendedor de cursos de inglés,
portador ilegal de muertos, 
nacionalista periférico 
y concursé con una vaca 
en un certamen de pechos.

Tengo cierta
tendencia a la traición ética de tribu. 
Estoy por pensar 
que me apuntaré a los otros. 
si alguna vez llegan al poder los míos.

Ay, amor, esa leal sospecha
para confiar más en mis pasos
que en mí mismo,
de renunciar a la doctrina
cuando me lo pide el instinto.


© Mariano Crespo