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sábado, 5 de septiembre de 2015

Tradiciones


La palabra tradición 
rebana clítoris
y tortura animales,
justifica la infamia, 
crea linajes 
y excluidos de esas mesas 
en las que se precisa 
señas de identidad y traje.

Hay un solo día 
en que la hago propia
como defensa de la nada,
como coartada de la pereza. . 
En que la reivindico 
con la fuerza de un poseso
para justificar mi ausencia.
Cuando se me invita 
a la fiesta de una urbanización,
de un paraje con vistas al lado ciego
del barrio dormitorio, 
de los adosados al tedio, 
de la torres sin princesa,
ni druida, ni pregonero.
La pachanga en los nichos 
de los náufragos sin barco
y con el naufragio en préstamo.

Esa verbena 
de los alquilados en el infierno 
para poder tocar el mar 
y mandar un selfi de un culo románico,
de unos pechos como dunas sin desierto,

A falta de una ermita derruida, 
de una derrota,
de una sangrienta catástrofe
que toda fiesta que se precie
lleva en su mismo germen
y que propicia la bula eclesiástica
para anegarse en alcohol 
con la bendición del clero
y de las autoridades.

© Mariano Crespo

lunes, 31 de agosto de 2015

Inicio del calendario juliano (26 de agosto de 1914)



Hoy celebro 
los equívocos que hacen al mundo mágico, 
como que haya labios en la entrepierna
y que Julio naciera en agosto. 

Aparentemente sucesos que no se tocan,
como París y el Río de la Plata.

Pero atiende, amor: 
las palabras que callan tus muslos 
casi todas las leí en Cortázar.

© Mariano Crespo

jueves, 27 de agosto de 2015

Poesía



Por envidia,
puta envidia, 
suelo responder 
cuando alguna incauta investiga 
los últimos motivos 
de mi ambición de ser poeta.

Y para que me quieran, 
como los suicidas y los mártires, 
añado con un punto de vergüenza.

Nunca digo 
que vendería lo que no alcancé a tener 
por ser uno de eso tipos 
que, como dios, 
cuando cuentan su vida 
narran la epopeya de un planeta.

Por envidia, por puta envidia, 
amor, y ahora haz con tus manos
ese prodigio que es poesía,
como el polvo es el verso de la tierra.

© Mariano Crespo


lunes, 24 de agosto de 2015

Setembre


                                       A mi amigo, Pepe Galvez

No sé a vosotros
pero lo que puede suceder 
en Cataluña me abre un agujero,
un amor extraviado en la página de sucesos.
Tengo tantos amigos 
- buenas y buenas, estupendos- 
que no quiero,
no me da la gana,
que sean extranjeros.
No sé qué decirles. 
Solo que levantar una frontera 
cuando estamos siendo vallados 
por fuera, no me parece una gran idea.
Hemos vistos mucho cine juntos 
para saber que el inicio de una buena amistad 
suele ser para los que se quedan en la niebla
mientras la chica de los sueños vuela.

© Mariano Crespo


martes, 18 de agosto de 2015

Prodigios


Cuando yo era un muchacho
encontré una moneda 
en un descampado 
y pasé tres días más, 
inútilmente buscando.
Aprendí.
No retorno con otra mujer 
a la ciudad en que hubo magia,
en donde ya quedé hechizado.


© Mariano Crespo

lunes, 17 de agosto de 2015

Autoestima


Un anuncio ofrece 
cómo hacer crecer mi autoestima 
a partir de los 50. 
Gracias. 
No es lo que más me interesa que crezca. 

Después de los cincuenta 
a uno le deberían regalar la potestad 
de parar relojes o madurar cerezas, 
detener el candor de las miradas
y que los pasteles no aumentaran 
la densidad de bestsellers en sangre
ni los dolores de cabeza hueca.
 
El prodigio de que las mujeres tuvieran la edad 
con que uno las desea 
y ellas creen haber dejado atrás, 
perdida en esos sitios 
en donde se ocultan corazones y ahorros, 
diarios con cerradura y fotos con un trozo roto
y alfileres de colores 
y gomas para la coleta.

A los 50, ay, más que nada, 
uno quisiera que le hicieran decrecer 
los remordimientos. 
Pero es algo que piensa para ser dicho 
con la boca pequeña
a unos jóvenes desprevenidos,
en una verbena de luna llena.

Porque a esa edad a uno le queda
-refugiadas en la bragueta- 
cenizas de mala conciencia 
para seguir escribiendo poemas
y esperando el tren de la infancia 
que siempre trae retraso 
o está averiado 
en la vía muerta de alguna cama
que todavía no tiene alcoba
y aun son vírgenes las sabanas de seda.

© Mariano Crespo


martes, 11 de agosto de 2015

Hoja de servicios



Tengo amigos con antecedentes penales
y descendientes de ángeles. 
He estado en sitios no recomendables
para los que se construyen un perfil
o pueden poner su nombre a una calle. 
Firmé manifiestos incluso contra algunos dioses. 
He bebido hasta derrumbarme. 
Amé por encima de las posibilidades de un rey
y hasta fumé el tabaco de los suicidas
con el cadáver todavía caliente.
Con estos y otros lamparones,
no podría ser un cargo público respetable,
un tribuno a salvo de disparos editoriales. 
Pero sin ellas, sin mis amadas miserias, 
no me reconocería en un desfile 
ni de los míos, ni de los otros, 
esos seres de biografía pulcra 
que no pierden el paso ni la mirada al frente
ni cuando hay cadáveres en el asfalto
ni cuando la vida rasga las bragas a la muerte.

© Mariano Crespo