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jueves, 29 de octubre de 2015

Lagunas de amor


La memoria, 
pese a serlo casi todo, 
está sobrevalorada
porque, mecánica, recuerda 
cosas que fueron ciertas,y por ella, juramos.  

Sí, es seguro que ocurrieron,
hay más que indicios de ello.
Y a mí, ni fu ni fa, los notarios.

La muy víbora, 
sin embargo, 
me seduce por sus trolas
y su cuarto y mitad de engaños
como cuando finge orgasmos 
estando sola
en compañía de su amo.

Hay mujeres que solo recuerdo por sus lapsos.
Novias formales de mis malos pasos.

© Mariano Crespo


martes, 27 de octubre de 2015

Secretos


Quienes bien me conocen
saben que soy empático y sociable
pero tengo que admitir
que, en ocasiones, me sobráis todos
incluido el paisaje.
Hay asuntos que, 
como el suicidio 
o la consumación de un pacto, 
se hacen solos
y con los dioses borrachos.
A los sitios prohibidos no se llega preguntando.

© Mariano Crespo


Maldito ego


En una ocasión, 
cuando cumplí los 28 años, 
no vino nadie a la fiesta 
que monté para celebrarlo. 
Es un recuerdo 
que me torna en forma de espanto 
cada vez que pienso 
en presentar un libro 
u organizo un acto.
Primero me parece una pesadilla 
luego me reconforta pensar 
que fue un rito iniciático
y que, desde entonces, 
empecé a reírme de mí mismo 
en las debacles y los chascos.
Y este maldito ego 
hace que, tantos años después, 
me siga pasando
y tenga que ponerme 
la nariz de payaso.

© Mariano Crespo


lunes, 26 de octubre de 2015

Hábitos



Yo soy uno de esos perversos
que se ha ido haciendo adicto 
a esos buenos hábitos 
con los que, para evitar las adicciones,
te enganchas por eterno.
 
Pues bien, amor, 
lo que vengo a decirte,
-a justificarme, al cabo- 
es a lo bajo que se puede caer
y con qué embustes me engaño.

Te escribo
-ese placebo cultural- 
para que mis manos 
y mi demente cabeza
intenten olvidar 
lo que desean hacer con tu cuerpo.

Lo que imaginan, lo que orquestan.
Ese manifiesto de amor sin música.
Esa ópera sin letra.


© Mariano Crespo


domingo, 25 de octubre de 2015

El más pequeño


No soy cristiano, 
pero al nazareno
me gusta robarle versos
que son sagrados por humanos.
Como ese que decía 
que hacéis conmigo
lo que con mis hermanos,
hasta con el más pequeño.
Esta noche que soy un poeta de Damasco
y me cierran las puertas de todos los cielos.


© Mariano Crespo

sábado, 24 de octubre de 2015

Fin


Qué estremecimiento, amor, 
buscar tu cuerpo 
mientras el mundo se descompone.

Qué cosa tan salvaje es el deseo,
como un gladiolo abierto en el vertedero,
como una mosca que marca con su muerte 
la página de tu mejor verso.
Como si a tu asesina se le entreviera un pezón, 
como el humo de amor en un iglú.
 
Como un almanaque de estreno en un entierro..
Qué cosa tan sagrada es el deseo 

que deja perfume a incienso cuando se apaga el sexo.


© Mariano Crespo

viernes, 23 de octubre de 2015

Pájaro Pinto (*)


(A la memoria de quien fue mi padrino, Juan Pérez Creus)

“Dos poemas en total 
conozco de este poeta. 
Siempre los recita mal,
pero son su obra completa”

(J.Pérez Creus, sobre un poco dotado compañero de oficio)

Cuánto ingenio
nacido de un cerebro 
cuya chispa encendía una pipa 
mientras la sonrisa convocaba
en tiempo es los que se conjugaban 
todos los verbos del miedo. 

Me llevó hasta la pila bautismal 
aun con su condición de ateo
porque, antes que nada, 
era un librepensador
un caballero,
o sea: alguien que dudaba 
hasta de sus credos. 

Un perdedor de guerras,
al que apadrinó don Manuel Azaña,
así que me convirtió en republicano, 
entre dos aguas,
la de la pila y la del pensamiento. 

Maestro con docencia prohibida 
por desafecto 
-al régimen, a mí me rodeó de sueños- 
pero con la decencia intacta
y el respeto 
a sí mismo, la libertad y el pueblo. 

Tal vez el mejor poeta satírico 
desde Quevedo,
-no lo digo yo, otros lo dijeron- 
este andaluz de La Carolina 
que extendió su lírica al gallego. 

Culto, refinado y feo,
cojo de bala sin éxito
-pues solo le prodigó
una elegante cojera- 
con esa costumbre tan suya
de convertir el dolor
en humor e, incluso, en belleza. 

Maese Pérez,
el pájaro pinto, 
satiricón, 
el diablo cojuelo.
Seudónimos de una vida escondida. 
Yo no lo puedo ocultar,
Presumo de él y de ello.
Hay que tener padrino,
hasta en la poesía, 

Si alcanzase la talla de su sombra,
habría merecido coger la pluma
y buscar el tuétano a los versos
como en esta vida,
en el seguir por sus caminos, 
he buscado la salida por la entrada.
la vida por sus parajes bellos
tu mirada entre las flores
y la realidad entre los sueños.

© Mariano Crespo

(*) “Maese Pérez “,“El diablo cojuelo”, “Satiricón” y “Pájaro Pinto” fueron algunos de los seudónimos que utilizó Pérez Creus en sus versos).