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martes, 13 de marzo de 2018

EL VIEJO CANTAUTOR


    A Jose María Alfaya

El cantautor viejo afinaba 
y había un temblor lígero de su mano
al acercarse al vaso de agua.
Luego habló y canto y citó,
a Quevedo, Leon Felipe, Gil de Biedma,
Vallejo, Neruda,
todo el temario de una escuela
si en todos los colegios enseñaran a volar
y suprimieran las puertas. 
También canciones propias
con la ironía inteligente del juglar.

El cantante viejo
se fue en silencio.
Él era el telonero.

Después salió una mega estrella que dijo: 
sois todos de puta madre y que esto no pare.
También dijo vamos a reventar el planeta
donde unos mueren de hambre
y otros viven por la jeta...

La gente deliró al ritmo de las anfetas.
Luego, el cantante desafinó
todo un repertorio de protesta.
La masa dijo: este tío es una máquina,
sin darse cuanta que razón tenían
porque de ser humano no había seña.
Nadie cayó en la cuenta que esa rebeldía
afinada y sin asesinar la gramática
la había cantado un anciano
pero no habían comprendido el tema.

Afuera, a los medios de información,
un productor inteligente
-perdón, listo, que es más lucrativo-
pregonaba que los cantautores
fueron una moda que no han aportado nada,

Hemos traído, al abuelo, añadió,
por si venían los de su quinta
que les han dado a sus nietos
el dinero para un artista que es la ostia.

Eran las fiestas patronales de un pueblo
de cuyo nombre no quiero acordarme.


Mariano Crespo

         

             

domingo, 11 de marzo de 2018

EL SIGUIENTE


Yo siempre he sido el siguiente,
No he conocido la pole position
ni la virginidad de las mujeres.

Yo he sido siempre el siguiente,
el que no consigue la plaza,
el que pierde el puesto,
el que rellena la lista
de los premios comprados.
Yo siempre he sido el siguiente,
a las puertas del médico
y a la entrada de tu pelo.

Yo he sido siempre el siguiente,
de lo siento señor se acabaron las entradas
para ir a la belleza son muy limitadas.

Soy de la saga de los siguientes,
gente con dignidad,
que en caso de ejecución de pena de muerte
hacemos lo posible por colarnos
por si nos confunden con los recomendados.

Yo he sido siempre el siguiente,
hasta cuando estoy solo, hermanos.
He salido a mi padre
y a millones de ciudadanos.

Mariano Crespo

            

miércoles, 7 de marzo de 2018

EL POETA SE SINCERA

                                                                                  © Fotografía de DAVID HAMILTON
¿Una virtud?
No tengo rencor.

¿Una carencia?
No tengo revólver.

¿Una certeza?
No decir: nunca, no haría eso, si no he estado en ese infierno.

¿Cuál es el paraíso?
Una pareja que tenga en la mirada siempre la misma persona y sean ellos.

¿Que desearía?
Tener, cuando es preciso, rencor. Llevar un revolver cargado con una bala que se llamara como yo. Haber estado en el infierno de la otra persona y, que te salve ser los suficientemente hombre como para disparar contra el espejo que sangrara los añicos de todo tu pasado. Acogerse a esa mirada que tiene siempre la misma persona y amarse con ella en la bañera para dar una oportunidad a los dioses de ser piadosos y perdonarnos. Y perdonarse.

Mariano Crespo



domingo, 4 de marzo de 2018

Eres, mujer, justo todo lo que de la vida esperaba


.                                       
       A Jorge M. Molinero, poeta

No supe decir en un buen inglés: I need you, i love you.
Y en un encantador castellano: vámonos a la cama. 

Mi recuerdo, a pesar del blanco y negro, es que, a inolvidables ratos, fui feliz.

Mi anhelo era llegar a ser mayor porque no me atraían las mujeres jóvenes, como me sigue sucediendo.

Mi recuerdo es que necesitaba irme porque aquí nadie me esperaba en las postales ni en los besos.

Mi recuerdo es que  deseaba escaparme
porque predicaban la pureza los obscenos.

Precisaba irme de un lugar
en donde se llegaba al orgasmo diciendo amén.

Mi recuerdo es que me hice nocturno
porque no creía en mí el sol de la mañana.

No supe nunca decir en un francés de inmigrante: Ne me quitte pas.

Y en un seductor castellano:
eres, mujer, justo todo lo que de la vida esperaba.


Mariano Crespo 

         
        

jueves, 1 de marzo de 2018

EL TIEMPO DEL AMOR EFÍMERO


Hubo un tiempo
en el que las mujeres se desnudaban
de frente, sin prudencia, recato,
lencería ni secreto.
En su mirada de deseo
había brillos de hierba
y, en el aliento, aromas de ginebra
y de veneno.
Aves del segundo sexo
que vivían sin escuchar promesas,
y caminaban con el pelo suelto, sin carmín,
indocumentadas,
gritando los sonidos del silencio.
Posaban a Simone de Beauvoir
en la mesilla del templo,
a orilla de las margaritas,
junto a los retratos, la bisutería
y el espejo.
Hablo de un tiempo
en el que esas mujeres pasaban por mí
como arrollan los trenes nocturnos
la paz de los apeaderos:
fugazmente y con gran estruendo.
Un torrente de luz inmenso
anunciaba su llegada, su huida
y su regreso.
Mujeres sin nido
que mientras prendían tabaco negro,
me susurraban: ¡cuídate!,
se recogían el pelo, tosían mis besos
y se perdían en la noche,
con las bragas en el bolso,
sin promesas, con secretos.
Antes del ladrido de las dudas
y los perros.
Era una primavera de preguntas.
La respuesta está en el viento,
cantaba Bob Dylan
por Central-Park
en un Manhattan ebrIo.
y Víctor Jara caminaba,
aunque le dieran por muerto,
por la calle mojada con Amanda
y su recuerdo.
El “Che” era póster de cabecera
en paraísos de alquiler
con vistas al infierno.
Un hombre había pisado la luna
y las mujeres se hacían con el título
de propiedad de su cuerpo.
Llovía y llovía, pero el aguacero
era escaso para saciar la sed
y los incendios.
Hablo de un tiempo
en que el amor era efímero,
pero tan intenso,
tan embriagador el vértigo,
que morías de un beso de gracia
o te abatían con ráfagas de Neruda,
a la sombra de veinte poemas de amor
y un cerezo.
Y nadie apostaría
a que esos tiempos fueron ciertos,
si en la basura no perduraran,
como indicios del cielo:
Rayuela, textos de Freud,
discos rayados, banderas, panfletos…
Esa foto de Bogart, derrotado
y muy viejo…
...Y las cenizas que conservan,
tras el naufragio de las ideas,
lo mas cándido de esos mayos
y de aquellos sueños.

Mariano Crespo


              
             

martes, 27 de febrero de 2018

GENERACIÓN


Yo soy de cuando había trenes enamorados
que se detenían en todas las estaciones
a requebrar a las muchachas de los bancos.
Yo soy de cuando el mundo era sólido
y había una hora para comer
y otra de noche con ruidos extraños
de somieres y de gatos.
Yo que aprendí anatomía
como el trueque de dos maestros:
tu me enseñas, yo te enseño.
O de dos sicarios:
aquí te pillo, aquí te mato.
Yo soy de los que fueron oyentes de radio
exhibicionista de granos
vidente de lencería voluntario
y llevaba el carné y el peine
cuando iba al cine o al baile
con pantalones campana
y oliendo a perfume de barrio.
Yo soy de aquella generación
a la que diezmó en vena el caballo.
y soñó con que aquella mancha
de Europa, por la humedad del techo,
no era una moneda, sino el cielo.

Aquella generación que silbaba el futuro
mientras les clavaban los pies en el suelo.
Mariano Crespo


             

lunes, 26 de febrero de 2018

DESTINO


Tengo diez respuestas preparadas
para la pregunta que nunca me harán.

No es que sea previsor es que dudo el final de mi biografía.

Estoy escribiendo por tercera vez
mi cuarto nacimiento.

Llevo dos padres enterrados,
dos parejas y una madre.

Me produjo dolor escoger los traidores,
placer reconocer los cómplices
y cada uno cumplió su misión
con un tesón encomiable.

Es cansado 
quitar la responsabilidad a los dioses
sobre el propio destino,
pero nos ennoblece.

Quién lee el futuro en los astros
es que no tiene buena visión 
a un palmo de la cara.

© Mariano Crespo
(Del poemario "BAILANDO CON CHARLE PARKER y otros secretos voluntarios")