Páginas

Faro sin mar..

sábado, 30 de noviembre de 2013

Ángel cáido



De algunos amores 
te expulsan como de un avión en vuelo,
sin posibilidad de retorno
ni ganas de tocar el suelo.

Esa manera Lucifer de caer tan bajo
de los que se les desmorona el cielo. 

© Mariano Crespo





                         

                     

Heraldos


Hace años no estaba a mi alcance
elevarme al conocimiento 
del respeto que los monjes
guardan a la palabra
con el voto de silencio.

Dudo que esa energía callada
ese sagrado incienso 
purifique la cochambre 
de los pregoneros del amo, 
los nadie de alguien 
que invaden cada casa
por la alcantarilla del cable.

Los dioses
no prestan oídos a necedades.
   
© Mariano Crespo
   



               
                       

viernes, 29 de noviembre de 2013

Creación



Antes de que las naves se amotinen
y te quemen,
deberías considerar
que harto más difícil es cerrar los mares,
matar a quien resucitaste
rimar en el lenguaje de los mimos
conversar con los sordos por las calles. 

Nunca podrás borrar los versos que escribiste.

El silencio grita páginas en blanco 
y cuando, por fin, te atreves a callar 
hablas más de lo que dices. 

Que te quiten lo bailado
y el vuelo de mil demonios 
de tus ángeles,
debes valorar antes de poner tu nombre
a esos versos que te presta el aire. 

La creación es una cura de humildad
tan insolente
que los labios no pueden resultar ilesos
ni inocentes 
serán los besos que te regatean las diosas
hartas ya de laureles 
marchitos como las glorias 
de una sola cópula
y todas las ausencias de Penélope
cuando haces el Ulises o el idiota.

Intentar desvelar a la luna
es el destino del contador de historias. 

Yo la he visto dormir y se como escuece.

Llora, poeta, no te prives.
El mar sabe a sal
porque es un mar de lágrimas.
 


© Mariano Crespo





                    

                      

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Contra el desprestigio de la palabra




No comparto esa devoción 
por la parquedad,
por el asentimiento.

El desprestigio de la palabra

de unas buenas gentes
que se han pasado 
la historia
mintiendo en silencio.
 

© Mariano Crespo


                          


                          

martes, 26 de noviembre de 2013

Tiempo




Las diosas dan miedo.

Y el templo.

Y el tesoro
del jardín de Venus. 

Por eso uno pierde tanto el tiempo 
en prolegómenos, 
asedio de pétalos
preludios,
vísperas de culto. 

Luego, uno descubre,
sin necesidad de alquimia, 
que el tiempo (perdido)
era oro. 

El espacio efímero 
en que buscamos El Dorado 
ignorantes de que lo pisábamos. 

Tuvimos bajo los pies
lo que añoraremos desde el telescopio.

© Mariano Crespo



                  
                        

lunes, 25 de noviembre de 2013

La función hace al órgano




Un día suspendieron los autobuses
y los hombres siguieron en las paradas
aguardando. 

Esa esclavitud de las rutinas. 

Hay que cambiar el tiempo,
no el sentido de los relojes
ni la hora detenida. 

La obra se ha de representar aun con el teatro en ruinas.


© Mariano Crespo



                         

                           

domingo, 24 de noviembre de 2013

Libertad



La libertad es inquieta
por eso hay que seguir su rastro
a ambos lados de las rejas. 

En el adentro y en el afuera. 

Como algunos de nosotros, 
ella huye de los que la secuestran.


© Mariano Crespo
© fotografía Mercedes de Rueda
.




                         

sábado, 23 de noviembre de 2013

Aquí



Aquí, en la desolación y la mugre,
que masculla su desgracia
y no tiene capitanes 
ni brújula,
ni religión
ni profetas.

Aquí, el viento traidor 
levanta las faldas al sistema 
y descubrimos que está privado de sexo 
como sabíamos que carecía de ética. 

Transitamos por un lugar intransitable
y lo que va a ocurrir carece de presagios
concluyentes como columnas o cabos 
para sostenerse o aferrarse 
a algo más sólido que un sueño
e igual de bello.
Un sitio en donde 
depositar nuestro postrero beso,
Un paraje dotado, amor, 
de la elegancia 
sutil de tu cuello. 

Va a suceder un gran suceso 
pero no alcanzamos aun a conocer 
si sacar la ropa de guerrero, la mortaja,
o el traje de los domingos con manchas de vino
que llevamos al tinte 
la víspera de nuestros contentos. 

A silencio de trompetas suenan estos vientos. 

© Mariano Crespo




                         

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Interés


Para qué os voy a engañar, 
conozco el engaño. 

He vendido cursos de inglés 
observando con pasmo
que el portero de la finca

gusta de comprar lo mismo para su hijo
que le hice tragar al médico del cuarto. 

Para qué os voy a engañar, 
conozco el engaño. 

Arrojé al olvido mujeres
a las que juré amor eterno
 de un rato.
 

Para qué os voy a engañar,
conozco el engaño, 
he competido con más de cien 
- y a mí me lo han dado- 
por un puesto de trabajo. 

Para qué os voy a engañar,
conozco el engaño,
nací en un pesebre 
y voy para 58 
sin estar crucificado. 

Para qué os voy a engañar, 
conozco el engaño
y para tener consciencia y conciencia
he tardado más siglos que años.

Ahora soy el único responsable de mis actos,
sé cuando digo la verdad 
y cuando me ampara el engaño. 

No soy inocente. 

Para qué os voy a engañar,
hace tiempo que no sé mentirme,
ya no me apaño. 

Para qué os voy a engañar,
si no tengo interés en vender ni comprar nada,
si las alturas me dan vértigo,
si no quiero más de lo que tengo y carezco, 
si no defiendo un escaño. 

© Mariano Crespo




                             
       

martes, 12 de noviembre de 2013

Otoño




En la breve juventud en que fui actor

pedí dolor prestado para mis máscaras.

En la breve juventud en que fui poeta
pedí dolor prestado para mis quejas. 

Cuando me llegó el tiempo de dolor
ni lo representé
ni hice poemas. 

Escribimos de lo que no sabemos. 
Vivimos de experiencias ajenas. 

Necesito este otoño 
para representar esta función de la vida
y sentarme a escribir encima de mi maleta. 
La tinta,
la sangre,
ya es de mis propias venas.

Mi máscara es idéntica a mi cara.


© Mariano Crespo





                        
 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Antigüedad



Me produce tristeza, amor,
esta sensación de conocerte desde antiguo.


Me produce tristeza, amor. 
Los besos, ay, carecen de efecto retroactivo. 

© Mariano Crespo





                     

domingo, 10 de noviembre de 2013

Biografía



Ser alto o bajo,
poco importa. 

Importa tener la ética 
y el cuerpo preparado. 

La estética en alerta. 

Para el día, ay, 
en que tendrás que dar la talla. 

Serán uno, dos o tres.

Nunca muchos
pero uno puede ser demasiado. 

No sabemos la fecha ni la hora. 

No tendremos fiscal, juez ni abogado. 

No hay prójimos, ni historia ni cuentos. 
Todo serás tú o nada.

Solo nuestra conciencia

Hemos venido para en ese momento 
estar a la altura de las circunstancias. 

En eso consiste una biografía, lo demás es apariencia. 

© Mariano Crespo



                      

sábado, 9 de noviembre de 2013

Rio



No hay amores menores
sino asignaturas

No hay amores menores
sino afluentes. 

Hasta que una mujer te desemboca en su mar
y sabes que es estación término,
que te has salido de cauce
que concluyó la escuela
y que a ese amor le huele a sal el aliento
y el pájaro de tu deseo sobrevuela el delta.
 

Y hay una felicidad triste 
como la plenitud vacía 
que sientes al tocar un sueño.
 


© Mariano Crespo




                     
                    

viernes, 8 de noviembre de 2013

Bajo sospecha



Siempre es sospechoso el poeta,
carece de aval y presunción de inocencia.

Busca en los contenedores de basura
los añicos de las grandes certezas
y sostiene la mirada a las serpientes
o las besa dos veces en su bífida lengua,

mientras se encamina erguido 
a la alcoba con vistas a la luna
que habita bajo los puentes. 

Quién se fía de alguien que llora 
con el latido de su cerebro 
y guarda el corazón para un solo nombre
que embriaga de rojo pasión con su riego.
Quién se fía del que paga con palabras
las cuentas pendientes que a la noche adeuda. 


Siempre es sospechoso el poeta
como siempre lo son 
todos los conversos, 
-con versos, perdón-
a una muerte aun sin fecha. 

Siempre es sospechoso el poeta.
Aunque quién confía en alguien libre de toda sospecha. 

© Mariano Crespo





                        

                       

jueves, 7 de noviembre de 2013

Trama



Precavido, 
antes de que lleguen los hielos,
he colocado tu retrato 
en donde, en sueños, tengo una chimenea
y despierto tu hueco perfumado.

Cuando caiga la escarcha 
ya protegerás un rincón cálido, 
a la vera de la luz tenue del invierno, 
junto a Charlie y los libros.
Ese sitio de músicos negros
y poetas blancos.
De húmedos labios y secos lirios.


Luego, como sucede todos los años
cuando te brillan los ojos,
la primavera parpadea
y se maquilla de verde el prado.
 
Y nos libamos los pétalos
para inaugurar el nuevo milagro.
 

Mientras dure la fiesta,
mientras no presientan los amos
y el eje cansado del planeta
lo que abrazados tramamos.
 


© Mariano Crespo




                      

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Devoto


No tengo religión, amor, 
pero soy un hombre de fe. 

Creer es comer turrón en agosto
para que te nazca un salvador. 

No tengo religión, amor. 

Pero he rezado a nadie
cuando no soportaba tanto dolor. 

Soy un hombre de fe, amor.
Soy un hombre de amor, mi fe.


Uno de esos cretinos que presentan batalla 
cuando lo razonable es la rendición. 

No tengo religión, amor, 
pero soy un hombre de fe.

Un devoto radical de la santa intuición.
 


© Mariano Crespo




                          

lunes, 4 de noviembre de 2013

Parásito mortal


Aprendí a volar con aves carroñeras
y gracias a este magisterio,
nunca gratuito, 
desarrollé un raro instinto 
para detectar la presencia
cercana de un cadáver 
aunque fuera clandestino. 

He visto difuntos 
en miradas de muchachas 
en cansinos vuelos de cigüeñas
en etiquetas de claveles
en botellas de mala uva
en ujieres de museos 
y en cloacas de cinco estrellas.

Aprendí a volar con aves carroñeras
el día que me libraron del muerto parásito 
que me amarraba a la tierra. 

Si hospedas un  muerto dentro no detectas muertos fuera.

© Mariano Crespo



                         

sábado, 2 de noviembre de 2013

Chaval de sesión continua




En mi barrio no había cines de estreno
ni mujeres con paso a nivel con barreras
pasados los dieciséis años. 

En mi barrio nosotros y los perros,
en los mismos descampados,
desflorábamos amapolas,
aliviábamos el celo.
 

Antes de extrañarme
fui monaguillo en bodas de penalti 
y comencé a beber escondidas
sangre de dios en garrafa
cuando aún era tan solo vino
y mi vida una absurda estafa
a la espera de asesino.
 

En mi barrio 
solíamos estar en pecado 
porque no era bien visto 
ser confidente ni confesor
ni pasarse de listo 
ni hacerse el tonto
ni tener buen olor 
ni llegar tarde ni volver pronto
ni que asomara el dolor.


En el primer año de academia 
aprendí a hacer novillos,
aguantar la tos al fumar,
levantar la falda a las muchachas 
y cuando te calientan la cara
apretar los dientes sin llorar. 

En mi barrio el nivel no lo daba el mar.
Lo daba un coche 
siempre manchado en el asiento de atrás.
 



© Mariano Crespo