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viernes, 23 de febrero de 2018

La letra pequeña



Soy un hombre corriente
de esos que consideran que tener que morirse
para que te hagan una máscara mortuoria
supone un exceso de coherencia.

Desconfiado, como casi todos,
desde que atravesé la frontera de los cincuenta
y descubrí que me habían engañado
- mi existencia era de garrafón
y una estafa el abono de la cuenta-
porque al aprender a vivir y a leer
puse mucho tesón en los titulares
y muy poco en la letra pequeña.
Coincide este interés por lo diminuto
con el uso de gafas para vista cansada.

La vida te da una nueva carencia
por cada conocimiento que te regala.
Y todo lo que sucede en la vida
lo más tuyo
es letra pequeña.
Lo evidente es patrimonio público
pero los engaños de tu alma
los asesinatos sin testigos
el veneno de algunos besos
el agujero de los bolsillos
la amargura de las buenas notas
el confort de los pecados
el polen entre las ropas
las páginas de sucesos
el carmín de las amapolas
los caramelos de eucalipto
los orgasmos en conserva
las lagrimas congeladas
el arroz de las mentiras
los ángeles sin alas
las vírgenes secretas
los sueños de ultramarinos
los sábanas de color lila
los cordones desatados
las flores sobre los templos
el paraíso oculto de las mujeres
entre laberintos y cremalleras
la geografía de la ignorancia
el tamaño de la gloria
la cueva del desamparo
los gozosos del rosario
las mentiras,
las putas mentiras,
las odiosas mentiras
que constituyen tu historia
están en letra pequeña.

Solo a la vista
de esta edad de ojos cerrados
y al amor ciego
de quién no te quiere leer
porque te sabe
te respira
te conoce
y te ampara.

Soy un hombre corriente
de esos que consideran que tener que morirse
para que te hagan una máscara mortuoria.
Es una estafa si sabes de memoria la baraja
y que lugar ocupa entre los naipes

el comodín en letra pequeña de tu carta
el mensaje descifrado
de lo queda de tu cuerpo en el alma. 

Mariano Crespo 


              
              

martes, 20 de febrero de 2018

Preludio


Por lo común hacemos las cosas como las fieras
y, más tarde, buscamos una explicación teórica
al comportamiento de nuestro salvaje evolucionado.

La cobertura del homo sapiens
para creer que no merece la jaula
y es el rey de la creación o el boss de su desgüace.
Sin embargo, con la edad,
el camino da más placer incluso que la llegada,
el senderito conduce a lugares que ignora el arcén.

Nos pone más a tono
la descripción en verso de los tres deseos
que la vulgar aparición del hada.

Yo, a estas alturas del declive, sin embargo,
gozaría, describiendo, caricia a caricia,
duda a duda, lengua arriba, lengua abajo,
explicarme durante la extensa jornada
en que se abren flores y cavernas,
todo aquello que deconstruiría con tu cuerpo
si tuviera el talento de llevar la teoría
del arte al escenario de la charca.

O sea, ser el animal que se mueve
por aquello que despreciamos
y nos hizo especie superviviente.
Mirarte a los ojos, y escuchar.


Mariano Crespo 


            

lunes, 19 de febrero de 2018

Mundo virtual


                                                                 
                    A Emma Cabal


En un diario de hoy,
una actriz denuncia
que en los casting se selecciona
por el número de followers.
Antes de continuar
convendría decir que un diario
es un objeto de papel
que contiene noticias y opiniones.
No digo mentiras y verdades,
para ello están los púlpitos, 
la red y los bares.
Puede que me haya hecho viejo,
pero a mí me gustaba cuando las mujeres
perfumaban mi casa con su mirada
y sus desplazamientos elegantes.
Tener seguidoras en la red
es un conjunto de soledades
También me parece un paso atrás,
cuando hombres y mujeres a la cara
nos habíamos llegado
a decir verdades,
para cerrar el camino
de una desigualdad insoportable.
Ahora nos volvemos a mentir,
por medios tecnológicos
y hasta acosarnos
o lo que es peor,
-por mentira que parezca-
creemos con fé beata
que estamos acompañados
y somos la una
en el reloj de los solitarios.
Los hombres se inventan hombres
por remordimiento de género,
y las mujeres se inventan mujeres
porque esta modernidad es un atraso
y las siguen cotizando por antiguos valores.
No sé, no me hagan caso,
yo no soy más que un tipo
que, en papel, todavía lee diarios
lee libros, lee tus manos,
y al que gustaba de la conversación
con mujeres con olor
a inteligencia y ternura de invernadero
y tocarlas el rostro más que tocar un teclado.
Ahora me pongo a escribir en soledad
para cinco mil amigos
y puede que así venda más de un libro.
Pero a mi me parece,
-ya digo que estoy amortizado-
que los que tocan poemas
saben que en un ordenador no es lo mismo.
como lo que recuerdas
y tu verdadero pasado.
Los he conocido horrendos
pero en wikipedia son un espanto.
Haces un corta y pega de un pintamonas
y surge la biografía de Van Gogh, de Picasso.

Mariano Crespo


            
        

domingo, 18 de febrero de 2018

SOBRE ÁRBOLES DESNUDOS

                                                                    Las damiselas de Tongres (Paul Delvaux, 1962)

No es más fácil 
retratar árboles que mujeres.

Aunque prescindas de la inquietud
de sugerir que se despojen despacito de la corteza,
sin irte por las ramas.

Mariano Crespo

sábado, 17 de febrero de 2018

Crónica marciana


Qué perseguimos cuando no huimos.

Qué hacemos en los aeropuertos
cuando ya no hay vuelos.

Qué miramos en las mujeres
en el instante en que nos ignoran.

¿Sabe el buitre que es buitre
cuando repta por el suelo?

Dónde hay remiendos para los corazones con desperfectos.

Cuántas veces se detiene la lluvia en el desierto.

Voy a componerte una canción
aunque en cuarto menguante
suspenden los conciertos.
¿Por qué?


Por las jaquecas y la mampostería,
el estiércol y las perlas auténticas.

Porque sería excesivamente cruel
confundir las gardenias
con las zapatillas de andar por casa,
el otoño con la alopecia,
las almohadas con la novia,
el rigor mortis con las estatuas,
el sexo con la gimnasia,
y el románico con los papas.

Pero yo abogo
por perder el contexto
y las referencias
Descabalar las fichas del dominó
y volver a repartir la baraja,
que no es una desgracia
sino una oportunidad de resucitar,
una vuelta de regalo en la noria,
una bala en la recámara,
una reválida sin examen,
un principio sin guadaña.

Pienso firmemente que
merece la pena refugiarse en una biblioteca
durante los bombardeos
y tener palomas mensajeras
aunque no escribas versos.

Pienso y sostengo que
no se puede dejar en prenda la palabra,
no es de fortuna dar la talla al sepulturero
y no es un mérito figurar el primero
en la lista de condenados al desprecio.

Siempre que me siento en un banco de Marte
me surgen dudas estúpidas
como si habrá vida inteligente en el planeta tierra

y, en caso afirmativo, como entraré en contacto con ella.

Mariano Crespo


               

viernes, 16 de febrero de 2018

Chanson d’amour


Si escuchas canciones en francés 
aunque ignores que que son de amor 
aunque no sepas lo que significa estrategia, 
no ignoras lo que indagan mis ojos 
cuando los miras y respondes tal vez 
pero no ahora, 
cierras el escote y cruzas las piernas.
Das una calada al pitillo
coges el bolso 
pides la cuenta 
y sales con la certeza 
de que no vas a llegar sola a la puerta.
Los furtivos y las mujeres 
que retan con la mirada
saben que les persiguen 
sin necesidad de darse la vuelta.
Las palabras son un estorbo 
cuando la música invita a romper la tregua.
Al contrario que la luna 
no me cambiaste por cualquiera.
Me sedujiste con una canción,
de la que he olvidado la letra
con todo el cuerpo menos la lengua.


Mariano Crespo



            
 

martes, 13 de febrero de 2018

Conjuro


Bruja,
un día de estos,
una noche cualquiera,
sin previo aviso, 
con camisa nueva,
te diré una de esas mentiras
como una catedral 
que cambian el curso de los planetas,
Uno de esos embustes
con mi denominación de origen

que  mantengan a mi vera,
hasta el fin de los tiempos,
tu vientre y tu cabeza,
tu precio 
y mi moneda.


Mariano Crespo