"Buenas noches, noche. Me llamó Moisés. Moisés Filadelfio Gutiérrez Gutiérrez, un poco más conocido como Rosamel del Valle. Tengo tres hermanos dormidos en las llamas. Vivo en la calle San Francisco 328 esquina con las oscilaciones del atardecer..."
El pasaporte de Orfeo. LA CASA ROJA JUAN CARLOS MESTRE
Existen cuentos extraños de los que se cuentan solo cuando los narra alguien con fiebre a otro que está dormido y sano.
Este me lo narró el único superviviente de un naufragio de secano en la calma chicha de un café, en agosto de acá para dos años.
Tal como él lo relató, yo lo relato. Sin quitar o poner una coma y sin añadir ningun dato.
Erase una vez un tesoro que encontró el mapa del corazón de un explorador desorientado.
No sería necesario explicar que no hay nada más aberrante que estar escondido sin que ningún pirata incauto te encuentre.
El tesoro hizo lo razonable: la manera de seducir de los hombres con las mujeres.
Eliminar el mapa, dejarse ver los martes y, pese a su grandes virtudes, mostrar pequeñas taras de serie.
Ya se sabe que el paraíso es que te amen, que te admiren no te abre la puerta de la caja fuerte.
Resumiendo: que el tesoro, como es costumbre, encontró al explorador que, desde aquel feliz acontecimiento, goza de mucho prestigio en el mundo de los hombres como interpretador de mapas de dificultad nueve (9).
Asunto del que ostentan los machos cuando siempre están más perdidos que un calcetín negro, un paraguas o la convivencia entre la razón y las sectas.
Y no murmuren en la sala. Esto es la realidad, amigos y amigas, perplejos oyentes de mi relato. Lo demás, pura filfa, tradición pero falso.
Yo no soy el culpable de que la historia la escriban los vanidosos cartógrafos en los bares cuando están ebrios y pavos reales.
Si no encuentran el retrete, al fondo a la derecha.
Si no encuentran la salida es que son mortales. Asi de simple y de triste.
"Nunca sabes el pasado que te espera" Proverbio cubano
Mi madre me enseñó el oficio de poner los brazos en paralelo.
Ella colocaba en derredor deellos la madeja hacía el ovillo y me daba un caramelo.
Yo, en el ir y venir de la lana, aguantaba el picor en la nariz e hilvanaba ideas.
Reiría la gente si conociera que cuando sentado a escribir, ni me bajan de la cabeza ni me suben del vientre los poemas, pongo los brazos en paralelo. me pica la nariz, y el ovillo de mi vida se desmadeja.
Entonces escribo que ya no tengo sabor a caramelo cuando termino mi faena.
Mas ella le miraba de frente, con el torso desnudo para la calle.
Hay mujeres que tienen una mirada con el pasado por delante. Ensimismada en una lágrima como un sauce, Contemplaba las cenizas de un romance que ya estaba fuera de su casa y de su vida.
Una soledad con vistas es una soledad más sola si cabe.
"Aspirábamos a fracasar. Pero no a fracasar sin más ni más y de cualquier manera: aspirábamos a fracasar de una manera total, radical y absoluta. Era nuestra forma de aspirar al éxito". "La velocidad de la luz". JAVIER CERCAS
Uno espera un tren y viene el amor y el tren no viene.
“Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann” “Instrucciones para cantar”.JULIO CORTÁZAR
En mi familia nadie cantaba bien excepto Felipe, el jilguero que vivió en casa una década. El en libertad y nosotros en una jaula.
Eran tiempos difíciles para la libertad la epoca en que nuestro pájaro tuvo familia,
A Felipe le bautizamos Felipe, tras comprárselo mi madre a un gitano por 14 pesetas a la puerta del mercado.
Un mal día se cayó redondo en su jaula, mi padre le puso en el pico una gota de tónico cardiaco y todavía nos cantó un año en nuestropaseo diario entre la lechuga y el alpiste.
Si ustedes no han oído cantar a un pájaro resucitado no saben lo que es trinar boleros ni bailar con un ritmo llorado.
El canto de quien ha visto que por la estación de los muertos no pasan trenes y la luz es lunar negro como los adornos ocultos de las mujeres.
Mi padre también le compró discos de otros pájaros y en la mañana de los domingos no pude poner a los cantautores porque Felipe estaba oyendo los grandes éxitos de las más afamados coros alados.
En mi familia nadie cantaba bien. Así que emigré a otra parte que es el lugar en donde reside la música.
Busqué las demandas de empleo un trabajo con derecho a deseo.
Y llegó la primavera sin sujetador a anunciarme la buena nueva.
Esa primera vez en que, con la boca seca, distinguí a Felipe entre el coro de miles de pájaros. que festejaban mi estreno.
Nadie en mi barrio se explica como de una jaula en la que nadie entonaba al cantar había semejante lujo que alegraba el patio.
Luego se murieron Felipe y el silencio. Mi familia habitó la casa y en la jaula había un hueco.
Un día mi padre puso la radio y, sin que supiéramos el por qué, se levantó, llorando, contento.
Días más tarde,rellenó el hueco de la jaula conuna fotografía de Franco.