Siempre es sospechoso el poeta,
carece de aval y presunción de inocencia.
Busca en los contenedores de basura
los añicos de las grandes certezas
y sostiene la mirada a las serpientes
o las besa dos veces en su bífida lengua,
mientras se encamina erguido
a la alcoba con vistas a la luna
que habita bajo los puentes.
Quién se fía de alguien que llora
con el latido de su cerebro
y guarda el corazón para un solo nombre
que embriaga de rojo pasión con su riego.
Quién se fía del que paga con palabras
las cuentas pendientes que a la noche adeuda.
Siempre es sospechoso el poeta
como siempre lo son
todos los conversos,
-con versos, perdón-
a una muerte aun sin fecha.
Siempre es sospechoso el poeta.
Aunque quién confía en alguien libre de toda sospecha.
© Mariano Crespo





