El tiempo ha transcurrido por mis equivocaciones como por un terreno abonado.
Ítaca es una excusa para llamarse Ulises o Mariano. Para ser patrón de una botella, beber un sueño o dejarse llevar por un barco. Poner el rumbo a lo iluso y a lo sabio.
Ni la atómica ni la eólica, ni la hidráulica.
Ni convencionales ni alternativas. Ni ciento en la mano. Volando.
La única energía que me ha puesto en marcha ha sido conocer que alguien me estaba esperando.
La gente que se abstiene de pertenecer a una Asociación vecinal,
cultural, de memoria, de ayuda, de cobijo, de protección.
La gente que se abstiene de afiliarse a un partido de izquierda, de derecha, oblicuo, paralelo, perpendicular.
La gente que no firma un manifiesto. La gente que no sale a la calle con los demás. La gente que no se irrita con ls injusticia.
La gente en cuyo corazón no hay hueco para la misericordia. La gente que se convierte en portavoz de rumores. La gente que escupe siempre hacia abajo. La gente que entiende que es digno estar de rodillas ante San Narciso y que son la flor del mundo.
Me asusta porque es la gente que grita en los bares, que pregona "que a mí nadie me engaña".
Porque esa gente no es apolítica.
Son los ladrillos del muro.
Me asustan porque son los liberticidas, los antidemócratas y los seres anónimos que justifican cualquier barbarie.
En el muro en el que al alba fusilaban mirlos tomé por hábito besarla a escondidas.
El viento del sur a ráfagas llegaba dando rebeldía a la obediencia vidente de su pelo.
La pasión tiene perfume de madera húmeda.
Indagar con las yemas de los dedos la combinación que franquea su caja fuerte excita el aire con jadeos. Sopla un abrasador aliento de levante
y se me abre una herida en el vientre de deseo.
Si crees que busco un Tiziano eres un necio. Lo que humedecía a la Escuela Veneciana es lo que husmeo. El amor febril extramuros del invierno.
Sucede que llega la navidad a Venus.
Para atisbar las grutas iniciáticas aguardar la guía de alguna estrella es una pérdida de tiempo.
Te dejo gratis el consejo. Como un regalo navideño. Bajo el sexo de su abeto.
Aunque el pacto era propinarnos tortazos con mano abierta en el boxeo de la hora del recreo dentro del ring de mi barrio no se repetaba reglamento.
Vivía en el territorio en el que solo lloran las nenas. Desvalimiento se llamaba el programa docente de la academia.
Mi madre me enseñó que la sangre no es lo primero.
Prestaba oídos con más atención en los conflictos a los enemigos ajenos que a su propio hijo, con una severa rectitud que no comparto como no acepto que la justicia sea el amparo que pueda suplir al calor de un abrazo.
No he olvidado la lección pero años he penado por perdonar a la maestra.
Aun tengo secuelas. Me cuesta asumir el redentor alfabeto de la amnesia.
La letra no entra con sangre, sino que la condena.
No vendo humo .
Sabe mi biogafía aquello de lo que hablo porque los libros acudieron al quite de la posile delincuencia o de la dependencia en cunetas en la mísera diosa que habita en jeringas con paraísos de poca gloria y alta factura.
Cobijo que no tuvieron algunos camaradas, huérfanos de escuela.
Todavía hay calles de lágrimas regadas por los senderos límite de una generación muerta.
Me reinserté en la razón conversando con un resinsertado.
No me utilicen como ejemplo para alguna teoría académica.
En sentido común me gradué observando la elegancia de un vecino, carterista de oficio.
Y no creyendo en ningún dios y partidario de la enseñanza pública, de muchos frailes guardo un grato recuerdo porque me iniciaron en la curiosidad lúdica salvoconducto del conocimiento.
Al contrario de quien padeció las disciplina cruel del clero, a mí me zurraron laicos. Aquellos maestros de falange que enterraron el sueño docente de la república en un baño inmisericorde de destierro y sangre..
No me utilcen como ejemplo.
Gocé de un padre muy bueno y si no he sido un bala perdida es porque me requisaron el revólver en la sacristía. Rincón en donde bebía el vino de misa y me agencié mi primera revista de señoras en picardías que provocaban actos secretos, con los que, amenazaban, se perdía vista.
No me utilicen como ejemplo.
Soy la regla que justifica la excepción, en una época negra, en ese mi país triste en donde la excepción era la regla.
Las renuncias son semillas sin tierra. Tengo la lengua en la boca bajo el cielo.
¿Es semejante el negro y blanco al blanco y negro?
No confundas con mar el agua salada.
El humo en raras ocasiones habla por señales Por la niebla no se distingue donde está el fuego. El color del cristal de la vida es la mirada. Cuando la vida es insípida también es incolora pero huele a lotera y alcanfor y tedio. Como huele el desamor y los pañuelos.
En las casas de los ricos las criadas perfuman las flores y las señoras el sexo.
Los libros van a juego con el Rembrandt falsificado pero con papeles, al contrario que el servicio.
En la tumba del pacifista desconocido no hay bandera.
Nunca consigo mostrarte cómo es mi desasosiego. Y no es que no quiera. Es que no puedo.
En la eficacia moral de las fábulas tenemos una palpable muestra de nuestra escasa fe en las personas.
Se hace decir a un cerdo, una zorra o una rata aquello a lo que no se presta tiempo ni atención en boca humana.
Que este pensamiento es una majadería no deja de restregármelo cada día un gorrión con sotana.
Albergo mis dudas pero no tengo estomago para polemizar con un pájaro tan volado, ungido y sabio.
Por demás, es terrible herir el ego de las aves. Una primavera le dije que un secreto me lo reveló un pajarito. Y se volvió indignado al nido.
Al cabo de un mes tuve que admitirle que mis confidencias estaban seguras en él como en una tumba. No lo dudes, como en un camposanto, dijo. A mí jamás me han tenido que gritar: ¡Cierra el pico!
A nadie causa sorpresa la confidencialidad de los pájaros, la guardada compostura de las zorras.
y el sacrificio hasta la inmolación de las ratas.
Ahora que el gorrión está rezando su oficio, les digo que las fábulas, como las religiones, tienen un sobrevalorado prestigio, se ven venir sus borrones, no se trazan con brocha fina.
Cuando el escritor duda de la inteligencia ajena hace narraciones con trampa y moralina.
Aunque la propaganda nos procure cuartos a los pregoneros, ninguno logra disimular la pena.
Con la vana esperanza de que las nubes descarguen apacibles gotas de un sol benigno.
Con el deseo pueril de que manzanas acarameladas se lleven los políticos a la boca, echando al olvido
micrófonos y huecas palabras.
Con el gusto de que tus labios me besen sin pretexto, fuera de contexto y dentro de un desorden establecido.
Favor imploro, ruego, a quien corresponda la autoría de este absurdo guion, que deje de ser todo tan previsible, que las modelos no duerman con patanes, que con los miles de usos que guarda una palabra no sea de su agrado el vacuo o el que hiere.
¡Que se vayan!
Que las distraídas musarañas se enumeren. Que haya necesidad urgente de puñetas. Que haya abundancia de culo transitable. Que las sartenes esperen con espárragos.
¡Que se vayan!
Porque como no se empiecen a extraviar los imperdibles cualquier día se nos va a espantar la bestia que nunca se debió salir de madre.
Admitido que bajo los adoquines no existe arena de playa , no me resigno a que nos amarguen el azúcar, a que pongan el velo de su opacidad sobre el brillo que llegó a alcanzar nuestra mirada. No nos cobren plusvalía por la vida. Hagan algo por nada.
No. No nos toquen más las campanas para proclamar que no tienen ideas. Dejen de meter cizaña, cerebros privilegiados, que cada ocurrencia suya nos cuesta un cadáver.
Reivindico que, huérfanos de salvadores y rescates, a los náufragos no nos impongan el naufragio.
Déjennos a nuestra suerte. Tantas veces nos hemos desahogado que el mar ya nos respeta.
Camino. -…… - ...roble, majadero, azul cobalto, vamos a ver, trece rosas, Dolores, Tetuán, zalamero, ave, pecas, querer es poder…
Palabras clave para un buscador de biografías de amantes.
La pregunta, amor, tú eras, inocente de la trama. La respuesta , amor, eras tú y la investigaba.
Transitar cogidos de la mano por esta pausa de la nada que llamamos vida, -porque es única, la nuestra- cuando es una porción cienmillonésima de un fragmento de sueño del gran enigma. Una lógica sin creación. Del cerebro universal, un leve pensamiento. Una atracción fatal entre polos adversos.
Cobijándome de las insolentes olas de las respuestas en el puerto, amor, de tu pregunta. Explorando juntos, con el azar y la razón, para alcanzar a conocer el laberinto. No importa la salida. Tú y yo, amor somos carne de tramoya. La vida es el recinto.
La historia, un largo reparto. Un índice de difuntos, la constatación de su parto.
Amor, va a ser causa de fortuna conservar la extraña fe en lo que no creemos Preferimos la comedia a lo trágico. La ciega fidelidad a lo que no vemos. De la que adjuramos, los lunes de luna, por descreer en algo, no nada va a ser mágico.
Las montañas se mueven y, pese a los antivirus, hay brujas en la red que nos dan protección. al maleficio,
ocultas en bits, verrugas, escobas y corazón de silicio
Yo ignoro todo lo que hablo pero tú conoces sus conjuros, el vértigo que se enamora cuando divisa el precipicio.
Ponme, amor, la mano en la frente. yo pondré la fiebre.
El murmullo del mar lo tengo en la caracola. He aprendido a cuidar niños y ancianos. La lección más dificil ha sido saber cuidarme.
Al regreso de este viaje sin postales me gustaría que los perros que he tenido ladrasen de alegría al oler mis caricias muertas. Poco más.
Entreabrir las ventanas que me regalaron los ruidos de la calle del olvido y a los amigos que lleguen recordarles que en esta casa las puertas no se cierran nunca y menos cuando llueve.
Al regreso de ningún viaje me gana un cansancio de insomnios.´ No deshago equipaje alguno, tan solo este cuaderno de notas que llevo entre las orejas y que es tan inoportuno como la conciencia de derrota tras cada efímero número uno.
La maleta llega vacía de los sueños que dejé en prenda en cada peaje Privada de los besos e historias rotas que no saque de la casa de empeños.