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Faro sin mar..

sábado, 17 de marzo de 2012

Tú y mi extraña memoria



Un hombre, despistado como yo,
puede llegar hasta olvidar el color de los ojos
de la mujer que le dio el primer beso
pero no la música que sonaba.

No pondría la mano en el fuego
por el color del carmín de sus labios,
pero cantaba "Sad Lisa"
un chico de barba,
que todavía no había conocido a Mahoma
y se llamaba Cat Stevens.

La memoria es selectiva.

Del único director de que he aprendido
algo en periodismo,
- un anarquista viejo que se llamaba Paco Pons-
me quedó el gusto por las detalles.
Mira, me dijo,
la comparecencia de un político,
es tan previsble
que para elaborar una crónica distinta
fíjate en los detalles prescindibles.

A fuerza de hacerle caso

me acuerdo de sostenes y no de pechos,
de perfumes y no de promesas,
de fechas sin saber cuál fue el suceso.
Del nombre de un rey y no de su reino,
del la alineación del Inter
que se enfrento al Madrid
en copa de Europa por los 70
y no de los ministros del Gobierno.

Y lo que es más grave

no se me olvida Alí Babá
y no recuerdo los presidentes
de los 7 grandes bancos de España,
con lo fácil que sería
por lo nemotécnico.

En mi pasado

solo tengo 4 fotos en la memoria
que no tienen detalles prescindibles:
el ver nacer a mis hijos,
el ver morir a mis padres.

Ahora,

contigo, amor mío,
el problema es a la inversa.
Por eso si te llamo
mi todo,
mi libertad,
mi amor,
mi compañera,
mi amiga,
mi cómplice
y no por tu nombre,
no me lo tomes en cuenta.

Tu nombre no te abarca

ni te completa.
Solo es un detalle,
una palabra
para no confundirte
con otra cosa,
como un libro,
una estrella
o una rosa.


© Mariano Crespo Martínez





                

2 comentarios:

  1. .....perdida en un pasillo no puede oírme,
    aunque yo se que le gusta estar cerca de mi...

    Que bello poema Mariano!!

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  2. Es MARAVILLOSO y además lo escribiste (o colgaste) el día de San Patricio :)
    Patricias santas no se han encontrado ;)))

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